Borrar
Una ciudad de tebeo
Culturas

Una ciudad de tebeo

Las Fallas, la paella, las playas, el casco histórico y los monumentos de Valencia son materia prima para los cómics

CARMEN VELASCO cvelasco@lasprovincias.es

Lunes, 26 de noviembre 2012, 10:40

La cultura del cómic es eminentemente urbana y sus autores sitúan en las grandes urbes la mayoría de sus historias, tanto de antihéroes como de superhéroes. Los protagonistas, con o sin poderes, viven en mundos de lápiz y papel, en ciudades con calles dibujadas que a veces se inspiran en metrópolis de edificios emblemáticos y de monumentos históricos donde viven personajes que hasta envejecen a golpe de bocadillo.

El tebeo recrea ciudades imaginarias. O no tanto. Los ilustradores dibujan aquello que conocen para ambientar relatos irreales. Así a Salvador Larroca no le tiembla el pulso para volar por los aires las Torres de Serranos o la Ciudad de las Artes si con ello se acentúa la peligrosa cruzada que protagoniza la Patrulla X. Ni el pulso, ni el dibujo.

Los ilustradores recurren a la familia y a los lugares que conocen para trazar sus viñetas. Incluso juegan con su imagen. Larroca, que trabaja para Marvel, se convirtió en terrorista. Ojo: sólo en la ficción del cómic. No hay superhéroe ni villano (de momento) que mueva a Larroca de su casa.

No abandona Valencia ni en su vida ni en su trabajo. En el cómic 'Destino', editado por Marvel, las referencias a la ciudad son múltiples: el Miguelete, la plaza de la Virgen, la Catedral, las Torres de Serranos... Por el patrimonio monumental de los valencianos sobrevuelan Mariposa Mental, Ave de Trueno, Tormenta, Bishop, Bestia y Pícara. Tan sólo los lectores de cómic son testigos de las batallas que se disputan en las viñetas. La editorial estadounidense, una de las más potentes del mundo, publica esta historia en casi todos los países. Es decir, Larroca logra situar Valencia en el mapa del tebeo. Sin rival, sin que al contribuyente le cueste un euro.

Larroca y hasta una treintena de dibujantes de la Comunitat demuestran que Valencia es una ciudad de tebeo, incluso mejor que la real (sin el estruendo del tráfico, con habitantes más interesantes y con historias más apasionantes).

El cómic, como sostiene Paco Roca, puede abordar cualquier tema. El ilustrador valenciano narra una historia de enfermos de Alzheimer, los entresijos de la editorial Bruguera o cómo sobrevivir sin desprenderse del traje de noche.

«La verdad es que no suelo sacar Valencia en mis historias. Alguna viñeta hay en 'Las calles de arena' o en 'Memorias de un hombre en pijama'», explica el ganador del Premio Nacional de Cómic 2001, que ahora está cosechando desde cualquier país reconocimientos por la adaptación cinematográfica de 'Arrugas'.

En 'Las calles de arena', Roca hizo un guiño a la librería donde ofreció sus primeras charlas, donde sus libros se han vendido a la velocidad de la luz, donde él se siente como en casa. En la primera página, una viñeta inmortaliza Futurama, una de las tiendas de tebeos con más arraigo en Valencia.

En el libro 'El camino inverso' de Alfonso Maldonado se adivina perfectamente una ilustración que refleja la calle de la Paz en plena riada y que dibujó Paco Roca, quien también inmortalizó el ya extinto cine Capitol para una portada de la revista 'Turia'.

Salvador Larroca y Paco Roca no han inventado nada nuevo al incluir escenarios valencianos en sus creaciones. El gato 'Pumby' vivía en la capital del Turia. Su padre, José Sanchis, retrató la ciudad en los más de mil números de la historieta que logró ser el tebeo español más vendido del mercado infantil. Un dato: se alcanzaron los 56.000 ejemplares semanales de venta en 1975.

