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Operación. Imagen de archivo de una intervención quirúrgica en el hospital La Fe. Cada tratamiento cuesta entre 134 y 930 euros. :: JUAN JOSÉ MONZÓ
La sanidad valenciana cuesta 15,6 millones al día
Comunitat

La sanidad valenciana cuesta 15,6 millones al día

La última factura farmacéutica ascendió a 144 millones en un mes y el presupuesto en personal para este año es de 2.614 millonesLa ministra Jiménez anuncia medidas para dar a conocer a los ciudadanos que la atención no es gratis

LAURA GARCÉS lgarcés@lasprovincias.es

Domingo, 20 de junio 2010, 03:39

Controlar el gasto público es una de las afirmaciones que más se ha escuchado en los últimos tiempos. El ámbito sanitario no ha quedado al margen hasta el punto de que ha saltado a la opinión pública el debate en torno al copago, medida que la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, rechaza. Lo que sí ha anunciado es que a partir de septiembre presentará una propuesta para extender la «factura en la sombra», un medio para que los ciudadanos conozcan el coste de la atención sanitaria que reciben. En definitiva, una manera de explicar que la Sanidad tiene un precio.

Ante este debate la pregunta resulta inevitable: ¿Cuánto cuesta a la Comunitat la actividad de centros de salud, hospitales, o cualquier otra instalación desde la que se ofrecen servicios sanitarios? La Conselleria de Sanidad responde asegurando que los servicios sanitarios tienen un coste diario de 15,6 millones.

¿Cómo se gasta ese dinero en 24 horas? ¿Se puede rebajar la factura? Son muchos los capítulos entre los que hay que repartir. Unos más gravosos que otros. Sanidad asegura que el gasto farmacéutico comporta el importe más elevado. Destaca que también es alto el coste que acompaña a las Urgencias o el que se deriva de los cientos de análisis y pruebas diagnósticas que se llevan a cabo en 24 horas, entre otras muchas actuaciones. Todo suma hasta alcanzar el total.

El departamento autónomo no deja de constatar que el personal supone el 45 % del presupuesto. De hecho, este apartado en 2010 representa 2.614 millones de los 5.720 a los que asciende el presupuesto total. Tras los recortes aprobados recientemente para reducir el gasto público, que incluyen la rebaja del 5% en el sueldo de los funcionarios, «se derivará un ahorro importante», circunstancia que la Conselleria de Sanidad reconoce. Esta situación llegará en virtud de la aplicación del Real Decreto del Gobierno, que en opinión del departamento autónomo «todas las Comunidades Autónomas adoptarán». También Andrés Cánovas, secretario general de sindicato médico Cesm, se refiere a este aspecto y apunta que el ahorro en «personal será muy alto, aunque sólo afecte a medio año».

El análisis del gasto lleva a prestar atención a cada una de las actuaciones médicas que, por pequeñas que sean, suman cantidades al total. En este punto la Conselleria asegura que los análisis y pruebas diagnósticas constituyen una de las facturas más elevadas, ya que son numerosas las que se tienen que realizar a los pacientes.

Todas tienen un precio estimado, tasado. Se pueden encontrar servicios con costes que van desde 20 a 5.000, 6.000, 8.000 euros o las decenas de miles que puede costar un trasplante. Claro que no todas se realizan a diario.

Actuaciones médicas

La Conselleria insiste en que son precios «estimados». De ahí que los costes pueden sufrir alguna variación en función de la cantidad de pruebas o intervenciones que se llevan a cabo, ya que la frecuencia puede incidir en su abaratamiento. Hay que tener en cuenta que los profesionales «son los mismos todos los meses, las instalaciones y los aparatos ya existen», aclaran.

A ello añaden que las pruebas y las intervenciones que requieren los pacientes son un apartado en el que no se plantea reducir el gasto, ya que si «se realizan es porque están indicadas por el médico».

El secretario general de Cesm ofrece nuevos elementos al debate. Cánovas considera que una disminución en la actividad «supondría poner en peligro la calidad asistencial». En su opinión la clave para rebajar el gasto radica en un modelo de gestión distinto del existente porque «se puede gestionar mejor, pero para ello hay que dejar intervenir a los médicos». Con ello, cree que se conseguiría que la agenda de actividad de los facultativos resultase más ágil.

Uno de los grandes quebraderos de cabeza ante el coste de la sanidad valenciana encuentra su origen en la factura farmacéutica. Sanidad reconoce que su hoja de consumo es la más abultada. Según el último balance del Ministerio de Sanidad, correspondiente al mes de abril, el gasto farmacéutico valenciano se eleva a 144 millones. Esta cantidad implica una media de 14,18 euros por receta facturada. Ante este concepto la Conselleria de Sanidad y también el Ministerio sí que han aplicado medidas dirigidas a detener la escalada de la factura.

La Conselleria recuerda que el Consejo Interterritorial, en el que están representadas todas las Comunidades Autónomas y el Ministerio, adoptó medidas como la central de compras para concentrar la adquisición de medicamentos a fin de abaratar su adquisición. El impulso de los genéricos también forma parte de las iniciativas.

Otra de las medidas hace referencia «a los precios de los medicamentos», una cuestión que el departamento autonómico puntualiza que depende del Ministerio. «En esto las Comunidades Autónomas no pueden intervenir».

Las actuaciones para rebajar la factura de los fármacos no son nuevas en la Comunitat. Ya en 2009 se adoptaron medidas para impulsar los genéricos. Además, se introdujo la receta electrónica, iniciativa que la Conselleria siempre ha defendido como útil para conseguir el objetivo.

Mientras el departamento autonómico y el Ministerio parecen convencidos de que se puede ahorrar en medicinas, el secretario general de Cesm no lo considera factible «por mucho que se intente. El índice de población mayor de 65 años es muy alto y en poco tiempo lo será más».

Según datos de la Conselleria, los ciudadanos incluidos en ese segmento de edad, 830.000 en la Comunitat, acumulan prácticamente la totalidad de enfermos polimedicados: «El 5% de la población consume el 46% de los medicamentos».

Y en este escenario late el debate en torno al control del gasto y la financiación del sistema sanitario. Ha sido en ese marco en el que se han planteado cuestiones como el copago o la instauración del céntimo sanitario. Posibilidades que la ministra Jiménez ha rechazado sin dejar de señalar que a «una persona puede resultarle gravoso dos euros o cinco y esto le influye en su salud».

El conseller de Sanidad, Manuel Cervera, en el último Consejo Interterritorial al ser preguntado sobre el copago apuntó que lo que tiene que hacer el Ministerio «no es lanzar globos sonda sino plantear esas reformas y debatirlas para las comunidades autónomas las conozcamos. Lo que queremos y pedimos es una financiación igual en todas las comunidades autónomas y los mismos recursos. Sólo una financiación adecuada a los costes reales del funcionamiento del sistema sanitario, pueden garantizar su sostenibilidad».

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