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ELISABETH G. IBORRA
Sábado, 8 de agosto 2015, 00:23
No son pocos los blogueros que están publicando libros con bastante éxito, tanto con editoriales profesionales como autopublicándose, pero todo apunta a que la plataforma de lanzamiento es Twitter, donde todos tienen miles de seguidores que se perfilan como potenciales lectores, que, a su vez, les sirven de promotores para multiplicar el boca a oreja por las redes sociales.
El exponente más contundente de tuitero/autor de éxito es @SenoritaPuri, que responde al perfil de 'Purificación García. Madre de dos niños'. A día de hoy ya ha publicado 'TE DEJO es JÓDETE al revés' (2012) y 'La familia: alojamiento con tensión completa' (2014). Ambas se han editado en papel y en ebook con Espasa. Lo curioso es que ella empezó con un blog allá por 2007, donde «escribía monólogos de humor diarios a partir de mis hallazgos e interactuaba con los lectores. Creé un vínculo especial con ellos, fue algo realmente bonito. Espasa me llamó en 2011 cuando aún no estaba en Twitter. No me esperaba ni remotamente que de algo tan personal y friki como el blog quisieran publicarme», admite la tuitera.
No es la única que comenzó a raíz de un blog y luego siguió su difusión a través de la red del microblogging. Isaac Pachón (@ipachon24) y Holden Centeno (@holdencenteno) también publicaron los relatos que blogueaban. Este último confiesa que autoeditó 'La Chica de los Planetas' «a raíz del éxito que tuve en Twitter y en el blog, pero jamás llegué a pensar que luego Penguin Random House (Suma de Letras) se fijara en mí y quisiera publicarlo».
La cuestión principal es si estos autores ya escribían antes o era un sueño pendiente, o surgió a raíz de su liderazgo en Twitter. Y ahí muchos coinciden con @diostuitero, una cuenta-parodia con legiones de fans que esperan cada día sus parábolas alternativas como maná caído del cielo: «Siempre me gustó escribir, de hecho en mi adolescencia obtuve varios premios literarios a nivel provincial. También escribía relatos hasta hace poco en mi ahora abandonado blog. Sí es cierto que plantearme escribir un libro vino a raíz de Twitter. Así nació 'Palabra de Dios Tuitero'», explica el misterioso y anónimo responsable de la cuenta, licenciado en Derecho para más señas.
Más visibilidad
Lo mismo que a @diostuitero le pasó a Alena KH (@Intersexciones): «No creía que fuera posible publicar un libro, pero iba escribiendo, ordenando, rehaciendo. Al final, tuve suerte y saqué 'El mercado está fatal'». En ese sentido, Isaac Pachón también cree que Twitter le ha favorecido: «Ya escribía mucho antes, pero sólo a nivel personal. La red social del pájaro me sirvió para dar mayor visibilidad a mis escritos, enlazándolos en el blog por mediación de tuits periódicos. Esto me dio alas para creer en las posibilidades de una futura publicación y llegar al punto de editar (a mediados del pasado abril) 'Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café'.
Sin embargo, Antonio Agredano (@antonioagredano), autor de 'En lo mudable' y 'Teta', es más escéptico con esta red social: «Yo ya escribía antes. Escribo desde siempre. De hecho, no entiendo eso de que Twitter dé alas para escribir. Son sólo 140 caracteres. De ahí no pueden salir libros. No al menos el tipo de libros que yo leo. Entiendo Twitter como una herramienta de promoción, pero no como un vehículo literario». De hecho, fue un escaparate para Chiqui Palomares (@chiquipalomares) que ya había ganado una treintena de premios por sus relatos. Juntó tres para autoeditarlos en Amazon, obtuvo buenas críticas en las redes y «gracias a un tuit, el librito llegó a manos de un editor de Plaza & Janés, Alberto Marcos». Este le propuso convertirlos en una novela, y ya va por la segunda edición.
El caso de Arturo F. Blanco (@peturbado) es el del escritor aficionado: «Llevo escribiendo relatos e intentos de novelas toda la vida, aunque intermitentemente. Empecé a escribir 'Las lamentaciones de Sigul' hace unos ocho años y, tras recibir comentarios positivos de otros usuarios a los que les pasé el borrador, me decidí a terminarla, con unos 7.000 seguidores por entonces».
