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C. FERNÁNDEZ
Lunes, 23 de enero 2012, 02:32
Las invaden silenciosamente y acaban infectádolas totalmente hasta que mueren y son taladas. El picudo rojo sigue avanzando por la ciudad y haciendo estragos en las 16.000 palmeras que decoran la ciudad.
El año pasado, el servicio de poda del Ayuntamiento de Valencia se vio obligado a talar un centenar de ejemplares enfermos por esta plaga. A pesar de los esfuerzos del servicio de jardinería, los técnicos las tuvieron que eliminar para evitar el contagio al resto de plantaciones.
La afección se ha extendido por toda la ciudad y no son enclaves concretos. Uno de los lugares donde prácticamente han desaparecido las palmeras ha sido en el entorno del Cementerio General. Los daños eran importantes y no pudieron salvarlas. La gran mayoría eran del tipo Canarias, mientras que las washingtonias han conseguido sobrevivir. Aún así, la situación es grave y el problema es evitar que la plaga se extienda a otros ejemplares.
Los técnicos aseguran que la zona más afectada es el sur de la ciudad, donde hay más casos y numerosas palmeras enfermas. Uno de los lugares donde se está trabajando con más intensidad es en los jardines de Viveros, donde ya se ha detectado la plaga. Los técnicos intentan salvar a las afectadas, pero temen que sea demasiado tarde. Mientras, en el entorno de Nazaret y del circuito de Fórmula 1 los efectos de estos insectos son notables. «El problema es que a veces la enfermedad se encuentra en ejemplares de patios privados y ahí no podemos actuar. Por eso, estas situaciones propagan la plaga por el área y las plantaciones colindantes», afirmaron operarios que actúan a diario recorriendo toda la ciudad.
Tratamiento curativo
En 2009, la concejalía de Medio Ambiente inició un tratamiento experimental y pionero en toda España para tratar las especies afectadas. La medida consistía en colocar unos conductos a lo largo de toda la palmera e insertar a través de ellos un insecticida para proteger la palmera de la mortal plaga. El producto funciona y es efectivo, aunque la virulencia del insecto es mayor y difícil de frenar. Los técnicos continúan trabajando intensificando los tratamientos en los puntos donde hay mayor afección.
Mientras, las empresas del sector siguen trabajando al máximo para encontrar nuevos productos insecticidas y frenar la plaga del Rhynchophorus ferrugineus. El producto con el que no cesan de rociarse las palmeras se denomina Nemátodos, una sustancia química inocua para las personas. Desde hace años, el Instituto Valenciano de Agricultura investiga para encontrar mejores productos y más efectivos que puedan frenar la plaga que ya asola al resto de municipios del área metropolitana. «Lo fundamental es mantener una vigilancia constante de los ejemplares. Esta es la clave para actuar con rapidez y frenar la propagación», aseguraron las mismas fuentes.
La propagación de esta plaga es veloz porque una hembra de picudo rojo puede poner entre 300 y 400 huevos y su capacidad reproductiva y colonización es enorme. Además, dentro de una palmera se producen varias generaciones de picudo rojo, por lo que en cualquier época se pueden encontrar. La Comunidad Valenciana no es la única afectada, en Canarias la plaga ha hecho verdaderos estragos y en Andalucía y en Cataluña también ha arrasado con las palmeras.
Los técnicos son conscientes de que el peligro está en la calle, pero el Ayuntamiento sigue apostando por la plantación de más palmeras en los nuevos jardines. «Sin duda, son los ejemplares que representan al Mediterráneo y por eso es necesario seguir apostando por ellas, aunque suponga un mayor control».
Los próximos ejemplares que se plantarán será en el Pont de Fusta y en su entorno, una obra que abrirá al tráfico el 20 de febrero.
Por otro lado, la concejala socialista Isabel Dolz propuso ayer que los técnicos del Ayuntamiento «estudien la conveniencia de cesar la plantación de nuevos ejemplares de palmeras en tanto no se controle la plaga del picudo rojo».
La moción será presentada en la comisión de Medio Ambiente de hoy, donde se pide también que se informe de los «resultados obtenidos en los dos años de vigencia del documento de trabajo para la Vigilancia de la plaga del picudo rojo».
En su opinión, «no tiene sentido que nos empeñemos en llenar la ciudad de palmeras mientras no podamos controlar esta plaga». Dolz recordó que en enero de 2010, la Conselleria de Agricultura emitió una orden para extremar el control de esta plaga de insectos.
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