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Sillas vacías en la delegación valenciana con Fabra en la tribuna. ::
Barberá y Rus plantan a Fabra
Politica

Barberá y Rus plantan a Fabra

Sillas vacías en el discurso del líder del PPCV y parte de Castellón se levanta por la ponencia de los estatutos

J. C. F.

Domingo, 19 de febrero 2012, 01:01

Alberto Fabra se tropezó ayer con un invitado que no esperaba. Su 'primera vez' ante la plana mayor nacional de su partido, su puesta de largo como impulsor de la ponencia estrella (la que quiere explicitar la lucha contra la corrupción), se vio eclipsada por el vacío provocado por la propia delegación valenciana, que en un buen número de sus 389 delegados no estuvo presente durante la intervención de su líder.

Las imágenes hablaron por sí mismas. La mayor parte de sillas correspondientes a la delegación valenciana, situadas en la parte más alejada de la presidencia, estaban vacías. Es cierto que algunos de los principales dirigentes del partido, los más cercanos al presidente Fabra, como José Císcar, Javier Moliner y Antonio Clemente, ocuparon las primeras filas.

Algunos consellers -como Lola Johnson, Maritina Hernández, María José Catalá, Isabel Bonig o Serafín Castellano-, la delegada del Gobierno Paula Sánchez de León y la secretaria primera de Les Corts Angélica Such, entre otros, sí que siguieron el discurso de Fabra, pronunciado sobre las 10.30 horas. Apenas dos minutos antes de que finalizara se vio llegar al secretario general de la provincia de Valencia, Vicente Betoret, al jefe de gabinete de Alfonso Rus, Emilio Llopis, y al portavoz parlamentario en Les Corts, Rafael Blasco. Y con ellos muchas sillas vacías.

¿Y las ausencias? Destacadas. El discurso del líder del partido no fue seguido ni por la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ni por el presidente del PP de la provincia de Valencia, Alfonso Rus. En la mesa presidencial tampoco se vio al vicesecretario nacional, Esteban González Pons. A la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, nadie la vio aunque ella aseguró que sí que estuvo. Fuentes del PP valenciano añadieron además que algunos delegados del PP de Castellón decidieron abandonar el congreso en señal de protesta por la ponencia de estatutos aprobada y la situación en que deja a Carlos Fabra -al que el PP tendrá ahora que abrir expediente disciplinario, dado que tiene abierto un juicio oral-.

Las ausencias no pasaron inadvertidas. Máxime si se compara con el funcionamiento cuasiprusiano que el PPCV mostraba en etapas anteriores. Y se unen a las diferencias con el líder del PPCV que algunos de estos mismos referentes populares han dejado ver durante los últimos meses. Casualidad (demasiada) o vacío intencionado, lo cierto es que las ausencias de algunos de los principales referentes del partido fueron interpretadas en el seno del PPCV como un mensaje con el remite del presidente regional, como si no se le tomara en serio, como si su liderazgo no 'obligara' a cierto respeto orgánico. Como si se quisiera demostrar que su fortaleza orgánica depende en exclusiva de Génova, y no cuenta todavía con la adhesión inquebrantable del PPCV.

Algunos barones han venido cuestionando que Fabra haya optado hasta la fecha por no priorizar la búsqueda de consensos, adoptando medidas de gestión sin consultar al resto de dirigentes. Una actitud que, desde el entorno del líder del PPCV, no sólo no se reconoce, y que, en todo caso, se viene a justificar en la necesidad prioritaria de atender la lucha contra la crisis, antes que en la de ocuparse de debates orgánicos. Una justificación razonable, pero que a tres meses del congreso regional en el que Fabra debe ser reelegido deja entrever que el líder puede llegar con alguna inquietud.

Fabra recibió a los participantes en el almuerzo de la delegación valenciana con una sobrecarga de optimismo. Motivos tenía. No faltó nadie. En la mesa presidencial, junto a Fabra, González Pons, Trillo, Barberá, Castedo, Rus, Moliner, Ortiz, Císcar y Clemente. Quizá también, alguna referencia al clavel amarillo prendido de la solapa del conseller Buch.

Al término de la comida, Fabra saludó a todos los asistentes. También con Esther Pallardó, la pareja de Carlos Fabra, que mostró su mejor sonrisa pese a que muchos la responsabilizaron de haber alentado el plante al presidente.

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