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JAVIER MARTÍNEZ jmartinez@lasprovincias.es
Viernes, 14 de marzo 2014, 18:31
Un empujón y una mala caída en un concierto en la Ciudad de las Artes y las Ciencias desencadenaron la muerte de Eva María Iglesias Tamarit, de 39 años de edad, tras recibir asistencia médica hasta tres veces por los mareos, acompañados de vómitos, que sufrió después de golpearse la cabeza contra el suelo.
Los hechos ocurrieron en la madrugada del sábado al domingo. La víctima, madre de dos hijos de 10 y 12 años, acudió con dos amigas a un concierto de Antonio Orozco y otros artistas. «Querían coger sitio en primera fila y se fueron a las siete de la tarde», explica Eugenio Soliva, compañero sentimental de la víctima. Sobre la una de la madrugada, Eva abandonó su privilegiado sitio para ir un momento al cuarto de baño. «Cuando intentaba volver con sus amigas, una chica le dio un fuerte empujón y cayó al suelo de espaldas», afirma Eugenio.
Sus amigas la ayudaron a levantarse y la acompañaron a la ambulancia de Cruz Roja, porque estaba aturdida y se quejaba de dolores en la espalda y el cuello. Tras recibir una primera asistencia, que apenas alivió sus molestias, la mujer se trasladó en su coche al Hospital Clínico. «Allí estuvo dos horas esperando a que la llamaran, y sufrió una crisis de ansiedad», asegura su pareja, que estuvo informado en todo momento, a través de WhatsApp, de lo que ocurría en el servicio de urgencias.
«Se puso nerviosa y pidió una hoja de reclamaciones y el alta voluntaria», señala Eugenio. Tras llegar a su casa en Albuixech, Eva se acostó y dejó pasar el tiempo con el ánimo de que fueran remitiendo los dolores. Pero no fue así. Cada vez se encontraba peor y las molestias iban acompañadas también de preocupantes vómitos. Su hija pequeña y su marido, todavía convaleciente de una operación quirúrgica, la cuidaron y trataron de que hiciera el menor esfuerzo posible.
Eva, que era diabética, recibió la segunda asistencia médica el domingo por la noche. «Llamé al 112 y vino una médico y una sanitaria del centro de salud de Massamagrell. Le pusieron una inyección para que no vomitara, le recetaron suero y se marcharon», sostiene Eugenio. «Me extrañó que no la ingresaran porque le explicamos que había sufrido un golpe en la cabeza», añade con indignación.
«Estuve pendiente de ella toda la noche y también le controlé el azúcar», asevera el hombre, que volvió a llamar al 112 sobre las nueve y media de la mañana del lunes para requerir asistencia médica urgente. «Tenía los ojos en blanco. Me asusté mucho porque tenía 600 miligramos de azúcar en sangre», recuerda. Poco después, Eva fue reconocida en su casa por el médico de atención primaria de Albuixech. Nada más ver su estado, el sanitario pidió una ambulancia. El SAMU llegó enseguida y la intubó, pero la mujer sufrió una parada cardiorrespiratoria. «Le salvaron la vida con las maniobras de reanimación», afirma Eugenio. «La verdad es que si no llega a ser por el SAMU yo creo que habría muerto en ese momento», conjetura el vecino de Albuixech.
Tras ingresar en el Hospital Clínico, Eva sufrió otros dos paros cardiorrespiratorios -uno de ellos en la unidad de cuidados intensivos-, según siempre la versión de su marido, y entró en estado de coma. El fallecimiento se produjo sobre las cuatro y media de la madrugada del miércoles.
Causa de la muerte
Cuando aún no había asimilado el duro golpe, Eugenio pidió a un médico que le explicara las causas de la muerte, y este le dijo que había que esperar el resultado de la autopsia. «Con el TAC que le hicieron no detectaron ningún coágulo de sangre, pero vieron una marca, una pequeña lesión en el cerebro que le provocó los vómitos y le descompensó el PH de la sangre. Eso unido a la subida de azúcar y a una crisis de ansiedad complicó todo», considera el viudo con el rostro cariacontecido.
«Mi mujer no habría muerto si la médico de Massamagrell llama a una ambulancia o la hubiese reconocido un traumatólogo en el Clínico», supone Eugenio, que estudia denunciar una posible negligencia médica. «El resultado de la autopsia será clave, pero el parte que rellenó la médico demuestra que le advertimos de que había sufrido una caída de espaldas», insiste.
Sin embargo, fuentes de la Conselleria de Sanidad afirmaron que la causa de la muerte de Eva guarda relación con una patología que sufre -sin precisar la enfermedad-, y negaron la supuesta vinculación con el golpe que sufrió en el concierto.
El entierro tendrá lugar hoy por la mañana en el cementerio de Albuixech después del funeral que se celebrará a partir de las once de la mañana en la iglesia del pueblo. La muerte de la mujer ha causado una gran conmoción en la localidad. El próximo 22 de marzo, Eva habría cumplido 40 años. «Le iba a pedir que se casara conmigo como regalo de cumpleaños», asegura Eugenio con lágrimas en los ojos.
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