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Además del inglés, empiezan a estar en alza otros idiomas como el chino o el árabe.
El trabajador español no habla inglés
Dinero

El trabajador español no habla inglés

La lengua de Shakespeare todavía no se habla de la forma que resultaría deseable. Sin embargo, quien la controla, suele ganar bastante más que la media

JOSÉ ESCOBAR

Domingo, 24 de octubre 2010, 03:19

Bueno, ni el trabajador, ni el parado, ni el ama de casa, ni el mediopensionista. Los datos son tozudos al respecto, por mucho que los políticos del ramo educativo quieran convencernos de lo contrario. Y es que España no habla lenguas extranjeras, por lo menos, no todo lo que debería. Además, y aunque éste hecho es evidente, se han realizado diversos estudios que así lo ratifican. Por ejemplo, el que ha firmado Eurostat, donde se pone rápidamente de manifiesto que sólo Portugal y Hungría son menos políglotas que nuestro país. De hecho, España es el tercer país de toda la Unión Europea, empezando por la cola, en conocimiento de idiomas; el 47% de la población adulta nacional declara no hablar ninguno, frente al 36% de media de la Unión Europea. Y eso que, los que hablan uno, mayoritariamente el inglés, tienen un sueldo un hasta un 15% más elevado que los que no lo hablan. Así, al menos, se desprende del estudio realizado por My Oxford English, el curso de inglés 'on-line' que la Universidad de Oxford

De ese mismo estudio se obtienen otros datos no menos interesantes y, si se quiere, más curiosos. Por ejemplo que, sin tener ni idea de inglés, podremos ser, sin apenas problemas, electricista, fontanero o mecánico. Pero las cosas empiezan torciéndose de manera irreversible para aquellos que aspiran a ser enfermeros, nutricionistas o fisioterapeutas cuando tan sólo hablan castellano.

El inglés, en cabeza

Claro que hay trabajos y trabajos. Será distinto según se trabaje solo, en una 'pyme' o en una empresa de más de cien trabajadores, siendo la exigencia de idiomas mayor en estas últimas, por ser las que, normalmente, tienen una mayor actividad en el mercado internacional.

En cuanto a los idiomas preferidos por los empleadores, 'Infoempleo 2009' ya constataba, con datos, algo que la realidad de cada día -una vez más- había hecho evidente hacía mucho tiempo; que el inglés es, de lejos, el idioma más pedido en las ofertas de trabajo. Su demanda está en el 74,57% del total (tres de cada cuatro casos), seguido muy a lo lejos por el francés, con un 6,84%, y el alemán, con un 6,55%.

En este sentido, resulta especialmente interesante la investigación hecha por el DEP Instituto, por encargo de la Fundació Observatori per a la Societat de la Informació de Catalunya (Fobsic). Sus páginas revelan que, en el ámbito universitario catalán, aunque fácilmente extrapolable al resto de España, la penetración de conocimientos del idioma inglés se produce en mayor medida entre los universitarios de las áreas de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), Arquitectura e ingenierías civiles y de producción. El análisis del DEP Instituto también pone de manifiesto que ingenieros agrícolas, forestales y navales tienen un nivel avanzado de inglés. Solamente el 2,8% de estos titulados manifiesta no tener ningún tipo de conocimiento, mientras que el 20,1% considera que su nivel es básico y el 42,2% medio.

Con distintos estudios y opiniones en la mano, una cosa parece clara. Y es que, para optar a un mejor puesto de trabajo, lo mismo que para que la empresa en la que se trabaja sea más fuerte en el mercado, siempre se remarca la necesidad de que los trabajadores -cuantos más, mejor- se puedan manejar con soltura en un idioma extranjero, y no sólo en ese nivel medio, tan subjetivo que suele ponerse en todos los currículum.

Idiomas emergentes

Pocos son los norteamericanos -que no sean emigrantes nuevos o de segunda generación-, británicos o ciudadanos de países angloparlantes que hablen otro idioma que no sea el inglés. El resto de la comunidad internacional piensa que manejándose, con mayor o menor soltura, en el idioma de Shakespeare, se llega a cualquier sitio. Craso error. En todo caso, cabría decir que, hasta ahora, se llegaba a cualquier sitio.

Es cierto que el inglés tiene 800 millones de hablantes en el mundo, que el 80% de los correos electrónicos que se escriben en el planeta están en este idioma y que un 45% de las publicaciones científicas están redactadas en inglés. Eso sin contar que Europa absorbe el 70% de las exportaciones. Pero, a partir de ahí, comienza el resbaladizo terreno de los falsos mitos. Un ejemplo -o varios- son los que representan países emergentes como China, India, Corea del Sur, Malasia, Indonesia, países del Magreb, Brasil o Turquía. Todos ellos son mercados que, desde hace ya varios años, tienen actividades económicas de primer nivel. Atrás van quedando los tiempos en que eran aprovechados (en ocasiones, 'explotados') para instalar fábricas de salarios bajos. Allí ya hay ciudadanos que cada vez consumen más productos financieros, bursátiles y de servicios, además de ser importantes centros de distribución y de diseño, por no hablar de que tienen un gran crecimiento demográfico. ¿Qué significa todo esto? Pues ni más ni menos que la empresa occidental que quiera vender en estos mercados tendrá que hacerlo, si desea tener mayores posibilidades de éxito, en las lenguas originales de esos países.

Me suena a chino

El aprendizaje de chino mandarín, árabe, coreano, portugués y otras lenguas, frecuentemente denominadas exóticas y que son, simplemente, poco estudiadas, es creciente. Hoy en día, y cada vez más, saber chino, árabe o algún otro de esos idiomas va a suponer una puerta abierta a infinidad de oportunidades laborales, culturales, de entretenimiento y de acceso a la información. Estudiar esas lenguas es una puerta hacia el futuro.

Y es que, según señala el último informe del Foro Empresarial sobre Multilingüismo, creado por la Comisión Europea, «la necesidad de mantener la ventaja yendo más allá del inglés se dejará sentir de forma más acuciante». Casos como el ruso, especialmente presente en el mercado turístico español, y, sobre todo, el chino, apuntan en este sentido. China es, para unos, la cuarta economía del mundo aunque otros, como el catedrático Ramón Tamales, de la Universidad Autónoma de Madrid, prefieren verla más como el país donde se habla la segunda lengua en términos de poder adquisitivo.

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