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ÓSCAR DE LA DUEÑA
Jueves, 6 de octubre 2011, 02:11
El desempleo no da tregua en la Safor y bate un nuevo récord. La comarca ve cómo las listas de parados crecen de un modo vertiginoso cada mes. Septiembre ha concluido con casi medio millar más de parados (479) y un total de 17.961 personas sin trabajo, una cifra que evidencia que las políticas para luchar contra el desempleo de todas las administraciones no son eficaces.
Una vez más la industria más castigado en la Safor es el sector servicios, precisamente sobre el que descansa buena parte de la economía comarcal. En esta área los parados suman ya 11.758. El cierre de la campaña estival ha dejado sin empleo alrededor de 663 personas desde que finalizó el mes de agosto, tal y como informaron ayer desde la Unión General de Trabajadores (UGT).
Pese a todos estas cifras tan negativas, y que se traducen en dramas familiares, ya que aumentan las familias donde todos los miembros están en el paro, hay datos menos negativos.
Precisamente, en uno de los sectores que ha sufrido la sangría del desempleo en los últimos años, la construcción, el paro ha bajado en unas 130 personas durante septiembre y mientras 3.173 profesionales siguen esperando un empleo. El inicio de la temporada de recolección de cítricos ha evitado que los datos de este mes fueran aún peores. Y es que en el sector agrícola 72 parados se han puesto a trabajar.
El municipio donde más ha crecido el paro este mes es Bellreguard, con un aumento del 4,09%. Este pueblo cuenta con 458 desempleados. Tras él le sigue la capital de la Safor, con un total de 8.341, un 3,9% más.
Sin embargo en Xeraco y Villalonga el desempleo baja. En el primer municipio 15 personas han encontrado trabajo, mientras que en el segundo lo han hecho 26. La tasa también se ha reducido en La Font, donde ocho personas se han incorporado al mundo laboral.
El secretario general de UGT en la Safor, Raül Roselló, explicó que los datos de este mes «confirman que la política económica no es la adecuada para recuperar el crecimiento y, por tanto, la creación de empleo». «Más bien todo lo contrario, porque las políticas de ajuste que tienen como objetivo último recortar los niveles de déficit, están ahogando toda posibilidad de recuperación y profundizando aún más en la destrucción de empleo».
Rosello afirmó que el menoscabo al estado de bienestar que supone la priorización del déficit sobre el impulso de la actividad económica «es cada vez más palpable».
«Hay que devolver la prioridad de la recuperación económica y del empleo a la política económica, no la reducción del déficit como única salida posible a la recaída que nos acecha. Sin crecimiento, no hay forma de reducir el déficit», concluyó.
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