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CARMEN VELASCO
Jueves, 6 de octubre 2011, 02:43
'Su nombre era el de todas las mujeres'. Así de poético suena el último disco de Loquillo, en el que el rockero pone voz a los poemas de Luis Alberto de Cuenca. Son letras que no traicionan el espíritu políticamente incorrecto del Loco: versos golfos y tiernos, cargados de chulería y guasa.
El prólogo del disco-poemario es obra de Arturo Pérez Reverte, quien califica al cantante como «el último de los hombres duros». Loquillo suscribe la definición y añade: «Todos los que participamos en este cedé lo somos. Mantenemos valores del siglo XX». El artista barcelonés ya no es el feo, fuerte y formal de hace 30 años porque, según De Cuenca, Loquillo «nunca ha sido feo, ni formal porque es un cachondo. Fuerte, sí, sigue siéndolo».
El credo del Loco y De Cuenca se escucha y se lee en las diez canciones del disco. «Yo no puedo trabajar si no creo en lo que hago. Lo lógico sería que la industria musical y cualquier otra actuaran con fe. Muchos de los problemas que ahora sufrimos se debe a que la gente hace lo que no le gusta».
En el primer 'single' aparece una rubia, que no es la última que fue a probar el asiento de atrás del Cadillac, sino una que fuma y que cree que el multiculturalismo es un nuevo fascismo pero más hortera y a quien el Mediterráneo le horroriza. De Cuenca matiza el poema: «Es una letra de amor con exabruptos divertidos, pero claro algunas playas son maravillosas y otras están horribles con esas torres de edificios»
De Cuenca y Loquillo buscan el paraíso, que no siempre representa la costa, y el precipicio. «Siempre hay que asomarse al abismo porque sino no puedes hacer arte. Desconfio del creador que no se ha asomado al precipio», afirma el poeta. El cantante añade: «La vida es pasión y la pasión es precipicio». En éste se movían los personajes de 'Crematorio', serie de televisión inspirada en la novela del valenciano Rafael Chirbes, que tomó una canción de Loquillo como sintonía. «La vida quema. Si no siento que estoy a punto de quemarme, busco el fuego rápidamente», sostiene el catalán, quien no frecuenta tanto la noche. «Somos (mira al poeta) excombatientes de bares», afirma.
Puestos a quemarse, el artista barcelonés critica la política cultural de España por «sectaria». No cree en las subvenciones porque implica que los artistas sean «funcionarios culturales». Eso sí, prefiere no tocar el fuego en el caso de la presunta desviación de fondos de la SGAE.
Loquillo sueña aún con ser una 'rock and roll star', porque el artista que no desea alcanzar al máximo público posible «que no salga de su casa y destroce su obra». Con este disco, el cantante y el poeta buscan nuevos oyentes y lectores para la poesía.
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