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CARMEN VELASCO
Miércoles, 16 de diciembre 2009, 08:17
El barroco deja helado al observador. No es una cuestión de grados, sino de belleza. Los detalles, los adornos y los brillos de la decoración de tres templos históricos del corazón de Valencia ciegan la vista del visitante. Faltan retinas para apreciar la magnitud de las piezas y las parroquias restauradas con motivo de 'La gloria del barroco', una exposición que celebra en Valencia los diez años de existencia de la Fundación de La Luz de las Imágenes.
La muestra, que ayer se inauguró en las iglesias San Martín, San Esteban y San Juan de la Cruz, culmina una ingente tarea de restauración del patrimonio valenciano que incluye la recuperación de los templos (castigados por las humedades, los deterioros y el mal estado de conservación) y de alrededor de 300 piezas (pinturas, orfebrería, casullas, esculturas y documentos). El arte religioso saca pecho con esta profusa y exuberante exposición que abarca el patrimonio valenciano a partir del siglo XVII. Pero las obras no pertenecen en exclusiva a las iglesias que ahora las exhiben cual museos, sino que proceden de una veintena de centros artísticos (Museo San Pío V, Palacio Real de Madrid, Museo Lladró, Bibliotéca Histórica de la Universitat de València, Museo del Corpus Christi, Academia de San Carlos, Archivo de la Catedral de Valencia, Biblioteca Valenciana, Fundación Bancaja, entre otros) y coleccionistas privados.
La recuperación de las iglesias que surgieron alrededor de la Catedral de Valencia (construidas sobre mezquitas y huellas del paso de personajes históricos, como Jaime I o El Cid) supone «encender tres lámparas» que atraen a los hombres para «acercarse a Jesús, a la belleza y a la verdad», destacó el arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, quien destacó «la amistad de la iglesia con el mundo del arte para comunicar el mensaje de la salvación».
Los invitados a la inauguración y los curiosos que atravesaban el dintel de la puerta de cualquiera de los templos no podían reprimir un acto instintivo: observar los techos con la boca abierta. La luz, por fin, alumbra el barroco valenciano. Esta luminosidad se aprecia sobre todo en la iglesia de San Martín, en la que el blanco y el dorado brillan en la cúpula. «¡Oh, qué maravilloso!», exclamó la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, quien aseguró estar «emocionada». «Hoy Valencia está más bella», resaltó la alcaldesa, quien hizo gala de que tanto el patrimonio religioso como civil de la ciudad, «salvo San Vicente de la Roqueta, está recuperado». Insistió: «Desde la Lonja hasta la alquería más pequeña».
'La gloria del barroco', comisariada por Felipe Garín, no sólo cautiva a las autoridades públicas, sino también a la ciudadanía. En la fría mañana de ayer numerosos curiosos invadían los templos y esta será la tendencia a tenor de las cifras. Más de 2.000 personas han solicitado una cita guiada para la muestra, que concluirá en agosto. El éxito de la exposición, que continuará en Alcoi el próximo año, radica en dar valor al «legado de todos los valencianos para transmitirlo a las generaciones venideras», señaló el presidente Francisco Camps, quien destacó que la muestra es «la suma del esfuerzo, la convivencia y el espíritu del pueblo valenciano».
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