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Concha Montaner, junto a muchas de sus medallas. :: JESÚS SIGNES
Montaner intenta reinventarse
DEPORTES

Montaner intenta reinventarse

«Este año hubo un momento en que pensé dejarlo, pero me queda un poquito más y lo voy a intentar», explica la valenciana La atleta deja a su técnico y busca otro que sepa sacar lo mejor de ella

FERNANDO MIÑANA

Miércoles, 5 de septiembre 2012, 02:10

Concha Montaner se marcha a Altea. Unas breves vacaciones para olvidar una temporada pobre. No ha cerrado el curso satisfecha, incapaz de encontrar la solución al enigma técnico que siempre se encuentra en la tabla del salto de longitud. Ya ha tomado la primera decisión, dejar a su técnico, Jerónimo Schwab. Falta la segunda, encontrar un nuevo entrenador o recuperar alguno de los del pasado. A saber, Rafa Blanquer, Pepe Peiró o Juan Carlos Álvarez. La respuesta llegará en Altea.

La valenciana, ya una deportista veterana, no sabe muy bien para dónde tirar. «Me planteo muchas cosas. Mi vida atlética tiene que ser diferente. Tengo 31 años y debo cuidarme mucho, entrenando lo justo y necesario, y mirar todo lo que me va bien. Tengo mucha experiencia y tengo que analizar cuáles fueron mis mejores años y por qué. Mi vida personal ha cambiado: ahora tengo una niña y trabajo. Tiene que estar todo programado y regulado para que vaya bien. Si no al final es un desorden de horarios y mi cuerpo lo acusa».

Su presencia en las últimas grandes competiciones internacionales ha sido discreta. Ella lo sabe. Pero no lo entiende. «Ha sido una temporada un poco dura, y ha salido casi todo del revés. Desde que tuve el esguince cervical que me tuvo casi toda la temporada en pista cubierta parada, y después otra vez casi un mes. Queríamos probar cosas nuevas. Salir de parado, buscar otra vez el vuelo que tenía con la batida. Vino todo demasiado precipitado y nos tocó probar en las competiciones. Al principio no salió mal -6,60 en su primera competición-, pero luego todo se complicó».

La saltadora de L'Eliana quedó varada en esa distancia, muy lejos de los 6,92 que tiene como tope. Se estancó. Otra vez. «Creo que al tener un problema de tendones me ha faltado un poco de capacidad de salto, porque físicamente estoy bien, rápida y fuerte, pero el problema principal ha sido técnico: se me caen los pies, pierdo mucho en la caída. Es más técnico que físico».

Desde el embarazo nada ha vuelto a ser como antes. Le está costando. Pero no se rinde. Aunque ha estado tentada. «Este año hubo un momento en que pensé en dejarlo: doy demasiado para lo que me devuelve el atletismo. Pero es que aún me queda algo que dar y no me puedo ir sin darlo. Necesito irme satifecha conmigo. Me queda un poquito más y lo voy a intentar».

Su palmarés internacional no engorda, pero en España, a pesar de haber surgido una nueva contrincante, la alicantina Marieta Jover, la mujer que la destronó en Pamplona, puede presumir de una de las mejores colecciones de medallas del país. Sólo de oro, 22. 16 (nueve en pista cubierta y siete al aire libre) en longitud, su prueba; una, en los últimos Campeonatos de España, en 100, y cinco en el relevo 4x100 de sus tiempos en el València Terra i Mar. Se ha encariñado especialmente de dos. «En 1999 logré mi primera medalla abosulta. Quedé segunda, pero fue la primera vez que pasé de seis metros y batí el récord de España júnior, y los oros de 2004, al fin campeona de España en pista cubierta y al aire libre».

No quiere hablar de entrenadores. Primero necesita evaluar las posibilidades, sopesarlas. Y buscará orientación en la Federación Española. Puede entrenarse a distancia, recuperar algo del pasado o probar con un nuevo entrenador. Aunque no abundan. «Quiero hablar con la Federación para ver quién se puede acoplar a todo lo que lleva una atleta con mis hándicaps».

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