Industria editorial fuerte

Valencia fue la ciudad del tebeo, es decir, «los sueños de media España eran fabricados en Valencia, en esos cuadernillos de 16 páginas que abrían la puerta a exóticos mundos de aventura. Donde guerreros enmascarados luchaban por recuperar su dignidad perdida, un engominado detective y su joven ayudante corrían las aventuras más estrafalarias por todo los rincones o un mínimo de gigantesco cascabel exploraba mundos surrealistas», sostiene Álvaro Pons, experto en viñetas, en el cómic 'Valentia'.

El mercado editorial valenciano no es tan fuerte ahora como antaño, pero una potente y nutrida cosecha de ilustradores actuales convierten a Valencia en ciudad del tebeo en tanto que la capital del Turia es una constante visual en sus obras.

De ellos bebe la publicación 'Valentia', en la que 36 autores (guionistas y dibujantes) reflejan en 23 historias una metrópoli. El libro transita por la Valencia real, la Valencia deseada, la Valencia que ha muerto víctima del urbanismo, la Valencia festiva de las Fallas, la Valencia turística, la Valencia de la paella dominical... Hay tantas Valencias como deseen sus creadores.

Dibujantes noveles y veteranos se funden en 'Valentia' para acercarse a la ciudad, sus ciudadanos, sus costumbres, su cultura, su modernidad, su historia, sus conflictos... una Valencia poliédrica, compleja, inabarcable pero magistralmente dibujada.

El casco histórico, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, los puentes de Calatrava, las playas, la huerta o los barrios de Benimaclet y Ruzafa no escapan a la mirada de los ilustradores. En esta publicación, de Norma Editorial, Santi Selvi y Paco Roca firman 'Quiero ver mi dinero', un relato sobre un agricultor (de la huerta que la expansión urbanística ha dejado como un reducto testimonial) que un día acude al banco con el firme propósito de ver físicamente todos sus ahorros.

'Ruzafa Blues' de Valentín Vañó, dibujada por Max Vento, no es una historia de naranjas, paella, Fallas, chocolate con buñuelos, ni otros iconos valencianos clásicos. Es un relato, incluido en 'Valentia', que se ambienta en el cosmopolita barrio de Ruzafa, bohemio, canalla, artístico, cívico...

Max Vento quería «recrear una Valencia que se ignoraba en el resto del álbum. Esa ciudad en la que la mezcla cultural enriquece la urbe pero que también es fuente de conflictos. Es un ambiente que Valentín conoce bien y que es muy típico de las ciudades grandes. La cafetería y los bares que aparecen, por ejemplo, son reales como el Ubik y el Slaughterhouse. Yo nunca he estado en ellos y cuando dibujé la historia todavía vivía en Estados Unidos, por tanto, tuve que utilizar fotografías».

Valencia, cómo no, también es su plato típico. Y el noveno arte no le ha hecho ascos, la ha probado e incluso dibujado. El guionista Damián Campanario con las ilustraciones de los hermanos Javier y Miguel Hernández muestra una historia cotidiana y nostálgica en torno a 'La paella'. Cualquier nacido en Valencia mama desde sus primeros años el cariño a esta seña de identidad gastronómica. Alrededor de este plato se reúne la familia y toda una serie de anécdotas y vivencias.

Pero no todas las Valencias están en la publicación 'Valentia'. Ana Miralles y Emilio Ruiz peinaron la ciudad en 'De mano en mano'. El cómic relata el viaje de un billete de 20 euros (el precio medio de un tebeo), que tiene la fortuna de pasar por diferentes personas de distintas clases sociales y realeza.

Una historia que comienza en el seno de una familia humilde, en un barrio chabolista de las afueras de la ciudad, para llegar hasta la figura de un vigilante de seguridad de un banco, la dependienta de una farmacia, a una anciana, un carterista, un vendedor de lotería, un novio abandonado o una pobre camarera; así hasta un sinfín de personajes que circulan por las calles más comerciales de Valencia, el Mercado Central, la Catedral, la plaza de Santa Catalina, el barrio del Carmen, el antiguo cauce del río Turia...

Con humor, ternura, nostalgia, imaginación, reivindicación, se logra situar a Valencia en primera plana. Así, al abrir un tebeo no sólo el lector se adentra de una historia sino también en una ciudad por descubrir en cada página y en cada rincón.

Valencia es una ciudad de tebeo, en el buen sentido de la expresión.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

lasprovincias Una ciudad de tebeo