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CARLES GIMENO
Sábado, 7 de julio 2012, 02:34
La presencia masiva de tortugas en la Séquia Mare de Tavernes, por desgracia, es ya una realidad. No es raro caminar unos 30 metros y, si se va con sigilo, ver asomar la cabeza del agua a uno de estos animales que pueden resultar una auténtica plaga para la fauna de la zona.
Estas tortugas, que pueblan ya la Séquia Mare, son de la especie tortugas de Florida y están catalogadas por el Ministerio de Medio Ambiente como una de las cien especies más invasoras.
Resultan unos animales inofensivos para el ser humano, pero no para los recursos y el ecosistema en el que han sido introducidas. Es un animal voraz, resistente y de gran capacidad de adaptación y su reproducción es más rápida que la de las tortugas propias del terreno.
Esta especie invasora ha sido introducida por la acción del hombre y se comercializa fácilmente. En más de una ocasión, sus dueños, erróneamente las tiran a los estanques o acequias, provocando una plaga, como en este caso. Su presencia se ha multiplicado en los últimos meses. Tanto es así que no es raro verlas por esta acequia que cruza el término vallero de norte a sur.
Curiosamente, según un real decreto de 2011, está prohibida la comercialización de esta especie por su peligrosidad para el medio ambiente, especialmente para los peces endémicos y las tortugas terrestres propias de la zona mediterránea y presentes en la Valldigna. Pero esta normativa se ha quedado en el papel y su aplicación es nula.
El hecho de que la Séquia Mare conecte con una gran cantidad de acequias de la zona de la Marina hace pensar que esta especie puede estar esparcida por toda la zona. No hay depredadores que puedan frenar su proliferación, por lo que su número crece progresivamente. Además son animales que pueden llegar a alcanzar un gran tamaño.
Cerca de esa zona, a unos dos kilómetros, se encuentra el Ullal Gran, un paraje protegido en el que especialmente se alerta de la prohibición de abandonar a este tipo de tortugas por su voracidad y su grave impacto sobre el ecosistema.
Han sido muchos los vecinos de la zona los que han explicado a LAS PROVINCIAS la presencia masiva de estos animales. «Todos los días salimos a caminar por esta acequia y es muy habitual ver a las tortugas estar al sol sobre las cañas».
Los animales eluden la presencia del hombre, pero si se camina en silencio es fácil verlas esconderse. En la Séquia Mare conviven especies como la gambusia, la rana, la tenca y más raramente la anguila o el petxinot, que se trata de una especie protegida.
En esta acequia es fácil ver alguna garza o pollas de agua, aunque ahora la presencia de tortugas es ya una constante. Las hay de todos los tamaños, aunque abundan más las pequeñas.
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