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El teletrabajo es una opción cada vez más asentada en la filosofía de grandes y pequeñas empresas, que permiten a sus empleados trabajar desde casa algún día fijo a la semana o por circunstancias concretas, ya que muchos profesionales se pueden conectar fácilmente a sus plataformas desde cualquier ordenador. La tecnología ha permitido cambios significativos en muchos trabajos, sobre todo en los denominados ‘de oficina’. Aunque hay tareas que no se pueden realizar desde casa, como aquellas profesiones relacionadas con el ámbito de la salud o el educativo, hay otras que se prestan a ello.
A pesar de su aspecto novedoso, a algunos el teletrabajo ‘tradicional’ se les queda corto. Son los llamados ‘nómadas digitales’, las personas que trabajan desde distintos lugares del mundo y que pueden viajar a la vez que realiza las actividades con las que se gana la vida. Debido a que la tecnología no para de evolucionar (un estudio de la Escuela Nómada Digital revela que en el año 2035 la velocidad de internet se multiplicará exponencialmente comparada con la actual), un informe de la ONU asegura que el 11% de los 8.800 millones de personas que habrá en 2035 serán nómadas digitales, es decir, unos 968 millones de personas.
¿Cuáles son sus motivaciones? «Una mejor calidad de vida». Un estudio de la Escuela Nómada Digital revela la «imparable» tendencia de este tipo de trabajadores. «La población está evolucionando hacia una sociedad digital descentralizada», explica a Innova+ Antonio G., director de la Escuela Nómada Digital y creador de Inteligencia Viajera, el portal más visitado en español sobre nomadismo digital. «En España solo el 18% de los trabajadores son felices en sus puestos, por lo que cada vez más personas aspiran al teletrabajo como forma de conciliar su vida laboral, sus ambiciones y sus sueños personales», asegura.
Además, España juega un importante papel en este nuevo escenario. Dos ciudades españolas se sitúan entre los cuatro principales destinos que eligen los nómadas digitales según el ranking de Hoofd Kraan, uno de los referentes internacionales en este aspecto. Sevilla y Las Palmas encabezan la lista ciudades elegidas, solo superadas por Lisboa y Miami. Por otro lado, Barcelona es uno de los destinos indispensables como residencia para los nómadas digitales, pero el coste de la vida hace que esté reservada para aquellos con un mayor poder adquisitivo.
La motivación de Antonio: vivir viajando. «Al terminar la carrera tuve claro que no quería viajar por vacaciones o por temporadas, quería vivir viajando y conocer todos los países del mundo, así que necesitaba diseñar una estrategia para trabajar desde cualquier lugar del mundo para generar ingresos para sentirme realizado y feliz», afirma. El granadino asegura que aunque a priori pueda sonar extraño o como una utopía, «cualquier persona puede convertirse en nómada digital».
El caso de Franck Scipion es diferente. Este ingeniero aeronáutico francés creó en 2010 Lifestyle al Cuadrado, uno de los primeros portales dedicado al emprendimiento digital y que hoy recibe 700.000 visitas mensuales. Scipion habla de ‘knowmadas’ digitales, personas que no tienen esa necesidad de viajar continuamente, pero que también pueden trabajar desde cualquier parte del mundo. ‘Knowmada’ hace referencia al concepto ‘conocimiento’ en inglés (’know’), personas que viven de ofertar su conocimiento en cualquier parte del mundo.
Para ello, la tecnología ocupa un papel «fundamental». Scipion reconoce a este diario que la necesitamos «para trabajar y para comunicarnos». «No hay que ser un especialista en todas las herramientas ni probar cada aplicación que sale al mercado, sino que hay que saber identificar cuáles nos hacen falta y cómo nos pueden ayudar a obtener el máximo rendimiento con el menor esfuerzo», señala. Por su parte, Antonio G. asegura que lo importante es que «estamos totalmente conectados. Las fronteras, horarios, o distancias ya no importan».
