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JOSÉ RAMÓN VILLABA
Viernes, 26 de octubre 2012, 02:51
José Miguel Domingo, un vecino de Granada de 54 años, se ahorcó una hora antes de que una comisión judicial se personara en su domicilio para efectuar el lanzamiento de la casa y del local donde tenía instalada una pequeña papelería. El fallecido había solicitado una hipoteca de 240.000 euros en 2007, y dos años después el banco lo denunció por impago, iniciando un expediente para quitarle los dos inmuebles que tenía hipotecados en la calle Arzobispo Guerrero.
Francisco Domingo, un hermano del fallecido, se lo encontró colgado de una cuerda en el patio interior de la casa, sobre las 8.55 horas. «Cuando abrí la persiana de mi negocio me lo encontré ahorcado en el patio que se comunica con mi frutería y con la librería de mi hermano. Me quedé sin palabras y destrozado. Nadie se puede imaginar la situación». Francisco tiene un negocio en los bajos de la casa desahuciada y lindaba con otro local donde estaba la papelería.
Cuando la Policía Científica y el grupo de Homicidios realizaban las correspondientes pesquisas, se toparon con una comisión judicial y con otros efectivos de la Policía Nacional, quienes se habían desplazado al lugar para ejecutar el lanzamiento de la casa y del negocio del fallecido. Cuando unos y otros se miraron a la cara, sin decirse nada, hallaron una buena pista para saber la causa del suicidio.
El fallecido vivía solo, no tenía hijos y no se le conocía pareja sentimental. Habitaba una casa heredada de la madre en 2007, justo el año en que solicitó la hipoteca de 240.000 euros y le compró a una hermana suya una parte del inmuble que esta mujer había recibido en herencia. Justo debajo de la vivienda tenía su negocio, la pequeña papelería, abierta en el año 1982. Su hermano Francisco regentaba una frutería, pared con pared con la librería del fallecido.
En el barrio de la Chana era bastante conocido por sus vecinos. Ambos negocios llevaban abiertos treinta años. «Solía colaborar bastante con la asociación de vecinos, efectuaba donaciones para la Cabalgata de los Reyes y en alguna ocasión nos ayudó con temas de instalaciones de sonido para conciertos u otro tipo de actos», comentó ayer el presidente del colectivo vecinal de La Chana, José Fernández, quien define a la víctima como un hombre «muy simpático y amable».
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