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MIKEL LABASTIDA
Domingo, 9 de enero 2011, 10:25
Su muerte no ha acaparado grandes titulares como la de otros cineastas ilustres, como nunca los logró el estreno de casi ninguna de sus películas. Se ha ido discreto, de la misma manera que desarrolló gran parte de su carrera.
El realizador valenciano Juan Piquer falleció ayer a los 74 años (hubiese cumplido los 75 en febrero) como consecuencia de un cáncer de pulmón, que sufría desde hace años. Fuentes del Ayuntamiento confirmaban la noticia y explicaban que su funeral se celebrará seguramente mañana, dado que se deben trasladar todos sus hijos a Valencia. Una hija del director vive en la actualidad en Estados Unidos.
Antes de que Jaume Balaguero o Juan Antonio Bayona triunfasen con sus películas de terror, otros autores nacionales habían realizado su incursión en este género, aunque con menor popularidad. Piquer aguantó durante su trayectoria etiquetas como maldito o creador de títulos de serie B, calificativos que nunca le molestaron. «Sé que he trabajado de un modo y con un género que la critica no aprecia mucho», aseguraba a LAS PROVINCIAS hace unos años en una entrevista.
Sin embargo en circuitos más restringidos y especializados, Piquer gozaba de mayor popularidad y algunas de sus películas se consideraban hasta de culto. Recibió homenajes a menudo. El último, en el festival mexicano de Cine Mórbido, en diciembre de 2010.
Al comienzo de su carrera tuvo que enfrentarse a la censura franquista, que consideraba su cine «liberal» y prohibió piezas suyas como el documental 'España violenta', en el que se narraban las horrores de la Guerra Civil.
En 1972 creó en Madrid sus propios estudios con los que comenzó a producir películas de bajo presupuesto y de corte fantástico. Siempre mostró gran admiración por Julio Verne, de quien adaptó libros como 'Misterio en la Isla de los Monstruos' (1980) (con Terence Stamp) o 'Viaje al centro de la Tierra' (1976).
Éxitos comerciales
Entre sus mayores éxitos comerciales figuran 'Mil gritos tiene la noche' (1981), que logró importantes recaudaciones en las taquillas estadounidenses, y 'Slugs, muerte viscosa' (1988), que se presentaba en los salas como «la película más turbadora hasta el momento», lema que funcionó para captar espectadores. Está última fue un proyecto que realizó en Estados Unidos con la empresa Dister de José Antonio Escrivá y que contaba con la colaboración de Dino De Laurentiis. «El secreto de interesar a productores extranjeros es encontrar historias que puedan interesar en todo el mundo», explicaba Piquer. El filme consiguió un Goya a los mejores efectos especiales.
Fue con Escrivá precisamente con el que llegó a la Mostra de Valencia, festival del que fue subdirector mientras Escrivá estaba al frente. Después lo sustituyó y asumió él las riendas durante tres años, de 2005 a 2008, años en los que optó por un certamen con pocas estrellas y mucha especialización.
Esta decisión recibió bastantes críticas y finalmente fue sustituido por Salomón Castiel, ex responsable del festival de Málaga, con el que se esperaba que la Mostra lograse mayor notoriedad a nivel nacional.
Durante sus últimos años estuvo refugiado en su estudio de Valencia ultimando proyectos y concediendo entrevistas a publicaciones especializadas que seguían mostrando interés por él y por sus filmes. Por los más acertados, como 'La grieta' (1989), o por los más fallidos como 'Supersonicman' (1979), que retrataba a una especie de Superman patrio, o 'Los nuevos extraterrestres' (1984), una especie de 'ET' con bastantes menos medios de los que manejaba Spielberg.
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