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J. BATISTA ,
Lunes, 11 de junio 2012, 10:47
El boom de la construcción tuvo consecuencias directas en la educación valenciana, con la huida de miles de alumnos atraídos por la oportunidad de un trabajo fácil, en la mayoría de los casos sin cualificación. Según los datos del Ministerio de Educación, desde principios de siglo (2000) la tasa de fracaso escolar, que mide el número de estudiantes que no consiguen el graduado, pasó de un 25,3% al 36% de 2010. Fue un incremento demasiado grande que situó a la Comunitat a la cabeza de España.
Con el pinchazo de la burbuja muchos de los que abandonaron se han encontrado sin empleo y sin formación, lo que ha provocado una vuelta a las aulas sin precedentes. Quieren mejorar su capacitación para entrar en un mercado laboral en el que algo tan básico como el graduado escolar marca la diferencia entre tener pocas oportunidades o no tener ninguna.
La suma de las matrículas de todas las vías que ofrece la Conselleria de Educación para conseguir los títulos básicos o ampliar los estudios arroja una cifra escandalosa, pues se llega a 83.903 personas sólo en este curso. Computan las pruebas libres para obtener el graduado de ESO, el de Bachiller, las que permiten entrar en un ciclo formativo o en la universidad y los datos de las escuelas para adultos.
La estadística ofrece múltiples interpretaciones, como sucede con su evolución. En 2006, con el boom económico en pleno auge, fueron 53.047 las personas mayores de 18 años que optaron por volver a estudiar. Esto significa que el incremento tras el pinchazo de la burbuja ha sido de un 58%.
Son especialmente llamativos los datos de las convocatorias libres para conseguir el graduado escolar, que normalmente se alcanza a los 16 años tras superar la ESO. En este caso, el aumento entre 2006 y 2011 (el último ejercicio cerrado) ha sido del 221%, al pasar de 4.574 aspirantes a 14.700.
Esta opción se articula en dos convocatorias, la de junio y la de octubre. La primera de 2012 se celebró el pasado viernes con una matrícula de 8.683 estudiantes, la mayoría de ellos jóvenes. «Es lo que llamamos la operación retorno al sistema», explica Rafael Carbonell, secretario autonómico de Educación. «Los resultados son positivos. Obtenemos porcentajes mucho mejores que en el resto de autonomías, pues el 12,8% de los alumnos que se presentan obtienen el título, que les abre las puertas a proseguir en el mundo educativo o les ayuda en su inclusión laboral», añade.
Sobre las causas de la gran demanda, apela a varios factores, entre ellos «los años de bonanza económica que vivió el arco mediterráneo, que han pasado factura. El tramo entre los 18 y 22 años concentra el mayor número de personas que se presentan», sentencia. Es decir, mucho protagonismo de gente joven que ha caído en su error tras sufrir las consecuencias.
En el Centro de Formación de Adultos Parc de l'Oest se presentó Francisco Morant. «Si obtengo el graduado será más fácil conseguir trabajo. Es algo básico que necesita todo el mundo», explicó .«Me gusta la cocina o la mecánica, me parecen trabajos interesantes. Mi padre fue un buen mecánico y me enseñaría bastante», apostilló. Tras él salió Álex Moura, de origen brasileño, quien coincidió en el diagnóstico antes de recordar por qué abandonó las aulas. «No encontraba ningún ánimo, porque cogía un libro y no entendía nada», dijo, en referencia a los problemas que tuvo con el castellano. «Al final prefieres hacer otra cosa en lugar de darte cabezazos contra la pared». Su primera opción fue ponerse a trabajar como relaciones públicas de un local de ocio valenciano. Reconoce que se equivocó al no seguir con sus estudios, como dice que le recordaba su madre cargada de razón.
La Conselleria también puso en marcha este curso una prueba similar para conseguir el título de Bachiller, pensada para aquellos que quieren acceder a estudios superiores, cuya tasa de empleabilidad siempre es mayor. La primera convocatoria sumó 389 interesados. Es el mismo objetivo que el de las pruebas de acceso a la universidad para mayores de 25 años, un dato que también ha crecido hasta sumar 3.128 aspirantes. Los exámenes que permiten cursar ciclos formativos medios y superiores se han comportado de forma similar, con un incremento de la demanda del 79% entre 2006 y 2012. Es una evidencia del peso que ha ganado la FP.
En cuanto a las escuelas para adultos (EPA), hay que diferenciar entre su oferta formal, conducente a la adquisición de títulos oficiales, y la informal, basada en conocimientos prácticos. Es muy similar a la que ofrece la Universidad Popular de Valencia. La demanda no ha parado de crecer hasta alcanzar 86.803 matrículas, de las que 42.234 son de educación formal.
Empieza la Selectividad
Se da la situación de que los estudiantes matriculados en las EPA pueden presentarse a las pruebas de acceso libre para obtener el graduado. Si lo consiguen, no necesitan seguir en las aulas. Y si no, siempre pueden eliminar alguna materia a la que ya no tendrán que enfrentarse en la evaluación ordinaria de la escuela. Lógicamente, el que quiere seguir estudiando no suele recurrir a esta picaresca, más propia del que busca el graduado para intentar trabajar.
En la coyuntura actual los que cursan estudios ordinarios ya no abandonan con tanta facilidad. Lo evidencia el comportamiento de la tasa de fracaso, que en 2010 marcó su mejor registro desde 2005, y también la matrícula para la Selectividad que empieza mañana. Serán 19.542 estudiantes (un 6% más que en junio de 2011) los que se enfrentarán a tres días clave para su futuro personal y laboral.
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