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A. RALLO
Martes, 2 de octubre 2012, 04:53
El tijeretazo de la inversión del Gobierno en la Comunitat alcanza el 35%. Un recorte considerable que sitúa las cuentas públicas de la Generalitat en unos niveles de austeridad y precariedad inéditos hasta la fecha. Y el próximo año la situación todavía puede ser más dramática. Cierto que los años de bonanza quedaron ya en un pasado cada vez más lejano, pero existen determinadas partidas donde la reducción de la inversión no se puede cercenar hasta esos límites. No sólo porque son vitales para la Comunitat y también para la seguridad de los valencianos sino que, además, acumulan un déficit histórico. Sin ir más lejos, las obras antirriada en la Comunitat.
Se trata de una partida de la que los Gobiernos no suelen acordarse hasta que acontece una desgracia. En la Comunitat no hay que rebuscar demasiado en la memoria para encontrar sucesos de este tipo. La de El Verger en 2007, con víctimas mortales, es una de las más recientes. Y las más cercanas, las de este pasado fin de semana, las lluvias torrenciales transformaron algunos puntos de la provincia de Valencia en una estampa catastrófica. De ahí la necesidad de estas actuaciones.
Un análisis de las grandes cifras de estas partidas de los Presupuestos Generales del Estado muestran una caída que ronda el 52% en la Inversión del Ministerio de Medio Ambiente. De los cerca de siete millones del pasado año una cifra ya considerablemente baja si se compara con los ejercicios de la prosperidad se ha quedado ahora en 3,2. Y casi hay que dar gracias. Como muestra las declaraciones del conseller de Hacienda y Administraciones Públicas, José Manuel Vela, que definía el plan de inversiones como «austero y coherente».
Las obras antirriada son básicamente la construcción de presas y embalses y la limpieza, adecuación y encauzamiento de los cauces naturales. Algunas corresponden al propio Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, mientras que las restantes corren a cargo de la Confederación Hidrográfica del Júcar o bien algunas se delegan en la empresa pública Acuamed. El descenso es notorio.
Como dato más positivo aparecen las inversiones en la presa de Tous, un proyecto que comenzó en 1986. Está previsto que concluya en 2014 tras una inversión de más de 200 millones de euros. El próximo año se destinarán cerca de 4,5 millones de euros. Otras de las infraestructuras que reciben algo de dinero de las cuentas del Gobierno son el embalse de Arenos y la presa de Azuebar. Otros dos proyectos de finales de la pasada década de los ochenta.
Sin embargo, ¿qué ocurre con otras infraestructuras pendientes? Pues que el Gobierno no ha destinado ni un euro a algunos embalses. Por ejemplo, la presa de Vilamarxant fue la idea proyectada para que Valencia y su área metropolitana no volviera a registrar una riada como la que sufrió la ciudad en 1957. No hay financiación. La idea la retomó el PP a principios de 2001. Pero nada se ha avanzado. Y todo pese a que el pantano de Loriguilla no asegura que pueda mantener una posible crecida del caudal hídrico.
El pantano de Vilamarxant, cuyo coste se estima en más de 70 millones de euros, tuvo consignación presupuestaria en 2006 y 2007. En este caso, fue la ministra socialista Cristina Narbona la que sacó el proyecto de los presupuestos a pesar de que ella misma lo había calificado como urgente dentro del programa Agua.
El embalse de Marquesado, calificado como obras urgentes en el programa Agua, tampoco tiene este año financiación al igual que ocurrió en los anteriores. Lo mismo que con Vilamarxant sucede con la presa del Marquesado. Estimada en unos 30 millones, en los presupuestos del Ministerio de Medio Ambiente de 2006 y 2007 disponía de 1,9 y 4 millones, respectivamente. Las casillas en las que se debería asignarse una cantidad para estas obras aparece vacía.
Acuamed
Lo más destacado, en el plano positivo de estos Presupuestos, son las actuaciones para evitar riadas previstas por Acuamed, empresa dependiente del Ministerio. El primer dato llama la atención: un incremento en el gasto de cuatro millones de euros. De 19 a 22. Es de las pocas partidas que aumenta.
Se trata de las obras en la Rambla Gallinera. Cerca de 20 millones de euros se destinarán a mejorar la laminación y mejora del drenaje de la cuenca, así como alguna prevención de riadas. Sin embargo, ese aparente aumento esconde, en realidad, otro recorte. El Gobierno, en la proyección del gasto para 2013, ya adelantó que tenía previsto gastar cerca de 27 millones de euros. Finalmente, la cifra se queda en esos casi 20. Un ahorro de siete millones de euros.
Además, la práctica totalidad de la inversión en Acuamed desaparece con el proyecto de la Gallinera. No existen otras iniciativas con dinero presupuestado y han desaparecido partidas recogidas en 2012 como las obras del río Serpis. La mayor parte del presupuesto global 111 millones que también descienden respecto a las anteriores temporadas se destinan a las plantas desaladoras.
Tampoco la Generalitat ha hecho los deberes en este apartado: el de prevenir las inundaciones. El Consell dispone del Patricova, un plan para reducir el riesgo de inundaciones y limitar su impacto. Con cerca de un centenar de obras recogidas en el documento, más de la mitad ni han comenzado. La crisis tampoco ha ayudado.
Inundaciones
El Patricova se aprobó de manera en enero de 2003, aunque en marzo de 2001 ya se presentó en público el documento final a falta de las alegaciones. En teoría, el Consell debía terminar sus actuaciones el año pasado.
El recorte en las obras antirriada no es una excepción en el panorama del próximo año en la Comunitat. Más bien, la tónica. La región se ha convertido en la tercera autonomía donde más disminuyen las partidas presupuestarias. Sólo Navarra y Baleares se encuentran por delante en esta mala estadística.
Algunos casos ya resultan «vergonzosos» como llegaron a calificarlo los contratistas al enterarse de que el tercer carril de la autovía Madrid-Valencia sólo recibe una inyección de cinco millones de euros. En este supuesto vuelve a ponerse en evidencia la falta de inversión en materias especialmente sensibles ya que el riesgo para los conductores en esta vía es máximo, tal y como ha denunciado LASPROVINCIAS.
Además, respecto a otros proyectos en infraestructuras, la Red Ferroviaria y la Estación de Valencia contarán en el próximo ejercicio con 100.000 euros. Cercanías de Alicante, por su parte, con 91.330 y Cercanías de Valencia, otros 100.000 euros para estudios.
Por el contrario, los PGE no contemplan ningún tipo de inversión para los planes de supresión de pasos a nivel en la Comunitat Valenciana, pese a que la duración de estos proyectos estaba prevista desde 1998 a 2017, y tampoco se define ninguna partida para los años posteriores.
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