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JORDI MAURA
Domingo, 18 de abril 2010, 03:09
Del Maestrat al resto del mundo sin perder ni un ápice de frescura. Este es el reto que se planteó José Antonio Bueno, agricultor de Benicarló de 39 años, a la hora de comercializar sus lechugas conservadas en turba, es decir, vivas. Un valor añadido que le está dando excelentes resultados de cara, sobre todo, a la exportación.
La variedad que trabaja Bueno, la Salanova, de la que ha comercializado 100.000 lechugas en esta temporada, se caracteriza por el poco rechazo de producto, el envasado, sabor, su esponjosidad en boca y los colores verde y marrón, lo que la hace muy atractiva a la vista y en el plato. Estas lechugas son fruto de años de investigación y cruces de variedades. Salanova ofrece unas lechugas con muchas hojas y algunas peculiaridades, como el cortador en el que se elimina el escaso corazón que dispone y con el que se comercializa y variedad de sabores, colores y formas. Las lechugas son comercializadas en cuarta gama, en bolsas con varios productos en supermercados de todo el mundo, pensadas como 'take away' para restauración y envasadas.
Bueno ha ido más allá y, pensando en el deterioro natural de estas hortalizas cuando son exportadas o transportadas, ha introducido el sistema de conservación en turba, lo que permite venderla viva hasta el momento del consumo. «Si enviamos al mercado español no hay problema, pero en el caso de Irlanda, donde sobre todo nos pedían producto muy fresco y hay cinco días de transporte, teníamos que inventar algo y pensé en poner turba en el mismo recipiente y servirlo en planta viva», explica el agricultor. Tras los primeros ensayos optaron por introducir el sistema en las tiendas Benihort, una red de verdulerías de las poblaciones de Vinaròs, Benicarló y Peñíscola, «para que los clientes se las lleven vivas, siempre estén frescas y las corten cuando vayan a consumirlas, evitando como pasa en otras cosas que cuando las comes llevan cinco o seis días cortadas».
Pionero en la Comunitat
Los estudios dicen que un 30% quiere la lechuga tradicional, otro 30% lo prefiere en cuarta gama envasados y a un 40 % le agrada la idea de llevarse y cultivarse sus productos en casa. «Más fresco que esto es imposible y la lechuga gusta», señala Bueno. Por el momento la gente cada vez más se lleva una combinación de ensalada ya cortada y viva, con lo que puede ir comiendo ensaladas durante varios días. Se trata además del único productor en la Comunitat Valenciana de esta semilla y que comercializa a partir de la cooperativa Benihort.
«Tras descubrirla por internet, me volqué en esta variedad desarrollada por Rijk Zwaan y que se puede encontrar ya en países como Alemania, Turquía, Holanda, Grecia y ahora España, donde la presencia es, de momento, algo inferior», concluye este agricultor, dispuesto a cambiar esta situación.
La próxima temporada lo que este año ha sido un ensayo se convertirá en una planificación con equipo de marketing, comerciales y lograr una estructra de plantas vivas, cortadas, producción semanal y apertura de nuevos mercados. La marca Salanova cuenta además con un regulador del mercado, que absorbe picos o los suministra en función de la demanda. La lechuga global ya ha llegado a Benicarló.
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