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C. FERNÁNDEZ
Sábado, 13 de agosto 2011, 16:14
FOTOS: Los bolardos de ganchillo
Qué mejor que combatir la prima de riesgo con el ganchillo. Un grupo de mujeres y un hombre lideran el Urban Knitting Valencia, un movimiento altruista que lo único que reivindica es hacer feliz a la gente. «Las personas caminan por la calle con miles de preocupaciones y si con nuestros diseños conseguimos arrancarles una sonrisa pues ya estamos satisfechas», afirmaba ayer Laura Chiapero, portavoz de esta asociación extendida por el resto del mundo.
En Londres, Nueva York o Sindey este movimiento lleva años ofreciendo guerrilla pacífica nacida del grafiti. «Me gusta hacer ganchillo y contacté con más gente y formamos un grupo. Nos juntamos todas las semanas y nos divertimos mucho», explicaba Laura.
Un día decidieron darle un uso a su arte y animar el mobiliario urbano como ya se está haciendo en otras ciudades. Tomaron medidas a los bolardos de la plaza del Negrito y comenzaron a tejer sus peculiares trajes a cada cual más original y llamativo.
«No somos abuelitas como muchas personas han podido pensar. Llevamos este arte a la calle, defender que esta actividad está de moda, relaja, es divertida, tiene propiedades terapéuticas, te hace conocer gente, te mantiene hábil y en definitiva, te hace más feliz», aseguran y así se definen en su blog. Sin duda, el auténtico remedio para liberar las tensiones y además es gratis.
Sus quedadas para tejer ganchillo son frecuentes y en diferentes lugares. «Quedamos en el río en algún bar del Carmen y la verdad es que nos lo pasamos muy bien y se nos pasa el tiempo volando», afirmaban ayer.
Aseguran que tu movimiento va más allá de lo puramente estético y anecdótico. Es reivindicar la alegría, hacer la vida divertida y ofrecer una nueva imagen de la ciudad.
«La pena es que los anteriores que hemos colocado desaparecieron al instante. Colocamos uno en Renfe y más tarde en la Menina de San Vicente pero también desapareció», comentaban. De los doce que pusieron en los bolardos ya han desaparecido tres.
Pero a pesar de los riesgos de exponer su arte, seguirán colocándolo por el resto de la ciudad. «Pensamos que no hacemos nada a nadie y todo lo contrario alegramos la vida a la gente», señalaba otra portavoz y animan a sumar más amantes del ganchillo a su peculiar expresión artística. De momento, sólo hay un hombre en el grupo, pero esperan que lleguen más. Ideas tienen muchas y lugares también, pero prefieren mantener el secreto.
Una idea que aplauden los vecinos y esperan que se extiendan por el resto de la ciudad, e incluso que trabajaran para el Ayuntamiento. Las guerrilleras tejedoras no pretenden ganar dinero, aunque aseguran que si el Consistorio les contratara para decorar la ciudad no tendrían problema. «Sería una gran forma de poner color a este mobiliario tan gris y con el que tropieza mucha gente», dijeron.
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