Ahora bien, ¿es determinante el número de seguidores para animarse a publicar? Puri García, cuando lanzó en mayo de 2012 el primer libro, llevaba un año en Twitter y tenía 30.000 seguidores. Por su parte, @diostuitero tenía «unos 10.000, pero ya veía que crecía a unos 200 por día. Me percaté de que mi cuenta conectaba con mucha gente y que muchas personas me leían a diario. Pensé que quizá tenía algo que contar».
Sin embargo, no hacen falta listas astronómicas: Isaac Pachón rondaba «unos 1.000 en Twitter y unos 300 en Facebook, pero la gran mayoría muy participativos con todo lo que hasta la fecha iba publicando en el blog». Que parece ser lo importante, al final, por lo que ironiza Antonio Agredano: «Yo tenía cerca de 3.000 seguidores. Pero no todos son lectores. Si no, las ventas hubieran sido un pepinazo. Y no es que se hayan vendido mal los libros, pero sigo siendo pobre».
Lo que pasa es que si no hubieran tenido tantos seguidores, quizá las editoriales no se habrían fijado en ellos. Puri García recuerda que en su blog «tenía 1.500 lectores al día, lo cual entonces me parecía una barbaridad (risas). La editorial hizo gala de un ojo increíble, teniendo en cuenta que la primera edición fueron casi 4.000 ejemplares. Sin embargo, se agotó en 96 horas, y en tres meses acabamos lanzando cuatro ediciones». Igualmente, Alena KH supone que sus 8.000 seguidores en Twitter ayudaron a que Roca Editorial la fichara, «aunque lo que más ha influido en su decisión era la cantidad de visitas en el blog».
Holden Centeno pensó «que tenía un público potencialmente suficiente, y supongo que la editorial, al ver que tenía cierto público, también vio un indicador de que podría ir bien». @diostuitero lo tiene igualmente claro: «Me contactaron de la editorial Aguilar. Desde luego que sí influyó el número de seguidores. Pero también porque les interesó el contenido». Que es lo principal para Agredano: «Llegué a las editoriales (Libros del KO y Ediciones en Huida) por relaciones que nada tienen que ver con las redes sociales. Los libros se publicaron por el valor literario que los editores vieron en ellos, no por las futuras ventas ni por mi tirón tuitero. Afortunadamente, la industria del libro suele ser muy seria con respecto a estas cosas».
Pachón se buscó la vida: «Después de llamar a varias puertas de editoriales grandes y medianas, con respuestas negativas, me planteé la opción de una editorial pequeña; pero finalmente opté por una autoedición, considero que nadie mejor que uno mismo para cuidar y promocionar su propio producto».
En ese sentido, Largo Javariega (@Largojavariega) se autopublicó 'Tengo una idea mejor' porque «otros amigos me hablaron de lo fácil que era hacerlo, que no perdía nada y que merecía la pena. Luego di la tabarra en Twitter a unas 8.000 o 10.000 personas que no tenían la culpa. Las primeras críticas me sirvieron de excusa moral para seguir dándola durante unos meses, a razón de tuit por día. No creo que fuera excesivo».
«El sueño de una vida»
Palomares se reconoce «muy pesado en Twitter pero 'Toda la verdad sobre las mentiras' es un proyecto que para mí es muy importante; es el sueño de toda una vida y creo que mis seguidores entienden que sea muy insistente con él». La clave, para Pachón, está en ir «haciendo publicaciones atractivas y algún que otro concurso, así puedes atraer a un mayor número de personas y dar a conocer tu libro a un público desconocido». Por eso, Largo Javariega siempre estará agradecido a sus seguidores: «Fueron bastantes quienes se animaron a comprarlo y después me ayudaron a promocionarlo con sus propios tuits y sus impagables opiniones».
El problema, para @antonioagredano, es que «no hay dinero para grandes promociones y ahora los escritores vamos por ahí como guerrilleros con el libro entre los dientes. Ya se hablaba hace años de la autopromoción. Twitter y Facebook han ayudado mucho con esta mierda. Porque es una mierda tener que ir por ahí como comercial de uno mismo, de la literatura de uno mismo. Vociferando como en un mercadillo».
