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PEDRO G. MOCHOLÍ
Lunes, 7 de abril 2008, 04:11
Durante la noche del 21 de marzo de 2004 cinco jóvenes enólogos valencianos decidieron crear un nuevo vino seleccionando las mejores uvas de sus fincas. Pero este hecho, hasta cierto punto de vista muy común para todos los bodegueros, tenía una peculiaridad muy diferenciadora: la vendimia se realizaría durante las noches de luna llena.
Ladrón de Lunas y Luna de Catay son los nuevos vinos originados de aquella idea, elaborados con las uvas pertenecientes a las siguientes fincas: Casa Costa, Álvarez Nölting, Finca San José, Bodegas Cantora y Vera de Estenas, todas ellas ubicadas en la comarca de Utiel-Requena.
Del primer vino se han elaborado unas 5000 botellas, mientras que de Luna de Catay se han presentado unas 20.000 unidades.
La uva, que como hemos dicho se recoge durante las noches de luna llena, se realiza con una vendimia tardía, hecho que mejora sensiblemente la calidad del grano.
La recolección se realiza a mano y en pequeñas partidas, para garantizar una elaboración minuciosa.
Las variedades que se han utilizado en esta primera vendimia han sido: bobal, tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y malbec.
Una vez vendimiadas y ensamblado el caldo resultante vive una crianza de 16-18 meses en barricas nuevas de roble francés y americano.
El vino, que hace pocos días ha visto la luz, viene presentado bajo una estética muy bien cuidada.
En su botella rectilínea y de forma cuadrada, la etiqueta está serigrafiada y el tapón utilizado es de una gran calidad, para evitar la trasmisión al vino de cualquier anomalía.
Los nuevos vinos son de corte moderno y se pueden disfrutar bajo las vertientes actuales a la hora de probar un vino. La primera bajo la sugestiva tarea de la cata, del disfrute sensual y si se quiere romántico. Un vino de intenso cereza y algo rubí en los bordes. Muy bien integrada la madera, que le trasmite unos interesantes tostados y que cuando se airea saltan los aromas de vainilla y especiados. Una vez en boca es de una intensidad muy proporcionad, destacando por agradable carnosidad. La otra vertiente que se debe de tener en cuenta a la hora de probar un vino es la gastronómica. Ambos vinos rescatan a la perfección un deliciosa integración con la comida, adaptándose a la perfección con carnes a la brasa (cordero o vaca), platos de pasta y, por supuesto, arroces secos o melosos.
gastronomia@lasprovincias.es
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