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Miércoles, 3 de octubre 2012, 03:17
Redacción. Expertos de diferentes países del arco mediterráneo han avalado en Valencia los resultados de las investigaciones que lleva a cabo el departamento de Árboles Monumentales de Imelsa, en el marco del proyecto europeo CypFire, para la utilización de barreras de ciprés como método en la lucha contra el fuego.
Así lo manifestó Paolo Raddi, científico y coordinador de este proyecto, que destacó que tras más de 20 años de trabajo intenso de estudio del comportamiento del ciprés en casos de incendios forestales, «estamos comprobando que los resultados de las investigaciones de laboratorio coinciden con las investigaciones de campo, por lo que esto supone una ventana de esperanza de cara al futuro».
Los estudios realizados por científicos y botánicos en nueve países diferentes del arco mediterráneo no dejan lugar a la duda: la hoja del ciprés tiene un mayor contenido de agua. Además, las pruebas de laboratorio demuestran que tarda más tiempo en inflamar y, por lo tanto, retrasa la aparición de la llama, siendo ésta además de menor longitud si se compara con la de otras especies.
La densidad de la copa de los cipreses hace que en su interior disminuya la circulación del aire, y por tanto hay mucha menos proporción de oxígeno, elemento que favorece la combustión.
Asimismo, el ciprés produce una menor cantidad de necromasa, que está compuesta por las hojas y ramas que hay por el suelo, y su hojarasca tarda más en encenderse que otras especies como pinos, encinas y robles.
En referencia a la presencia de sotobosque en las parcelas de cipreses del proyecto CypFire que sobrevivió a las llamas en Andilla, se ha constatado que era únicamente del 1%, mientras que en las zonas boscosas de su alrededor se situaba entre un 35 y un 55%. Por ello, aunque no es descartable que hubiera pastoreo en la zona, este hecho no sería suficiente para explicar esta diferencia.
Durante la celebración del seminario internacional 'Barreras verdes de ciprés contra los incendios: una solución factible, ecológica y económica para salvaguardar las regiones mediterráneas', el diputado Rafael Pérez anunció que la Diputación de Valencia, a través de la empresa pública Imelsa, «va a crear campos experimentales de cipreses, que permitirán avanzar en los estudios del comportamiento de esta variedad en caso de incendios forestales».
Según Rafael Pérez, «los resultados en la parcela que gestiona Imelsa y que resistió el incendio de Andilla, son muy positivos. Por ello, investigaremos todo lo necesario con el fin de poner todos los medios necesarios para que en un futuro se puedan reducir los daños».
Un problema común
La tragedia de los incendios forestales golpea especialmente a cinco países miembros de la UE: Portugal, España, Francia, Italia y Grecia. En los últimos 30 años se ha venido incrementando tanto el número de fuegos como la superficie quemada, a pesar de todos los esfuerzos dedicados a la prevención.
En estos países, el número de incendios forestales entre 1980 y 2009 ascendió a más de un millón y medio, y se ha quemado una superficie total de más de catorce millones de hectáreas, según la información del Sistema de Información Europeo de Incendios Forestales.
En este período se ha incrementado el número de GIF (Grandes Incendios Forestales), es decir, aquellos que superan las 500 hectáreas. En ellos, las condiciones meteorológicas extremas dificultan la extinción.
Una explicación se encuentra en los cambios socioeconómicos que se han producido en las tierras de interior, a causa del abandono de actividades tradicionales de agricultura y del pastoreo. Con ello, hay crecimiento desordenado de la vegetación se incrementa el combustible.
Según Bernabé Moya, director del departamento de Árboles Monumentales de Imelsa, «para luchar contra la cada vez mayor incidencia de incendios forestales, se deben crear planes de gestión de las masas forestales a nivel local y autonómico. Además, hay que incrementar los trabajos de prevención», para la que la Diputación cuenta con una plantilla de 500 brigadistas.
Las barreras de ciprés están formadas por variedades de porte horizontal de la especie en las que no se lleva a cabo ningún tipo de poda. Los setos de ciprés se podan y recortan anualmente, lo que genera una gran cantidad de ramas muertas, y por tanto, combustible, por lo que la recomendación que hicieron los expertos durante el seminario es «que los propietarios las limpien interiormente».
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