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Jueves, 7 de noviembre 2013, 02:25
El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana ha condenado a la Conselleria de Sanidad a pagar más de 125.930 euros a la madre de Antonio, un menor de 16 años con una parálisis cerebral que falleció en el Hospital de Requena de una perforación gástrica como consecuencia de «la absoluta falta de asistencia médica» ya que no le practicaron pruebas hasta ocho horas después del ingreso.
Así, lo han señalado la defensora del Paciente, Carmen Fores, y la madre Josefa Martínez, acompañados del letrado que ha llevado el caso, Javier Bruna, para reclamar que además de la indemnización la Conselleria «inhabilite» a los profesionales sanitarios que «le dejaron morir de dolor en los brazos de su madre pensando que exageraba».
En esta resolución administrativa, siguiendo el informe del médico, asume que «no se tuvieron en cuenta los antecedentes quirúrgicos del paciente para extremar precauciones, más aún al estar afectado de un síndrome que implica una exploración especialmente dificultosa y poco esclarecedora».
Además, reconoce que «no se habría diagnosticado el motivo de la urgencia hasta que se practicaron pruebas unas ochos horas después del ingreso cuando la sintomatología era de manifiesta gravedad y con escaso margen de actuación». Asimismo, la inspección médica denunció la desaparición de la documentación clínica del periodo comprometido entre la noche del ingreso hospitalario y la intervención.
La madre rememoró que fue «horroroso lo que pasó» su hijo, que sufría una minusvalía del 78% por tetraparesia por parálisis cerebral hasta que murió, ya que «se retorcía de dolor y le cogía la bata a los médicos mirándoles para pedir ayuda».
Josefa, en su escrito, relató que el 10 de febrero de 2005 llevó a su hijo al Centro de Salud de Ayora después de que se quejase del estómago y no cenara, donde su médico le diagnosticó una gastroenteritis. Sin embargo, durante el día continuó devolviendo y quejándose del estómago.
Al día siguiente, como no mejoraba, volvió al ambulatorio donde otro médico «sin exploración alguna» le recitó 'Primperan', pero como seguía sin mejorar volvió al médico de guardia, que le volvió a decir que era gastroenteritis. Sin embargo, sobre las 23 horas, rememoró la madre, tuvieron que volver a llamar al médico de guardia que le hizo un volante para llamar a la ambulancia para ir al Hospital de Requena .
Allí, les pasaron al box de Urgencia donde les contó que su hijo, que ya gritaba de dolor, ya había tenido problemas de estómago y les entregó su historial médico. Además, según denunció, los médicos le espetaron: «que en niños de estas características podrían exagerar más el dolor que tenían».
Sobre las 8 horas ya del 12 de febrero la madre cogió su mano y notó que estaba «un poco frío» y los médicos intentaron sacarle sangre, le pusieron un antibiótico, le hicieron un electro y le pusieron un gotero y lo sondaron. Posteriormente, según los hechos denunciados y recordados por la madre en la rueda de prensa, acudió un cirujano para operarle aunque le avisó de que el niño estaba «muy mal» y que «había muy pocas posibilidades». Unos 45 minutos después le comunicó que había tenido un paro cardíaco.
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