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El consistorio valenciano con peor gestión económica
Politica

El consistorio valenciano con peor gestión económica

Pagar dos veces la misma factura, anotar gastos no realizados o ignorar los efectuados, ejemplos del auténtico caos financiero de la localidad alicantina La Sindicatura detecta múltiples irregularidades en Aigües

J. C. F.

Jueves, 27 de marzo 2014, 16:33

Quizá la Sindicatura de Cuentas podría ser aún más contundente a la hora de señalar las irregularidades contables que detecta en su labor de fiscalización de las cuentas públicas. Pero lo cierto es que la institución que dirige Rafael Vicente Queralt suele ser muy clara, diáfana incluso. El último informe elaborado por esa institución, sobre la gestión financiera correspondiente al ejercicio de 2011 de la localidad alicantina de Aigües dibuja un escenario de caos financiero en pocas veces visto por los auditores de la institución valenciana. La sucesión de irregularidades y anomalías que se subrayan en el documento podrían servir, sin temor a error, para conceder a este municipio el título honorífico de peor gestión económica de toda la Comunitat.

Lo habitual en este tipo de informes -la sindicatura no ha podido auditar a la totalidad de los más 500 municipios valencianos- es que se constaten tres o cuatro incumplimientos de la normativa contable. En algunos casos, el municipio tan apenas dispone de personal para llevar a cabo el control de sus cuentas -Aigües tiene una población de poco más de 1.000 habitantes y podría ser uno de esos casos-. Pero el órgano fiscalizados detecta en las cuentas de 2011 de este municipio hasta dieciseis irregularidades. Una cifra récord, que en el detalle todavía hace más significativo el descontrol sobre las cuentas públicas del consistorio.

El Ayuntamiento de Aigües pagó un sueldo a un eventual, de algo más de 7.000 euros, sin que nadie lo hubiera aprobado. Lo dice el informe de la Sindicatura. El mismo que revela que se han detectado indemnizaciones por razón del servicio y gastos de representación justificados inadecuadamente por 2.243 y 341 euros, respectivamente. A 31 de diciembre de 2011, los gastos no aplicados al presupuesto superaban los 387.000 euros. La cifra podría considerarse poco significativa... si no fuera porque el presupuesto municipal de Aigües para ese año se quedó en 998.000 euros. O lo que es lo mismo, la desviación del presupuesto rozó el 40%.

Las irregularidades son de todos los colores. De las más llamativas, probablemente, la que hace referencia en el informe de la Sindicatura de Cuentas al pago en dos ocasiones de una factura por un importe total que supera los 25.000 euros. La más concluyente, sin ninguna duda, la que proclama como conclusión que se incumple con la ley de contratos del sector público, por lo que se refiere a la ausencia de certificado de existencia de crédito -el documento que acredita que existen fondos para hacer un gasto-, la falta de aprobación de los gastos por parte del órgano competente -sobran las explicaciones-, criterios objetivos para la selección del contratista -casi mejor no comentarlo- e incumplimiento de la Ley de incompatibilidades de la función pública. Vamos, un poco de todo.

En términos financieros, 2011 fue un año muy particular para Aigües. El municipio gobernado por los populares prorrogó el presupuesto del ejercicio anterior -algo más habitual de lo que pudiera pensarse-. Pero cometió el error de incluir 95.000 euros en el capítulo VI, el de inversiones. Y eso no está permitido -no se pueden prorrogar créditos para obras o servicios que deban finalizar en el ejercicio anterior-. En cambio, en 2011 sí se aprobó un suplemento de crédito de 91.000 euros correspondiente al ejercicio de 2010. Y eso también es una irregularidad.

El agujero de más de 600.000 euros del ejercicio de 2009 (de más de 700.000 en 2010) no ha sido objeto de ninguna medida, se han aprobado sendas generaciones de crédito sin tener los recursos financieros que lo hicieran posible, la cuenta general fue presentada fuera de plazo y no se ha informado al pleno de la ejecución presupuestaria ni del estado de la tesorería. Un caos financiero sólo comparable al también detectado por el Síndic en localidades como Albaida o Alboraia.

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