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Obras paralizadas de la Línea 2 de Metrovalencia. / Damían Torres
Valencia tiene 400 millones enterrados en obras del metro paralizadas
Transporte público

Valencia tiene 400 millones enterrados en obras del metro paralizadas

La línea 2, detenida hace dos años, sigue suscitando quejas de vecinos mientras que el metro a Ribarroja se suplirá con un autobús

ISABEL DOMINGO

Martes, 25 de septiembre 2012, 04:04

El transporte, siempre en movimiento, tiene también su lado estático. Hasta tres infraestructuras tiene paralizadas Valencia y su área metropolitana sin expectativas de que en el corto o medio plazo las obras se reanuden. Así, las líneas 2 y 5 de metro y el soterramiento de las vías entre Burjassot y Godella siguen esperando una inyección presupuestaria que, de momento, ni está ni se espera.

Esta situación representa que alrededor de 400 millones de euros están en vía muerta, ya que o bien las intervenciones están inacabadas y faltan varios tramos (como en la línea 2, el eje que unirá el centro y sureste de la ciudad de Valencia) o bien no se ha podido realizar la señalización, como sucede en la línea 5, en la prolongación de Manises a Ribarroja. En ambas el problema tiene el mismo nombre y apellido: falta presupuesto.

En el caso de la línea 2 de Metrovalencia, la Conselleria de Infraestructuras lleva invertidos 350 millones de euros que actualmente están repletos de maleza y vallas protectoras, además de haber sido protagonista de saqueos, inundaciones y caídas. El tramo que irá de Nazaret a la calle Alicante (que se debe poner en marcha independientemente del avance del ramal que atravesará los barrios de Velluters y El Carmen) tiene el túnel acabado y las estaciones prácticamente también.

Sin embargo, las obras están valladas sin que se registre ninguna actividad en su interior: no se colocan vías, ni catenaria, ni se arreglan las estaciones y andenes, que es lo que en obra pública se conoce como superestructura. Ante esta situación, los vecinos de Nazaret reclaman información sobre cuándo podría retomarse la actividad y, sobre todo, cómo se van a proteger las obras del futuro tranvía. «Entendemos que hay crisis pero queremos saber qué va a suceder porque no puede ser que las vías estén oxidándose y el césped ya plantado no se cuida», explicó el portavoz de la asociación de vecinos de Nazaret, Julio Moltó.

De la misma opinión es el presidente de la entidad vecinal Nazaret Unido, José Antonio Barba, quien destacó los continuos robos de las trapas de hierro. «Las roban, se reponen y se las vuelven a llevar, con el peligro que conlleva», indicó, al tiempo que lamentó que no se retome «la esperada conexión de Nazaret con la ciudad».

Actividad en el mercado

De momento, esa conexión tendrá que esperar porque la consellera Isabel Bonig ya ha dicho en varias ocasiones (la última, el pasado junio) que se necesitan 140 millones de euros para retomar las obras. La titular de Infraestructuras también hizo hincapié en que la prioridad es finalizar el aparcamiento y la estación junto al mercado Central, con la que debía estar conectada la línea 2 y que se iniciaron antes que las intervenciones en la plaza del Ayuntamiento por su complejidad y por el parking que dará servicio a los clientes del mercado.

De hecho, el tramo del mercado Central es el único operativo. Según fuentes de la Conselleria de Infraestructuras, «los trabajos van bien y se está ejecutando la infraestructura en la última planta». En concreto, se está acabando la losa de fondo de la estación, a 30 metros de profundidad, por lo que Conselleria estima que la obra pueda estar finalizada en diciembre.

Otro punto de la línea 2 que concentra las protestas vecinales es el de General Urrutia, donde el tramo del tranvía pasa a subterráneo. Aquí, el presidente de la asociación vecinal de la Avenida de la Plata, Paco Giménez, recriminó a Conselleria que a pesar de los numerosos escritos pidiendo una reunión «seguimos sin tener noticias». Falta de mantenimiento y acumulación de suciedad y de aguas son las principales quejas. «Da una imagen de degradación y de abandono, por lo que queremos que Conselleria limpie, que se quiten las vallas y que se cierren las obras con hormigón», señaló Giménez.

Sin conexión

La prolongación de la línea 5 hasta Ribarroja desde el aeropuerto de Manises, cuya puesta en marcha estaba prevista para comienzos de 2011, se ha quedado compuesta y sin funcionar. Los 35 millones invertidos serán suplidos por un autobús porque aunque la infraestuctura está lista falta la señalización y la comunicación para que pueda ponerse en marcha. En otras palabras, una inversión de ocho millones de euros que Conselleria «está estudiando cómo conseguir».

Algo similar ocurre en Burjassot, donde se ejecutó la primera fase del soterramiento de las vías, con un coste de 14,6 millones, pero faltan las conexiones con la estación de Empalme y las líneas actuales. A esto habría que añadir la segunda fase, el soterramiento entre esta localidad y Godella, para lo que se requerirán unos 80 millones.

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