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ROCÍO ESCRIHUELA
Viernes, 24 de febrero 2017, 00:12
La Guardia Civil de Sueca y la Policía Nacional de Gandia trasladaron ayer a José Luis S. G. a la vivienda de Gandia donde encontraron el lunes el cadáver de su exnovia, la exguardia civil Dolores C. P., para registrar la vivienda y reconstruir el crimen.
El sospechoso niega haberla matado pero los investigadores de la Policía Nacional le acusan de un delito de homicidio tras el informe de la autopsia y las investigaciones. El detenido llegó a la casa poco antes de las cinco de la tarde, esposado y con la cabeza tapada. Una hora más tarde, abandonó la residencia en las mismas circunstancias ante la expectación de vecinos que en ese momento paseaban por la céntrica calle Mayor.
Al parecer, tanto la víctima como el detenido eran personas conflictivas. La investigación tendrá que esclarecer muchas incógnitas que deja un caso extraño. Ninguno de los dos era vecinos de la ciudad, por lo que pocos datos se conocen de ambos.
Ella tenía su residencia en El Perelló y es allí donde la policía encontró la pulsera telemática que llevaba, que había dejado cargando ya que tenía una orden de alejamiento. También, el localizador permitió encontrar al sospechoso que fue detenido en la localidad madrileña de Móstoles.
Pelea el viernes
Según explicaron vecinos del edificio a LAS PROVINCIAS, el pasado viernes escucharon gritos y ruido como si se estuviera produciendo una pelea en el último piso de la finca. Tras no cesar el escándalo, un vecino decidió llamar a la policía, quien según contaron, acudió a la vivienda, pero nadie abrió la puerta.
Tras ese día, nada más se supo en el edificio de la calle Mayor, hasta que efectivos de la Policía Nacional custodiaron la puerta del número 69 de la céntrica calle el pasado martes tras hallar el cadáver de la exguardia civil. Residentes de la finca confirmaron que el detenido era el inquilino de la casa, con el que habían coincidido en ocasiones en el ascensor, pero que a la víctima no la habían visto nunca.
El detenido llevaba dos semanas ocupando la vivienda de la última planta y todavía no había ni pagado el alquiler ni firmado el contrato. Por este motivo, los propietarios se lo trasladaron a su hijo para que acudiera a hablar con el inquilino. Pero no los localizó y, al parecer, saltó por la ventana a la que se accede desde la azotea y encontró el cadáver.
La casa estaba desastrada, de hecho se podían ver varias latas de cerveza encima de la mesa, diferentes tipos de pastillas, productos de aseo personal e incluso una lámpara de mesa tirada en el suelo.
Todavía les queda el susto en el cuerpo a los residentes de este céntrico lugar, a quienes el bullicio les rompió la tranquilidad. El Ayuntamiento de Gandia celebró ayer al mediodía un minuto de silencio para condenar la muerte de Dolores y suspendió todos los actos oficiales que tenía programados. También por la tarde, cientos de vecinos se concentraron en la plaza Major donde se leyó un manifiesto de repulsa contra la violencia de género.
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