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Sin gluten, sin azúcar... sin sustancia

La última tendencia de algunos es alimentarse como los celíacos, sin serlo, lo que preocupa a los médicos porque puede acarrear problemas de salud

VICENTE LLADRÓ

Sábado, 13 de mayo 2017, 00:42

Poner en la etiqueta de un alimento bien claro si contiene o no gluten es obligatorio, naturalmente, porque los celíacos deben saber qué pueden comer o no y se trata de una información imprescindible para librarles de cualquier riesgo alérgico. Pero también se ha convertido en un elemento de marketing, porque los artículos sin gluten no son consumidos hoy únicamente por quienes no toleran dicha sustancia. Eso lo saben muy bien fabricantes de multitud de productos y gurús dietistas; conocen la moderna tendencia, de modo que, atentos a la prometedora línea comercial, ofrecen de manera creciente elaborados con la etiqueta 'Sin gluten' (más caros), que no sólo adquieren personas celíacas, sino también muchas otras que no lo son.

Médicos y nutricionistas están dando voces de alarma en este sentido, preocupados por el consumo indebido de alimentos sin gluten por parte de quienes no son celíacos, lo que puede acarrearles a la larga ciertos problemas nutricionales y de salud.

El escenario ha cambiado radicalmente. Lo que hasta hace un tiempo representaba un sufrimiento para los celíacos, porque les costaba encontrar alimentos sin gluten, adecuados para ellos, se ha convertido hoy en una oferta amplia y variada en todo tipo de tiendas y supermercados. Hasta llama la atención que en establecimientos de objetos litúrgicos se ofrezcan «Formas de consagrar para celíacos». Claro, las formas u hostias son obleas, pan ácimo hecho con harina de trigo; luego en principio contiene gluten, y los celíacos católicos tienen todo el derecho a tomar la comunión sin riesgos para su salud. ¿No hay pan sin gluten?, pues lo mismo con las formas para consagrar.

Ahora bien, ese otro consumo creciente de productos sin gluten, por parte de quienes lo toleran sin problemas, porque no son alérgicos, además de las potenciales consecuencias para su salud física revela una cuestión más profunda, ya que esa voluntad de elegir 'sin gluten' a toda costa, sin ser necesario, implica identifican el gluten como un veneno, un compuesto tóxico, algo que debe evitarse, y eso no es cierto, salvo para los celíacos. Es más, la alimentación de los celíacos debe ser equilibrada para compensar las proteínas que no ingieren al evitar el gluten, y quienes lo evitan porque sí, por la pura confusión de creerlo malo, desconocen que ese compuesto proteico es bueno para controlar los triglicéridos, el ácido úrico y hasta la tensión arterial, y últimas investigaciones apuntan incluso a que tiene un papel en evitar dolencias cardiovasculares.

Los tiempos de opulencia llevan a espolear muchas memeces. La del gluten entre los no celíacos es una de las más notables, pero también otras muchas que llevan aparejado el 'sin'. Basta con que surja alguien que diga que se come demasiado azúcar para que se abra una cruzada y ahora todo deba ser sin azúcar. Y sin lactosa, sin grasa, sin sal, sin colorantes... Y sin sustancia.

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