Para ambos nómadas, la mayoría de los profesionales actuales podrían adoptar el teletrabajo y más si se tiene en cuenta que el mundo está pasando por una digitalización que crea nuevos empleos prácticamente digitales al 100%. «El teletrabajo hace más felices a las personas, no tiene sentido que hoy en día tengamos que condicionar nuestra ciudad, vida y la de nuestra familia a un empleo», destaca Scipion, quien se muestra convencido de que esta forma de trabajo «tiene ventajas para todos: empleados y empresa» porque si el trabajador es más feliz también es más productivo.
En España no está muy implantado porque sigue siendo «un país tradicional en muchos aspectos, como el laboral», con métodos de trabajo «totalmente desfasados por mentalidad», afirma Antonio.
«La gran mayoría de empresarios mide el rendimiento de sus trabajadores en base al tiempo dedicado en lugar de a su productividad, con jornadas extremas, aunque está demostrado que la productividad es mucho mayor cuando el horario es más concentrado». «La consecuencia de ello es que tenemos miles de trabajadores frustrados, incapaces de conciliar su trabajo con sus inquietudes, infelices, improductivos, y mal pagados», comenta Antonio G., lo que da lugar al «caldo de cultivo perfecto» para tener una sociedad «estancada y menos preparada» para asimilar el cambio de paradigma digital, «con todo lo que ello conlleva».
La tecnología lo transforma todo de forma «diversa y rápida». Por ello, la evolución del puesto de trabajo debe transcurrir mediante el alineamiento d ellas necesidades de los usuarios con los objetivos de la empresa. «Se incorporan así tecnologías como la virtualización, la movilización y la seguridad de las aplicaciones y datos», explica a Innova+ Antonio Díaz, director de Preventa Digital Workplace de Fujitsu. La compañía ha desarrollado su estrategia ‘Digital Workplace Services’ para dar respuesta al nuevo paradigma con el que poder aportar valor al negocio. Para la empresa, la tecnología reporta beneficios como la colaboración, el aprovechamiento de las cualidades de los trabajadores, el valor del negocio y retiene el talento al impulsar las aspiraciones de cada uno fomentando la creatividad de los empleados.
-¿Cómo serán los puestos de trabajo en 2030?
-Se alinearán completamente las necesidades de los empleados con los objetivos de la empresa utilizando los medios tecnológicos. Hay que implantar un modelo flexible de trabajo gracias a las TI para ganar agilidad y conciliación familiar, ya que los empleados se pueden conectar desde cualquier sitio.
Además, destaca que la realidad de hoy es el marcado aspecto generacional de las empresas a la hora de trabajar. En una misma compañía hay desde trabajadores tradicionales que prácticamente no utilizan la tecnología a no ser que sea necesario, hasta nativos digitales para los que el smartphone y el ordenador son sus productos de referencia. «Ante esta realidad, las empresas deben dar el salto y convertir sus entornos de trabajo en un lugar en el que todos se sientas cómodos y productivos, independientemente de la edad que tengan», dice Díaz.
El 77% de los empleados en grandes compañías y el 60% de las pequeñas creen que la tecnología cambiará la manera de trabajar en el futuro. Pero no hay que esperar al futuro. La tecnología ha cambiado en los últimos años los ritmos, la modalidad y las convergencias entre grandes y pequeñas empresas, aunque no siempre con los efectos deseados. El informe ‘Big and Small: How to do bigger things in business’ encargado por Samsung apunta la necesidad «urgente» de reforzar la colaboración entre grandes empresas y startups para «alcanzar el éxito en la era digital gobernada por los datos». Sin embargo, a pesar de esta «necesidad», el estudio pone de manifiesto una creciente «brecha de productividad» en las grandes corporaciones y una falta de conocimientos de seguridad de los datos entre las pequeñas.
Las compañías de mayor tamaño son ahora «menos productivas que hace una década». «Necesitamos gente en las multinacionales que entiendan la disrupción que supone el momento porque aunque es positivo, hay que romper procesos», señaló Kevin Breen, fundador de CyberActive Limited, durante la presentación en Londres del estudio.
Una de las posibles soluciones es la colaboración entre ambas y aunque más de la mitad de las 500 mayores compañías cotizadas del mundo trabaja actualmente con startups para estimular la innovación, el estancamiento existente en productividad pone de manifiesto una «falta de comprensión sobre cómo beneficiarse de la mentalidad startup».
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