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JAVIER MARTÍNEZ/ep
Sábado, 3 de enero 2015, 00:05
La 'rave' ilegal que se desarrolla desde Nochevieja en el aeródromo de Benagéber, a seis kilómetros del casco urbano, continúa en la tarde de este sábado y la Guardia Civil mantiene los controles para que no acceda nadie más al recinto, al tiempo que identifica a los asistentes que van abandonando la fiesta, según han informado a Europa Press fuentes de la Delegación de Gobierno.
Asimismo, el alcalde del municipio, Rafael Darijo, ha explicado a Europa Press que a lo largo de la jornada "mucha gente ya se ha ido" y ya no quedarían en el recinto más de 1.000 personas, frente a las 3.000 calculadas en los primeros días.
No obstante, el primer edil ha señalado que a raíz de la aparición de la noticia en los medios algunos jóvenes valencianos han decidido sumarse a esta fiesta, acudiendo en coche a las inmediaciones, aparcándolo y realizando los últimos tres o cuatro kilómetros a pie para evitar los controles.
En todo caso, la Guardia Civil ha hablado con los organizadores y se prevé que a lo largo de la madrugada se dé por finalizada la 'rave' y el domingo quede completamente desmantelada, ha precisado Darijo.
La fiesta ilegal se inició sobre las 20.00 horas de la tarde del miércoles, Nochevieja, cuando varios vecinos avistaron a un grupo de jóvenes que entraban un par de camiones a la pista de aviones del aeródromo de Benagéber para comenzar a montar la macrofiesta.
Más tarde empezaron a llegar más coches --la mayoría de los automóviles de procedencia francesa, alemana, italianos o portugueses--. De hecho, el 90 por ciento de los participantes son personas de nacionalidad extranjera, que han llegado con un nutrido grupo de caravanas, autobuses y autocaravanas.
Se ha montado un escenario de unos 100 metros cuadrados con sus grupos electrógenos para el sonido. Asimismo, se han instalado varios puestos de comida, ropa y bebida.
Aunque la fiesta está controlada, la Guardia Civil que vigila la zona ha considerado en todo momento que podía ser "contraproducente" desalojar a los participantes, ya que "son casi 3.000 personas de fiesta desde el miércoles".
La 'rave' que lleva activa desde la pasada Nochevieja no ha ocasionado ningún incidente ni ninguna molestia, según el primer edil, quien ha indicado que la fiesta no ha ocasionado tampoco ninguna protesta vecinal ya que "solo se escucha la música un poco en el pueblo cuando el viento sopla" pero ha insistido que "muy poquillo" y que "nadie se ha molestado, ni se ha quejado".
Hasta el lugar de la celebración ilegal se han desplazado efectivos de la Policía de la Generalitat, que han levantado acta y que pretender averiguar quién es el organizador y cómo se convocó la 'rave', no comunicada a la administración, con el fin de iniciar el trámite para interponer la correspondiente sanción.
Asimismo, se han desplazado un agentes medioambiental, una brigada de emergencias y un coordinador forestal de forma preventiva dado que existe masa de arbolado en las cercanías del lugar de celebración y podía existir riesgo de incendio ya que este viernes había hogueras encendidas.
Uno de los asistentes a la macrofiesta fue ingresado en el hospital de Requena debido a una grave intoxicación. Al parecer, el joven consumió una nueva droga de diseño con efectos muy nocivos en la salud. La 'rave' cuenta también con puestos de venta de comida y bebida que no han pasado ningún control sanitario.
La mayoría de los 'ravers' proceden del sur de Francia, concretamente de ciudades como Toulouse o Perpiñán, y de Cataluña, aunque también hay portugueses, alemanes y algunos valencianos. Los vecinos de Benagéber escuchan la música desde sus viviendas, aunque nadie ha protestado por este motivo. «La música electrónica se escucha muy baja», afirma Rafael Darijo, el alcalde de Benagéber. «¡Pumba, pumba, pumba!», tararea Darijo con voz suave para imitar el sonido que llega de la 'rave'. El aeródromo está situado a unos seis kilómetros de distancia de las primeras casas del pueblo.
Estas fiestas incumplen la Ley de Espectáculos Públicos, Actividades Recreativas y Establecimientos Públicos de la Generalitat, y en caso de accidente, la víctima no puede reclamar ante nadie. Sin embargo, para los 'ravers', las normas que regulan las macrofiestas son «un truco del sistema para que la gente siga pagando precios que están por las nubes» en pubes y discotecas. «Intentar acabar con nuestra cultura de ocio es no aceptar un modo diferente de diversión», asegura un partidario de las 'raves'.
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