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ADA DASÍ
Lunes, 18 de junio 2012, 15:23
Técnicos de biodiversidad de la Conselleria de Medio Ambiente se desplazarán hoy al canal del puerto de Catarroja donde el pasado viernes se capturó un siluro para comprobar si puede haber más ejemplares de esta peligrosa especie, que podría acabar con la biodiversidad de la Albufera tal y como se conoce actualmente. De esta forma se pone en marcha un plan que comenzará con el trabajo de campo, según confirmaron fuentes de la Conselleria de Infraestructuras, para conocer hasta qué punto se ha podido extender el siluro en el lago, y posteriormente tomar medidas que pueden pasar por acuerdos con pescadores para intentar capturar el mayor número de ejemplares. «Vamos a ver a partir de mañana (por hoy) si se trata de un ejemplar aislado o si por el contrario se ha extendido por el lago», explicaron fuentes de esta Conselleria, de la que depende el Parque Natural de la Albufera.
Precisamente, el director del parque, José Segarra, se mostró el pasado sábado muy alarmado al enterarse de que se había pescado de forma accidental un siluro, que había quedado enganchado en uno de los 'mornells' que sirven para la captura de la anguila. Los ecologistas explican además que es la primera vez que se encuentran ejemplares de esta especie exótica, conocida también como pez gato, en un humedal tan valioso como la Albufera, donde las condiciones climáticas y ambientales son idóneas para la reproducción incontrolada de siluros, que pueden llegar a pesar más de 100 kilogramos de peso y vivir unos 80 años.
A partir de hoy, por tanto, la Conselleria de Medio Ambiente va a poner en marcha un operativo especial que permita hacer un seguimiento del siluro en el parque natural de la Albufera. Los pescadores del lago reclaman que se instalen redes o cualquier tipo de barrera en las acequias que llegan del Júcar para impedir que puedan llegar más ejemplares. Ecologistas, pescadores y técnicos coinciden en que la expansión del pez gato por el lago supondrá cambios en la biodiversidad de una zona que ha sufrido en los últimos años el impacto de la pudrición de la paja del arroz, que acabó con miles de 'llisas' muertas, o la aparición de los cormoranes, que han supuesto una merma en la fauna piscícola del lago.
De momento, el siluro se ha detectado, según confirmó la Conselleria de Medio Ambiente, cauce arriba del Júcar, así que parecía cuestión de tiempo que llegara el siluro a través de los innumerables canales y acequias que desembocan en la Albufera.
Los ecologistas esperan que la administración endurezca ahora la legislación contra las especies exóticas para evitar la desaparición de las especies autóctonas como ya ha pasado en el Ebro, donde en algunas zonas ha desaparecido el barbo, vítima de la voracidad del siluro.
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