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Viernes, 8 de julio 2011, 02:04
La vida transcurre plácida para Fernando Alonso. El remanso de paz que ha supuesto Ferrari para él ha templado su carácter impetuoso y volcánico. Cerca de los 30 años (cumple el 29 de julio), convive con sabiduría con la ausencia de triunfos. Él, que revolucionó un deporte clandestino en España, percute contra un enemigo que vende bebidas energéticas en todo el mundo. Se presenta a la entrevista provisto del atuendo Ferrari en horario de trabajo. Completamente rojo. Su inseparable gorra modelo 2011 viaja con él.
-A punto de cumplir treinta años, ¿en qué fase vital se encuentra?
-A nivel profesional es la mejor fase de mi vida. Tengo más experiencia, conozco mejor que nunca un deporte complejo como éste. Con más ambición y motivación que nunca porque conducir un Ferrari es lo máximo. Y a nivel personal, también muy bien, disfrutando de la vida. Intento compaginar los viajes y la exigencia de la F-1 para estar el mayor tiempo posible con los míos.
-Qué se aprende cuando no se gana?
-Pues más o menos lo mismo que cuando ganas. Tal vez cuando no ganas, los recuerdos se te quedan grabados con más intensidad. Piensas más en los errores que has cometido o en las mejoras que tienes que conseguir. La derrota te marca más.
-La afición española pensó que al llegar usted a Ferrari se juntaban lo mejor con lo mejor. ¿Siente decepción por cómo van las cosas?
-Nunca pensé que se juntaban lo mejor con lo mejor. Cuando llegué aquí, 2009, Ferrari estaba fuera de la Q1, con Fisichella, Badoer... sin Massa... Sabía que era un proyecto a largo plazo y que había que recuperar el dominio de Ferrari. Era una nueva F-1, con el cambio de normativa, la prohibición de los test, y hacía falta muchísimo trabajo. Lo que pensasen desde fuera, es el problema de tantas veces...
-A usted no le importa mucho el que dirán...
-No, no me importa, pero no tiene lógica. Ese debate viene alimentando por la ilusión de la gente por verte ganar, por lo que significa Ferrari y las pasiones que levanta.
-Pensaba que pasaría tanto tiempo sin volver a ganar un título (2006)?
-No pensaba nada en particular. Al acabar 2006, pensaba en ganar en 2007. Y luego 2008, y así sucesivamente. Pensaba ganar el año pasado y esta temporada la inicié pensando en ganar. Nunca me paré a pensar si pasaría más o menos tiempo... De hecho, no sé si volveré a ganar otro título. Espero que sí. Esto es deporte, F-1, y nunca sabes.
-¿Cuántas cosas cambiaría si echase la vista atrás?
-Si pudiera, cambiaría muchas cosas de mi vida personal y profesional, pero como no se puede rebobinar, no pierdo el tiempo pensándolo.
-Lloró en Abu Dhabi al perder el Mundial. ¿Ha llorado muchas veces?
-Sí, he llorado muchas veces. En los karts cuando era pequeño me tocó llorar varias. Y supongo que cuando me regañaban mis padres, también. En la F-1, menos.
-¿Hay algo peor que perder?
-En la vida hay muchas cosas peores que perder. Como profesional, perder es lo peor. La derrota y la victoria están separadas por una línea muy fina.
-¿Por qué el Red Bull corre tanto?
-Corre un poco más que el nuestro. Muchas veces parece que el Red Bull es una máquina perfecta y el Ferrari un coche que cualquiera puede hacer en el garaje de su casa. Estamos cinco décimas detrás. Es un coche muy evolucionado en el plano aerodinámico. Han entendido la regla aerodinámica con más claridad que los demás en los últimos dos años y ha tomado ventaja. Tampoco es un secreto que en Ferrari tuvimos problemas de interpretación en el túnel del viento y esa desventaja la arrastramos. Teníamos un coche muy competitivo en invierno, pero en la última fase del invierno de repente nos quedamos atrás.
-¿Quién es mejor, Hamilton o Vettel?
-Los dos son grandísimos pilotos. Si tengo que elegir, me quedo con Hamilton. Lo conozco más porque compartí equipo con él y a nivel de pilotaje, está un escalón por encima de Vettel.
-¿Usted conduce mejor en los circuitos o en la carretera?
-En los circuitos, con mucha diferencia. He nacido y crecido en circuitos.
-¿Nunca le han multado?
-No. De tráfico, no. Alguna, por aparcamiento... Si te digo la verdad, no conduzco mucho. Siempre voy con alguien que conduce.
-¿Es difícil renunciar a la F-1 por el sueldo que se gana o por los coches que se conducen?
-Porque es el camino que elegí. Empiezas en el kart, pasas a los fórmulas, a la 3, la 3.000, la GP2. Llegué a la F-1 sin que yo lo decidiese. Es una forma como otra de ganarse la vida, muy bien pagada eso sí.
-Practica ciclismo, golf, tenis, esquí, fútbol... En su alma de deportista, ¿echa de menos que la F-1 sea más un deporte que otra cosa?
-Sí. Echo de menos que la F-1 sea algo más deporte. Que te pudieses comparar con otros deportistas, que primase el esfuerzo físico o que el ADN del atleta tuviese más importancia, y no tanto el coche. Pero bueno, la F-1 es así. Y si te gusta y la aceptas, mucho mejor.
-¿Nunca siente miedo?
-No percibo el peligro, ni cuando estoy en un fórmula 1 ni cuando bajo puertos con la bici o desciendo con los esquíes. Algún día tendré un susto, pero mientras tanto.
-¿Se relaciona con los otros cracks del deporte español?
-Sí, claro... Con los ciclistas, Samuel Sánchez, Sastre, Contador... Con Casillas, Nadal, Gasol. Nos encontramos a veces en actos benéficos, en Navidad...
-Tal y como transcurre su idilio con Ferrari, ¿podría ser su retiro cuando deje la F-1?
-No me veo en la F-1... Son ya muchos años... Desde los 19, en la F-1, desde los tres en el kart. Muchos años dedicados a este deporte.
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