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P. H.
Miércoles, 29 de enero 2014, 15:14
Son poco más de las 6 de la seis de la mañana y el psicrómetro marca una humedad relativa del 85%. Se había esfumado la posibilidad de batir el récord del Medio Maratón Valencia Trinidad Alfonso. O iba a ser prácticamente imposible.
A la hora de la carrera, cuando 10.000 'runners' se preparaban para cubrir los 21,097 kilómetros del medio maratón, la temperatura no era mala, de 19º a 20º. La humedad había bajado un poco, pero se mantuvo siempre alrededor del 80 %. Demasiada sudoración, demasiado desgaste para los corredores. La única esperanza era que el termómetro ascendiera un poco (tampoco demasiado) e hiciera caer la cantidad de agua vaporizada en el aire. Pero eso no ocurrió.
Jacob Kibet Kendagor hizo todo lo que pudo (59.58). Pero esa humedad se convirtió en un aliado de Wanjiru y de Mutai.
El primero, fallecido hace dos años al caer del balcón de su casa en Kenia, continúa siendo el autor del mejor tiempo de un medio maratón en España. La marca de Granollers en 2008 fue 59.26. Wanjiru, un mito que logró el récord mundial (en 2007 en La Haya, 58.58), cuenta desde el más allá con ayudantes.
El segundo, Geoffrey Mutai, uno de los mejores corredores del mundo en este momento, sigue ostentando el récord de la prueba de Valencia, desde que la corrió en el año 2009 en 59.30.
Dos de los principales objetivos que se había marcado la organización deberán esperar a una mejor ocasión. Otra de las metas, la de la participación, ya se había alcanzado al superar los 10.000 inscritos.
El caso es que salieron muy bien Kendagor y compañía. Con él fueron casi toda la carrera el segundo clasificado, Kenneth Kiprop Kipkemoi (1:00.03), y el tercero, el doble ganador en Valencia, John Nzau Mwangangi (1:00.37).
El grupo de africanos pasó por el kilómetro 5 en un tiempo de 14.01, a una media que iba para récord de la carrera. Tras 10.000 metros, el ritmo ya había bajado un poco (28 minutos y 14 segundos) y ya iba muy justo lo de rebajar las mejores marcas de Valencia y de Granollers.
Ahí, en el ecuador de la carrera, las liebres Rono y Mokua iban haciendo bien su trabajo y tiraban de los favoritos: Kipkemoi, Mwangangi, Kendagor, Chebii, Adugna Bikila...
Pero pasó lo mismo que el año pasado. En los últimos kilómetros el desgaste era ya demasiado. En 2012, con una humedad relativa entre el 70 y el 75 %, hasta tres corredores lograron bajar su tiempo de una hora. Ayer, sólo Kendagor. El keniano se descolgó de sus adversarios casi al final, menos de Kipkemoi, que llegaba con la mejor marca personal de todos los participantes (59.11) y se mantuvo hasta el último kilómetro junto al ganador, que acabó sacándole cinco segundos de ventaja.
Otro de los que prometía mucho para la carrera de ayer era Adugna Tekele Bikila. El joven etíope (23 años) puede presumir de tener la mejor marca del año en los 10 kilómetros: 27.30 en la carrera de marzo en Taroudant, al sur de Marrakech. Finalmente fue séptimo (1:01.33), pero aparentaba estar muy entero -comparado con el resto- después de pasar por el arco situado junto a los tinglados del puerto, en J. J. Dómine. Puede que no sea la última vez que se hable de él. Quienes saben de atletismo apuestan por ello. Atención también al cuarto y el quinto clasificados: Abraham Cheroben y David Kwemoi Maru, de categoría Promesa.
El marroquí afincado en Valencia Hassane Ahouchar acabó duodécimo, tras una hora, tres minutos y 35 segundos (1:03.35), un tanto lejos de su mejor actuación en la distancia (1:02.55). El toledano Iván Galán fue el mejor español en la meta, decimoquinto con un cronómetro de 1:06.24.
El primer atleta nacido en la Comunitat fue un compañero de Ahouchar en el CA Cárnicas Serrano, un eufórico Luis Félix Martínez que sí pudo prepararse esta vez a conciencia para la carrera y rebajó su anterior marca de una hora y ocho minutos. El reloj oficial le otorgó 1:07.51, pero su cronómetro le marcaba algunos segundos menos.
Récord femenino
La historia con la marca femenina fue muy diferente. El mejor tiempo de la prueba lo tenía Joyce Chepkirui (1:09.25) desde 2010. Era un tiempo 'muy batible' y tenía que caer sí o sí, pese a la humedad. La keniana volvía a Valencia con la firme intención de pulverizarlo. El año pasado hizo 1:07.03 en Praga y se presentaba bien de fuerzas y forma, tras imponerse en el 10K de Berlín la semana pasada.
Venía arropada por varias buenas corredoras, como Tadelech Bekele Alemu (1:08.45 como mejor marca personal) y Agnes Katunge Mutune (1:09.04). Las tres ya habían superado en alguna ocasión el récord femenino del medio maratón de Valencia. Y la debutante Emily Chebet también aspiraba a podio.
Pero es que, además, Chepkirui contaba con la mejor liebre posible. Su marido, Erich Kibet Kogo (1:01.10 de marca personal), la llevó al kilómetro 5 en un tiempo de 15.50.
Después, Mutune no pudo aguantar el ritmo y la lucha de Chepkirui fue con Chebet y Alemu, que acabaron entrando en la meta por ese orden. Las tres rebajaron la marca de 2010.
El nuevo récord de Joyce Chepkirui ha quedado en 1:08.15. La debutante Chebet paró el reloj en 1:08.20 y Alemu, a pesar de la humedad del aire, cuenta con nueva marca personal (1:08.38).
De las corredoras locales, la primera fue la marroquí del Cárnicas Serrano Fátima Ayachi, la octava mujer con un tiempo de 1:13.23. Poco después entraba en la meta la primera española, Estela Navascués. La atleta navarra entrenada por Abel Antón fue novena (1:14.22).
La primera corredora de la Comunitat en cruzar la meta fue Gema Barrachina. La villenense disputaba por primera vez una carrera de esta distancia. Está preparándose para el cross y fue undécima, con una primera marca de 1:16.14. Nada mal.
De los 10.533 inscritos finalmente cruzaron la meta 9.328. El último en cruzar con tiempo oficial fue José Miguel Núñez, de categoría Veterano E, tras dos horas, 40 minutos y 38 segundos.
Los clubes más numerosos fueron la Unidad Militar de Emergencias (UME), con 247 participantes, la anfitriona SD Correcaminos (174) y el Blue Line Evasión (194).
El cambio de hora con respecto al año pasado (de las 9.30 se ha pasado a las 9 en punto) causó alguna anécdota. Varios corredores llegaron tarde e incluso a alguno de ellos se le permitió que variara el recorrido porque pronto iba a ser cogido por los atletas de élite, que hacia el kilómetro 9,5 volvían a pasar por la línea de salida.
Como es habitual, aunque cada vez menos, algún corredor sin dorsal ni chip pasó por el arco de meta, pero logró escabullirse de la reprimenda de los organizadores.
Desde la SD Correcaminos informaron de que no hubo que lamentar ningún problema grave de salud, aunque sí se produjeron varias deshidrataciones y lipotimias al acabar la carrera.
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