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El vehículo del desaparecido en Onda, visiblemente dañado tras ser arrastrado por el agua. :: EFE/DOMENEC CASTELLÓ
Las lluvias dejan otro desaparecido tras la muerte de cuatro vecinos en Onda
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Las lluvias dejan otro desaparecido tras la muerte de cuatro vecinos en Onda

El fuerte temporal impide ir a clase a más de 8.000 alumnos, corta carreteras y daña los campos de cítricos

DELEGACIONES

Martes, 22 de noviembre 2011, 08:59

La fatalidad se ha cebado con el municipio castellonense de Onda, donde en las últimas horas se han concentrado las peores consecuencias de las lluvias torrenciales que afectan estos días a la Comunitat. Al cierre de esta edición, los bomberos todavía buscaban el cuerpo del vecino Ciorascu Ion Mariam, después de que durante la mañana fuera encontrado su vehículo en un barranco tras ser arrastrado por el agua. Visiblemente dañado y con las llaves todavía en el contacto, todo hace prever que el joven será la quinta víctima mortal del temporal, después del fallecimiento de cuatro miembros de la misma familia cuando el domingo fueron sorprendidos dentro del coche por una avenida.

Al parecer, el ciudadano rumano, de 29 años de edad y con la residencia fijada en una cooperativa agrícola, no acudió ayer a trabajar, no se encontraba en casa y tampoco contestaba al teléfono móvil, lo que desató las alarmas. Su hermana, afincada en la localidad, explicaba que no denunció su ausencia porque no era la primera vez que pasaba la noche fuera de casa. Tras la alerta, su coche fue hallado aunque no había rastro de él. Inmediatamente, el Consistorio convocó a todos los miembros del Centro de Coordinación Operativa Municipal para establecer el dispositivo de búsqueda, que se acotó al barranco de Ràtils, dos kilómetros aguas arriba y abajo del punto en el que se encontró el vehículo.

A última hora de la tarde se suspendieron las labores de búsqueda en el propio cauce, que se retomarán hoy y a las que, si las condiciones meteorológicas lo permiten, se incorporará un helicóptero. Aún así, y según informaron los responsables del operativo, estaba previsto que durante toda la noche permaneciese en el lugar una dotación de bomberos para seguir buscando en los caminos adyacentes, si bien desde el propio cuerpo tenían «pocas esperanzas» de encontrar con vida al desaparecido.

La densidad de las precipitaciones, que dejaron registros de hasta 258 litros caídos en 48 horas en Vall de la Gallinera, obligó a los servicios de emergencias a multiplicarse, hasta el punto de que se realizaron decenas de rescates de personas atrapadas. Además, la lluvia provocó el cierre de colegios, obligó a cortar carreteras, puso en alerta a las flotas pesqueras y causó pérdidas a los agricultores valencianos por la inundación de los campos.

Tal y como informaron desde el Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón, desde las doce horas del sábado hasta ayer protagonizaron 200 salidas, de las que 70 estuvieron relacionadas con achiques de agua y 24 con rescates de personas atrapadas en sus vehículos o en sus viviendas. En la provincia de Valencia, los bomberos también tuvieron que emplearse a fondo para sacar de sus coches a dos vecinos de Picassent y Xàtiva. En Alicante ciudad, muy castigada por la lluvia a primera hora de la mañana, los servicios de emergencias participaron en una treintena de actuaciones, desde achiques hasta saneamientos, pasando por rescates de vehículos o inundaciones de calles.

A nivel general, el teléfono 112 ha recibido durante las últimas horas casi 900 avisos relacionados con las lluvias, 186 en la provincia de Alicante, 412 en Valencia y 284 en la de Castellón, según informaron desde el Centro de Coordinación de Emergencias.

Tal y como apuntaron desde la Conselleria de Educación, las lluvias obligaron a suspender las clases en 29 colegios valencianos, con más de 8.000 alumnos afectados en toda la Comunitat. Un caso llamativo se dio en Alaquàs, donde los 500 estudiantes del colegio Ciutat de Cremona tuvieron que desalojar las instalaciones. Es la tercera vez que sucede en cuatro años, al estar compuesto el centro por aulas prefabricadas. De hecho, la comunidad educativa achacó las filtraciones al «deficiente estado» de las instalaciones, de ahí que exigieran la construcción de la infraestructura definitiva. Eso sí, no existió riesgo para los estudiantes gracias a la rápida actuación de la dirección y de los servicios municipales. También hubo problemas en otras instalaciones prefabricadas, como las del colegio Número 10 de Puerto de Sagunto, donde se inundaron «pasillos y accesos que se volvieron impracticables», llegando el agua a entrar en las aulas, según el Ampa.

Por lo que respecta a las infraestructuras, el agua afectó a diferentes carreteras de la Comunitat Valenciana, si bien no hubo que lamentar incidencias en vías ferroviarias ni en el aeropuerto de Manises. Las intensas precipitaciones obligaron a cortar la CV-148 en ambos sentidos a su paso por Oropesa, parte de la CV-140 en Benicarló, la CV-138 en Vinaròs, la CV-160 en Vilafamés y la CV-223 a la altura de Artana. Además, hubo problemas en caminos y pasos inferiores de Almassora, Burriana, Villanueva de Castellón, la Pobla Llarga y Oliva. En Adsubia, donde también se recogieron 258 litros de agua en 48 horas, se tuvo que actuar sobre unos desprendimientos localizados en una carretera de acceso.

Algo parecido sucedió en Pego, donde las tormentas causaron el corte de dos carreteras comarcales -la CV-728 y la CV-678-, mientras que el desbordamiento de un barranco obligó a cerrar al tráfico la CV-700 en dirección a El Verger.

En cuanto a vías principales, el incidente más llamativo se dio en el enlace entre la A-70 y la A-31, a la altura de Alicante, donde un camión con remolque se cruzó en la calzada debido al mal tiempo. Aunque no se registraron daños personales -el conductor salió ileso- el acceso se mantuvo cortado durante más de cuatro horas.

El temporal también tuvo consecuencias para los pescadores, que en muchos casos salieron a faenar empujados por la precaria situación en la que se encuentra el sector, como explicó el patrón mayor de la Cofradía de Valencia, José Ramón Domingo. En cambio, en Benicarló salieron ocho de 40 embarcaciones mientras que en Vinaròs lo hicieron sólo dos, en Peñíscola la mitad y en Castellón casi toda la flota. Tampoco pudieron trabajar las de Torrevieja y Guardamar del Segura.

En los campos, AVA advirtió de daños en plantaciones de cítricos de comarcas costeras que quedaron inundadas, mientras que el pedrisco tuvo consecuencias nefastas en Camp de Morvedre. Por su parte, desde La Unió destacaron los destrozos que produjo la lluvia en infraestructuras de riego o en caminos de acceso a las parcelas.

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