De todos modos, el hecho de que Twitter ayude o no a vender más depende de factores como los que saca a colación Arturo F. Blanco: «Que la cuenta tenga una temática y estilo muy diferentes a los del libro (prácticamente opuestos, la cuenta es humor y el libro es drama) no ayuda». Pero, en general, @holdencenteno piensa que «en Twitter, la gente se abre una cuenta sin pensarlo y, ¡pum!, entonces te empieza a seguir la gente por las chorradas que pones y sin saber cómo las marcas y empresas se fijan en ti y te llaman para que colabores con ellas».
Eso es lo que le ha ocurrido a @diostuitero, licenciado en Derecho que publicaba artículos de opinión en su blog y ahora publica «en plataformas digitales, otros blogs y en un medio de nivel como es 'La Marea'». «Twitter es un campo lleno de oportunidades. Es fácil abrirse camino siempre que aportes algo distinto a los demás». En periodismo, el mejor exponente es Gerardo Tecé (@gerardotc) que explica su éxito en los medios: «Desde pequeño me ha gustado el periodismo y, aunque no me ganaba la vida con ello, escribía en pequeñas publicaciones locales, en blogs, revistas digitales, etc. Pero era dando clases de mates como me ganaba la vida hasta hace poco. Y a raíz del 'boom' en Twitter ha sido cuando he conseguido hacer de mi vocación un oficio por el que me pagan para pagar el alquiler del piso. Así que feliz de la vida y agradecido».
Es diferente para Agredano: «Twitter es algo intrascendente. Es un sitio de ocio, donde me río y hay gente que se ríe conmigo. Donde comparto información o miro tetas. Pero no es síntoma de nada, ni de talento, ni de futuro». Concuerda Alena KH en que «ayuda a que te conozcan, pero si no tienes una idea, una forma de escribir y una gracia, Twitter no va a hacer nada por ti. Los tuiteros que han sacado un libro tienen muchos seguidores porque da gusto leerlos».
@LargoJavariega recalca que «en Twitter es más fácil que, si tienes un talento, el que sea, alguien lo vea y te ayude a difundirlo. Es un lugar donde puedes contactar y llegar hasta personas que de otra forma jamás habrían reparado en ti. Claro, que para eso tienes que llamar su atención de alguna manera». Y eso se consigue, según Isaac Pachón, «tocando las teclas adecuadas y teniendo (seamos realistas) un poquito de suerte; de esa manera sí que puede llegar a ser un buen trampolín para dar a conocer tu obra y tu creatividad, que al fin y al cabo de esto trata Twitter, de tuits ingeniosos y buenas críticas sociales».
Purificación García ha comprobado que «tener muchos seguidores ayuda a darse a conocer, pero vender es otra cosa mucho más personal que emana de las emociones de cada lector y que es muy difícil de lograr». Igualmente, para Alena KH, «las redes sociales ayudan sólo en el lanzamiento del libro. Pero si lo compran y no gusta, el boca a oreja no existe». Al final, lo más importante es el 'feedback' con los lectores. Agredano lo aprecia especialmente: «Gusta mucho cuando alguien comparte una foto con la portada de tu libro. O te dicen que gustó y que disfrutaron de su lectura. Pero es un 'feedback' que engorda el ego más que la literatura». Puri García también celebra que le envíen «continuamente tuits, emails, mensajes en Facebook... Hay muchos que son maravillosos, emocionantes, de historias personales». Lo mismo le sucede a Palomares: «Que lo que yo escribo en mi casa, en solitario, tenga un efecto en un extraño, es maravilloso. Y me gusta que me lo cuenten, claro, me hace muy feliz». Y agrega: «Con Twitter la oportunidad de hablar con un autor está cercanísima».
Largo Javariega añade que «además, es un 'feedback' sincero. Quien te lo da está lo suficientemente lejos y te conoce lo suficientemente poco como para no tener que andarse con medias tintas. Si es una mierda, también te lo va a decir». La mayoría coincide en que lo importante es la obra, el contenido. Agredano puntualiza que «el secreto es el mismo ahora que hace tres siglos. Leer mucho y escribir mucho». Palomares está de acuerdo y agrega que para los seguidores «hay una especie de mínima seguridad de que no te va a defraudar porque ya sabes cuál es su estilo». Alena KH concluye que «la clave es hacer las cosas bien sin esperar ser popular. Aprovechar el tirón, sí, pero si el único objetivo que tienes es agradar a todos los públicos posibles, acabas haciendo basura». O sea, es necesario ser auténtico, creértelo: «Yo soy yo mismo, para bien y para mal». Palabra de @diostuitero.
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