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FERMÍN APEZTEGUIA
Miércoles, 7 de noviembre 2012, 02:02
El despiste, como la honradez, se les supone. Están tan agobiados peleando con la crisis que se dejan el iPad en cualquier sitio y, claro, lo pierden. Unos 30 diputados han extraviado ya el equipo informático de última generación que recibieron hace menos de un año, cuando comenzó la actual legislatura. La epidemia de olvidos ha llegado a tal extremo que la Mesa del Congreso se plantea dejar de reponer los equipos de sus señorías y limitar a una sola avería el número de reparaciones a cargo del erario público. Que no se diga que los recortes los sufren siempre los de abajo.
La información fue facilitada ayer por el propio Congreso de los Diputados, que no precisó qué grupos parlamentarios tienen peor cabeza ni si hay reincidentes en esto del alzhéimer informático. Lo que sí se sabe, y lo dijo el propio presidente de la Cámara baja, Jesús Posada, es que el Congreso ha sustituido ya «unos 15 ó 20» iPads en lo que va de legislatura y ha recibido casi otras tantas solicitudes de reposición. De reposición de equipos, se entiende. Pero, vista la experiencia, la Hacienda pública que gestiona el ministro Cristóbal Montoro ha decidido plantarse. «La cifra es un poquito demasiado alta», reconoció Posada. Treinta pérdidas sobre 350 de las mejores tabletas existentes en el mercado, las que se repartieron a nuestros dirigente políticos, representan el 8,5%.
Los diputados, al ser elegidos, reciben del Parlamento un 'kit tecnológico' que incluye un teléfono móvil de última generación, una línea telefónica ADSL en su domicilio para que sus conexiones a Internet vayan como la seda y, desde esta legislatura de la crisis y la contención salarial, también una tableta iPad, que ha sustituido al moderno ordenador portátil que antes se les entregaba. Hay tabletas más sencillas y baratas en el mercado, pero para nuestros representantes se eligió la más completa, en línea con la alta gama del resto de los dispositivos que conforman el equipo básico del diputado.
¿Es posible que sus señorías sean tan despistadas como para olvidarse en cualquier sitio los dispositivos donde archivan su trabajo? ¿Acabarán estos artilugios puestos a la venta en algún tenderete del Rastro madrileño? El Congreso no busca respuestas, sino soluciones. Por eso la Mesa, que es el órgano encargado del buen funcionamiento de la Cámara, ha decidido tomar medidas, se supone que drásticas. El que lo pierde, lo paga, aunque no literalmente.
La portavoz del Grupo Socialista, Soraya Rodríguez, ofreció una rueda de prensa al conocer la noticia para recordar que la tecnología que se pone al servicio de los diputados «es un bien público» que al final de la legislatura hay que devolver. El diputado, añadió, «tiene la obligación de cuidar y mantener en buenas condiciones ese material».
Las redes sociales dieron su propio veredicto. «No iPad para tanto chorizo», escribió con sorna algún usuario, reflejando con esta versión del popular eslogan el malestar social que generó la noticia. Hay fallos de conexión entre los políticos y el pueblo.
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