

Secciones
Servicios
Destacamos
VÍCTOR J. MAICAS
Viernes, 20 de abril 2012, 02:57
Ahora que durante este mes se celebra Sant Jordi, Día del Libro, quizá sería conveniente plantearnos si en realidad le damos a la cultura la importancia que sin duda merece.
Probablemente deberíamos nosotros mismos crearnos un cierto hábito para acostumbrarnos a cultivar diariamente nuestra alma, nuestro propio interior. Y sin lugar a dudas, invertir aunque sea una pequeña parte de nuestro tiempo en desarrollar nuestros conocimientos redundará, inevitablemente, en una mejor valoración de nosotros mismos.
A menudo solemos aconsejar a nuestros hijos que una buena educación es la base de un mejor futuro y con mayores oportunidades, pero por desgracia muchos creen que, llegados a la edad adulta, adquirir más conocimientos ya no significa obtener grandes beneficios.
Por mi parte, estoy convencido de que los que así piensan están totalmente equivocados, pues la acumulación de conocimientos no significa tan sólo obtener ciertos beneficios materiales a la larga, sino que lo realmente importante es que toda esa cultura que vamos adquiriendo día a día hace de nosotros ciudadanos con más criterio y menos manipulables ante todos aquellos que de una u otra forma mueven los hilos del gran poder. Sí, en cierto modo la cultura es sinónimo de libertad, pues además de sentirnos frente a todo lo que nos rodea más preparados y realizados, es la forma más eficaz de defender nuestros derechos como ciudadanos.
Así pues, estoy convencido que sí deberíamos darle una oportunidad a la cultura aunque para ello debamos obligarnos a nosotros mismos a dedicar parte de nuestro ocio a tal labor. No sé si servirá como ejemplo lo que les voy a decir, pero recuerdo que cuando mi hija era pequeña me obligaba a mí mismo a reservarme un determinado tiempo diario para jugar con ella. No valían excusas como estar cansado, que en muchas ocasiones lo estaba y mucho como consecuencia de una dura jornada de trabajo, o tener tareas pendientes relacionadas precisamente con mi trabajo (les aseguro que si hacen un pequeño esfuerzo podrán compaginarlo todo sin excesivos problemas).
Así es, tomé aquella decisión y, a día de hoy que mi hija es ya una mujer adulta, les puedo asegurar que en la actualidad son aquellos momentos los que recuerdo con más satisfacción y orgullo. Unos recuerdos que, de no habérmelo propuesto, hoy en día no formarían parte de esos maravillosos instantes por los cuales merece la pena vivir.
Como les acabo de decir, no sé si este ejemplo les habrá servido como comparación, pero lo que quiero llegar a transmitirles es que merece la pena dedicar parte de nuestro tiempo a enriquecer nuestra alma adquiriendo, entre otras cosas, más conocimientos, ya que cultivar nuestro interior a través de la cultura es algo que, sin lugar a dudas, nos hará valorarnos a nosotros mismos mucho más y, por lo tanto, elevar nuestra autoestima personal frente al difícil mundo que nos ha tocado vivir.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Los libros vuelven a la Biblioteca Municipal de Santander
El Diario Montañés
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.