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M.P.
Martes, 28 de diciembre 2010, 10:10
Si hay un lugar en la ciudad de Valencia en el que encajan a la perfección el ocio familiar y la naturaleza ese es el antiguo cauce del río Turia.
En uno de sus extremos, el situado a la altura del Bioparc, se encuentra el Parque de Cabecera, uno de esos espacios en los que merece perderse, al menos, unas cuantas horas a la semana con los niños y disfrutar de sus instalaciones, entre las que destacan por encima de todo la vegetación y el agua.
Nada más entrar en el parque sorprende al visitante un gran lago lleno de patos. Muchas familias se dan cita cada fin de semana para darles de comer a ellos y a las bancadas de peces que llenan el fondo del mismo y que se acercan a saludarles.
Pero sin duda, lo que más llama la atención a los niños son los grandes cisnes de pedales y las piraguas que esperan a las familias para pasar una jornada divertida surcando todos los rincones del lago.
De todas las instalaciones del parque, las visitas al embarcadero se han convertido en las más demandadas por las familias.
Acercarse al agua, poder ver de cerca a los patos e incluso darles un poco de pan es una de las experiencias más reconfortantes para los peques que, alucinados, ven como los animalitos se les acercan para buscar su trocito de alimento. Pero si además de todo eso se suben acompañados de algún adulto a las barcas de pedales, la emoción se multiplica.
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