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ANDREA VICENTE
Viernes, 10 de junio 2011, 02:10
Vivían en cabañas al aire libre y cuevas. Su actividad principal era la caza, que completaban con la pesca y el marisqueo centrados en una vida nómada con la que recorrían buena parte del territorio de Levante. Los primeros pobladores de Benidorm eligieron un enclave único para pasar temporadas al más puro estilo de los turistas actuales: el Abric de la Cantera, situado en Serra Gelada.
Si las primeros estudios hablaban de restos de 15.000 años de antigüedad, las pruebas de Carbono 14 realizadas a los hallazgos de este nacimiento han demostrado que la cueva podría alcanzar tener entre 20.000 y 25.000 años.
La excavación arqueológica se sitúa así como la evidencia de ocupación humana más antigua del municipio así como de la comarca de la Marina Baixa. Las conclusiones del informe hecho por la empresa Arpa Patrimonio, al que ha tenido acceso este diario, recogen la evaluación del estado de conservación y la documentación sobre la ocupación de esta zona arqueológica.
Si los primeros estudios llevados a cabo por esta mercantil especializada, y que fueron anunciados en marzo por el director de la misma Javier Fernández, y el concejal de Patrimonio, Jaime Llinares, databan los restos a finales del Paleolítico Superior, entre 15.000 y 11.000 años de antigüedad, las pruebas hechas del Carbono 14 retrasan la importancia de la cueva hasta hace 25.000 años situándola en los momentos iniciales de este periodo, concretamente en el Gravetiense.
El Paleolítico Superior, según las fuentes consultadas, se desarrolla paralelamente en toda Europa desde hace 35.000 años a 8.000. Está asociado al homo sapiens u hombre de Cromagnon, quienes vivían al aire libre o en cuevas como la localizada en Benidorm.
Las excavaciones hechas permitieron hallar restos de caballo salvaje, uros (especie de toro), ciervos, cabras, conejos o varias especies de moluscos, muestras de la gastronomía que los antiguos pobladores utilizaban para alimentarse mediante la caza y la pesca.
Los trabajos de campo en el Abric de la Cantera comenzaron en enero y se desarrollaron durante 14 días donde los expertos localizaron estos vestigios de fauna entre las rocas y la cueva localizando trozos con forma de una pezuña de caballo o la mandíbula de un toro, además de moluscos.
En el informe arqueológico también se destaca la ubicación del yacimiento respecto a la línea de costa, alegando que sería totalmente diferente a la que en la actualidad existe. Durante el periodo Gravetense, esta línea estaría unos 25 kilómetros hacia el interior, lo que explicaría los restos de moluscos y marisco. Los expertos destacan además la dificultad del trabajo de conservación y documentación del yacimiento debido a que ha sido objeto de agresiones debidas al expolio continuado de furtivos, de algunos excursionistas y por el uso tradicional ganadero de este espacio años atrás. Todo ello, hace que quizá se hallan perdido muchos de los restos que permitirían concretar cómo era realmente la vida de los pobladores de la comarca.
El Ayuntamiento está dispuesto a conservar estos restos arqueológicos. El primer paso ha sido la elaboración de este estudio exhaustivo para datar de forma aproximada a qué periodo pertenece el Abric de la Cantera. Ahora se estudia elaborar un plan que permita la conservación del mismo y evite mayor deterioro.
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