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A. G.
Jueves, 17 de enero 2008, 18:58
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, anunció ayer que la realización de obras en el puerto de Carboneras (Almería) que podrían facilitar el transporte de agua desde la desalinizadora de este municipio almeriense hasta los buques que partirían hacia Cataluña.
"Despropósito, esperpento, capricho, falta de sentido común, vergonzoso, tirar el dinero...". Al conseller de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda, José Ramón García Antón, se le acababan ayer los adjetivos para definir la última propuesta de la ministra Narbona. El propio conseller reconoció que se quedó "perplejo" al conocer la noticia.
El anuncio lo hizo la titular de Medio Ambiente, Cristina Narbona, durante una rueda de prensa con motivo de la celebración de la XV Conferencia de las Partes del Convenio de Barcelona.
La responsable añadió que las actuaciones, con un presupuesto de 10 millones de euros, permitirían transportar en unos meses el agua en caso de que la sequía en la zona se agudice.
Para el conseller Antón, esta decisión pone el "broche" a una legislatura "en la que se han cargado el trasvase y que termina ahora con esto, que demuestra los problemas de abastecimiento a Barcelona".
Narbona explicó que la posibilidad de envío de agua a Cataluña desde la desalinizadora de Carboneras es "perfectamente factible", puesto que en la actualidad sólo se emplea el 20% del agua que genera la planta, que, dijo, tiene una "capacidad excedentaria".
La responsable manifestó que esta propuesta debe ser contemplada mientras Cataluña no disponga de las dos grandes plantas desalinizadoras cuya construcción está pendiente de concluir y que darán a la comunidad la "autonomía que sólo da el agua del mar".
En su opinión, el posible envío de agua desde territorios áridos como la provincia de Almería, "un ejemplo de gestión eficiente del uso del agua", pone de manifiesto la necesidad de reutilizar aguas y "lo absurdo de hablar de trasvases".
Asimismo, la ministra recordó que se están realizando diversas actuaciones orientadas a optimizar el agua de la planta de Rambla Morales y otras dirigidas a la construcción de la futura planta del Campo de Dalías, ambas en Almería.
Para el responsable del Consell, "a ninguna persona sensata se le ocurriría una idea de este tipo" y que únicamente demuestra "el capricho de demostrar que la desalación funciona de maravilla".
García Antón considera que la medida supone "tirar el dinero" y cualquier otra opción, como un trasvase desde el Ebro, sería más rentable. Además, aseguró que sería la primera vez que se transporta en barcos agua desalada.
El transporte de agua en buques no sería una novedad. La Comunitat vivió esta situación en 1978, cuando Benidorm se quedó sin agua y se llevó desde Alicante en barcos.
sociedad@lasprovincias.es
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