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La entrada de Herrera de la Mancha, ayer, con periodistas haciendo guardia. :: JESÚS SIGNES
A 100 metros de la libertad
Valencia

A 100 metros de la libertad

Ricart se topará al salir de Herrera con decenas de periodistas que ayer ya hacían guardia; de familiares o amigos, ni rastro

A. CHECA

Martes, 26 de noviembre 2013, 10:58

Un recta de 100 metros, con arboleda a ambos lados, y una barrera de seguridad al final. Detrás de ese último obstáculo, la libertad tras cumplir 20 de los 170 años de prisión, decenas de medios de comunicación y unidades móviles que ayer aguardaban ya al triple asesino de Alcàsser y una desvencijada cabina telefónica plagada de tarjetas de taxis. Quizás la soledad que todo el mundo apunta que espera a Miguel Ricart en libertad le obligue a echar mano de la cabina y un taxi.

Ese es el panorama que espera a 'El Rubio' cuando en unos días, si se cumple lo que ya parece inevitable, encare la salida de la cárcel de Herrera de la Mancha, en mitad de la nada de la planicie de Ciudad Real, a unos kilómetros de Manzanares. Si acaba teniendo que recurrir al teléfono público, no sería el primero en hacerlo. El grapo Jaime Simón Quintela ya hubo de utilizarla al salir hace una semana, petate al hombro y en medio de la soledad más absoluta. Tras hacer una llamada, logró que unos familiares acudieran en coche a recogerle.

Ricart quedará libre en mitad de la expectación. «¿A quién sueltan, a Bárcenas?», pregunta socarrón un anciano mientras camina hacia la cárcel con una bolsa de ropa al hombro y echando un ojo a la decena de medios de comunicación presentes. «Cosillas 'pa' mi hijo», explica.

Ni la calidez ni el cariño recibirán al asesino de Míriam, Toñi y Desirée. A las puertas de Herrera la temperatura del termómetro no alcanza los dos dígitos. Y ayer, cuando se rumoreó la posible salida del presidio de Ricart por la tarde, en los accesos al centro penitenciario, junto a la autovía A-43, no había ni rastro de familiares ni de amigos de Miguel Ricart. La soledad más absoluta parece que será su primera compañera.

¿Y después? Las dudas sobre qué hará Ricart tras dejar atrás 20 años a la sombra era una de las dudas que con mayor fuerza planeaba entre los periodistas a las puertas de Herera de la Mancha. El pueblo más cercano, Membrilla, está a 16 kilómetros, por lo que el condenado necesariamente necesitará de un vehículo para trasladarse.

Otra incógnita es saber si el triple asesino cumple la intención que lanzó en las cartas remitidas durante su estancia en prisión, como publicó LAS PROVINCIAS el domingo, en las que anunció: «Cuando salga, iré a un medio de comunicación y me enchufaré al detector de mentiras». Rosa Folch, madre de Desirée, ya mostró su miedo de que las teles pagaran a un homicida. En unos días, cuando Ricart recorra los últimos 100 metros hacia su libertad, se resolverá la siniestra duda.

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