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F. R.
Jueves, 20 de mayo 2010, 02:47
No se anduvo con chiquitas el ministro de Fomento. Blanco destapó su tarro de las esencias y echó mano de la sabiduría ancestral: hay que aprovechar al máximo lo que se tiene, sacar el jugo, en este caso, a las obras que ya están en servicio. «Hemos hecho una planificación de la obra pública fuera de la realidad de nuestro país», aseveró. «Todos somos Estado y todos debemos cooperar. Por eso hago un llamamiento a la responsabilidad», argumentó el ministro.
¿Y esto a qué venía? A una pregunta que lanzaba al aire el ministro, sin nombrar a nadie, auque el destinatario estaba muy claro. «¿Qué país se puede permitir tener una autopista y, paralelamente, promover una autovía? Ninguno», se respondió. Dijo que se quedaba en el ejemplo pero no quería ponerle nombre y apellidos. Pero no lo pudo evitar. «¿Y quién prorrogó los peajes y ahora me pide que lo levante?», insistió. Nadie le contestó. «Esto no es sostenible», consideró.
Estaba claro. Sólo una autonomía, la valenciana, le ha pedido que rescate el peaje de la autopista AP-7 y que, al tiempo, convierta en autovía las carreteras N-340 y la N-332, que surcan la costa castellonense, valenciana y alicantina prácticamente en paralelo a la mencionada autopista. Además, en el Plan de Infraestructuras Estratégicas presentado hace unas pocas semanas por la Generalitat se reclama al Ministerio una inversión de más de 6.000 millones de euros los cuales se utilizarían, entre otras cosas, en convertir esas dos carreteras nacionales en una autovía que cruzaría toda la Comunitat Valenciana desde Benicarló, en el norte, hasta Alicante en el sur.
Otro ejemplo, pero a la inversa, es una propuesta del propio Ministerio de Fomento: el mismo día que tomó posesión como ministro, en abril del año pasado, el delegado del Gobierno en la Generalitat presentaba la ampliación del actual by-pass de Valencia y la construcción de una autopista de peaje paralela a la A-3 desde Chiva hasta la circunvalación.
Posiblemente esa autopista, con las restricciones en las que se va a mover como mínimo hasta 2014 el Ministerio de Fomento, duerma en lo más profundo de un cajón archivador, lo mismo que la ampliación de la circunvalación del área metropolitana de Valencia.
El mensaje fue muy claro. «Hemos hecho en 10 años lo que otros países tardarían 20 o 30 años en hacer». Ahora toca «utilizar al máximo la capacidad de las infraestructuras existentes», sentenció.
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