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Una mujer mayor compra medicamentos en una farmacia. :: lp
Ocaso de la farmacia rural

Ocaso de la farmacia rural

Las localidades menos pobladas de la región están abocadas a cambiar sus establecimientos de venta de fármacos por el servicio de botiquín

J. A. MARRAHÍ

Jueves, 22 de enero 2015, 00:08

Un farmacéutico podía hasta ahora abrir farmacia nueva en un pueblo de reducida población. Si bien no era rentable, obtenía puntos en la deseada autorización administrativa para implantar su local en otro lugar con mayor número de habitantes y demanda de medicamentos.

Con la modificación de la Ley de Ordenación Farmacéutica de la Comunitat, que el martes se hizo pública, el mínimo de población para abrir botica nueva queda fijado en 250 habitantes. La nueva norma cierra así la posibilidad de establecer farmacias en los 70 municipios menos poblados de la Comunitat.

La ley permite, no obstante, el establecimiento de botiquines farmacéuticos, una modalidad que hasta ahora era casi exclusiva de las pedanías y que pretende mantener abastecidos de medicamentos a estos pueblos. «Suelen estar subordinados a farmacias de otros municipios, abren uno o dos días a la semana y suministran casi exclusivamente los pedidos de los vecinos de las pedanías», explican desde el Colegio de Farmacéuticos de Valencia.

Según el organismo profesional, «la nueva norma no significa que las farmacias que actualmente existen en pueblos de menos de 250 personas desaparezcan automáticamente, pero cuando los establecimientos cierren ya sólo se podrá implantar un botiquín».

Por ejemplo, en la provincia de Valencia sólo la Puebla de San Miguel, con 71 habitantes, carece de farmacia. Otros pueblos de la región en la misma situación son Palanques (30 habitantes), Herbés (54 moradores), Castell de Cabres (16 personas) o Benimassot (137).

La estimación de los farmacéuticos es que, «a medio o largo plazo» esas solitarias y poco rentables farmacias de los pueblos más pequeños echarán el cierre y «darán paso a la implantación de botiquines farmacéuticos». Desde el colegio profesional aplauden la nueva norma autonómica, que consideran «coherente».

«Pretende garantizar el servicio a la población a través de botiquines allí donde no se puedan abrir farmacias», estiman. La impresión de los boticarios es que los habitantes de estos pequeños municipios rurales «no se van a quedar desabastecidos por que haya un botiquín en lugar de una farmacia».

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