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CÉSAR CALVAR
Lunes, 11 de agosto 2008, 13:38
Treinta y tres militares muertos y 2.003 millones de euros. Ese altísimo precio en vidas humanas y dinero fue el coste que España tuvo que abonar la pasada legislatura, primera del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, por estar presente en misiones de paz en algunos de los escenarios más calientes del mundo. La operación en Afganistán fue, con diferencia, la más costosa, pues en el devastado país asiático murieron 21 soldados en accidentes y ataques con explosivos perpetrados por insurgentes próximos a Al Qaida. Mantener allí a apenas 700 militares costó 865 millones.
La Memoria de actividades del Ministerio de Defensa en la VIII Legislatura (2004-2008), que el departamento que dirige Carme Chacón ha hecho llegar al Congreso de los Diputados, detalla que en ese período casi 30.000 efectivos de los tres ejércitos tuvieron que salir de España para cumplir órdenes en el exterior. De ellos, 33 no regresaron. Además de las víctimas ya mencionadas de Afganistán, seis militares fueron asesinados en el Líbano en un atentado, tres murieron en Kosovo en dos accidentes de tráfico y a causa de un infarto, uno falleció en Indonesia ahogado, uno en Skopje y uno en Atenas (Grecia). Los dos últimos pertenecían al contingente desplegado en Kosovo, pero perdieron la vida en las capitales macedonia y griega mientras disfrutaban de sendos permisos.
La peor catástrofe de la legislatura tuvo lugar el 16 de agosto de 2005 en Afganistán, al caer un helicóptero Cougar del Ejército de Tierra en Casma Khani, a 25 kilómetros de la base de Herat, durante un vuelo táctico. El siniestro, ocurrido durante el mandato de José Bono, provocó la muerte de los 17 ocupantes del aparato, y conmocionó al país al ser el más grave desde que en 2003 un avión Yakovlev-42 alquilado se estrellara en Turquía con 62 soldados a bordo. Ya con José Antonio Alonso al frente de Defensa, el Ejército sufrió otro durísimo golpe el 6 de junio de 2007, cuando seis soldados fueron asesinados en el Líbano por un grupo que hizo estallar un coche bomba al paso de su vehículo blindado, que quedó destrozado.
Guerra de Irak
El informe de Defensa desvela, además, que el coste de las operaciones realizadas en 2004 por el Ejército en la guerra de Irak ascendió a 93.962.000 euros. Esa cantidad incluye el precio de la retirada de los 1.300 soldados, que el presidente del Gobierno ordenó realizar el 19 de abril de ese año, y que se completó el 21 de mayo.
Las operaciones en el Líbano, Kosovo y Bosnia costaron, respectivamente, 275, 294 y 284 millones de euros, pero hay que matizar que el despliegue en Líbano, donde España tiene 1.100 efectivos y lidera una brigada multinacional, comenzó en 2006. En Kosovo, el número de soldados encuadrados en la misión KFOR bajo mando de la OTAN ronda los 600, y en Bosnia hay 258 en la de la UE, que ahora comanda el general español Ignacio Martín Villalaín. El operativo en tierras kosovares costó entre 2004 y 2008 más de 294 millones de euros, y el dispositivo de Bosnia más de 284 millones.
El Gobierno socialista gastó además en ese período casi 74 millones en Haití; 27 millones en la República Democrática del Congo; 35 millones en la en el Cuerno de África, misión que España abandonó en 2005; 7 millones para mantener a sus observadores militares por todo el mundo, y otros 45 millones en misiones de menor entidad, la principal desarrollada en 2005 por 370 soldados enviados al norte de Pakistán a auxiliar a las víctimas de un terremoto.
Precisamente ayer, cien soldados de la Agrupación Táctica Peñón de Vélez, pertenecientes a distintas unidades de la Comandancia General de Melilla, partieron desde la ciudad autónoma hacia Sevilla, desde donde viajarán hoy en avión a Kosovo para iniciar el relevo de los casi 600 soldados allí desplegados. Al mando de la agrupación se encuentra el coronel jefe del Tercio Gran Capitán I de la Legión, Fernando Ortiz Díaz-Hellín.
Estos soldados forman parte de la primera de las cuatro rotaciones que viajarán en los próximos días a tierras kosovares para relevar a las unidades de la Agrupación Baleares II, que actualmente presta servicio al mando del coronel Miguel Ángel Conde López. Permanecerán allí desplegados unos cuatro meses, dentro de la .
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