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Paloma Silla
Viernes, 28 de noviembre 2008, 09:06
El planeta Tierra comienza a tener graves achaques. Tras años de análisis y estudios, la organización ecologista WWF/Adena ha dado a conocer, junto a la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL) y la Red de la Huella Global (GFN), el Informe Planeta Vivo 2008, un diagnóstico completo de la situación real de la salud del planeta. Y el resultado de su estado no es nada halagüeño. Aunque los expertos no descartan su posible curación con la implantación de algunas medidas que, según ha explica Enrique Segovia, responsable de conservación de la organización, existen y están a nuestro alcance.
La crisis del crédito ecológico es un reto global. El Informe Planeta Vivo 2008 nos dice que más de las tres cuartas partes de la población mundial vive en países que son deudores ecológicos, es decir, que su consumo nacional ha excedido la biocapacidad del país. De esta manera, la mayoría de nosotros estamos sosteniendo nuestros estilos de vida y crecimiento económico utilizando y, cada vez más, sobre utilizando, el capital ecológico de otras partes del mundo, explican desde la organización ecologista.
Los informes periódicos que elabora WWF/Adena cada dos años desde 1998 han sido reconocidos por expertos y a nivel internacional como el documento más importante sobre la salud de nuestro planeta. El informe combina el Índice Planeta Vivo (IPV), que utiliza poblaciones de especies animales como un indicador del estado de la naturaleza, con los cálculos sobre la Huella Ecológica y la Biocapacidad disponibles a escala individual, nacional y global.
Y es que la actual crisis económica global que azota el mundo no es más que un serio recordatorio de las consecuencias de vivir más allá de los recursos disponibles, explican desde la organización. Pero esta recesión financiera que vivimos hoy no es nada en comparación con el desplome de los créditos ecológicos que se avecina, apostilla Segovia. Nuestro medio de subsistencia y nuestra propia vida dependen de los servicios que proporcionan los sistemas naturales de la Tierra, siendo estos los que se encuentran seriamente amenazados, prosigue.
Esta nueva entrega sobre el estado del planeta nos muestra que estamos consumiendo muy deprisa los recursos que proporcionan esos servicios, con mucha más celeridad de la que pueden reponerse, de la misma forma que el gasto imprudente está provocando la recesión y está agotando el capital natural del mundo hasta un punto en el que estamos amenazando nuestra prosperidad futura, matizan. A este ritmo, la humanidad necesitará dos planetas en 2030 para mantener su estilo de vida.
Indicativos
El informe se basa en una serie de barómetros para evaluar el estado general de la Tierra. Uno de los índices que siempre recogen los informes desde sus comienzos es el de Planeta Vivo (IPV), una medida obtenida de estudios a largo plazo de cerca de 5.000 poblaciones y de 1.686 especies, que demuestran que ha disminuido casi un 30% en los últimos 35 años (1970-2005). El informe de 2006 mostraba una disminución del IPV de menos del 25% para el período 1970-2003. Y las expectativas han aumentado en los últimos dos años.
Un enfoque más cercano muestra con detalle dónde se están produciendo las pérdidas, con un IPV Templado que ha aumentado un 6% entre 1970 y 2005, mientras que el Recopilado por la Sociedad Zoológica de Londres y los cálculos realizados por la Red de la Huella Global, muestran una disminución del IPV de la zona tropical del 51%, el IPV Terrestre, un 33%, el de Agua Dulce, un 35% y el Marino, un 14%.
El Índice Planeta Vivo muestra un descenso del 62% de los bosques tropicales, un 44% el de Tierras áridas y un 36% de las Praderas. Esta es una de las peculiaridades del informe y es sin duda la minuciosidad con la que se estudian todos los biomas, añadió Segovia. Igualmente, el IPV de Aves ha decrecido un 20 % y el de mamíferos un 19 %. Estas pérdidas dramáticas de la salud natural están siendo provocadas por la deforestación y transformación de los usos del suelo en las zonas tropicales, el impacto de los embalses y trasvases de agua, el sobre pastoreo, la contaminación, la sobre pesca y la pesca destructiva entre otros, aunque el impacto del cambio climático es de gran importancia por consecuencias como el aumento de las temperaturas y la reducción de las precipitaciones.
Otro de los indicativos que aborda el informe ecológico es la huella ecológica, que analiza el impacto del ser humano en el medio ambiente y si el planeta es capaz de asumir ese consumo y de regenerar todo aquello que el hombre utiliza. Esta nueva entrega ofrece además un análisis minucioso de los recursos que es capaz de producir cada país. Así, los datos ofrecidos por el estudio muestran con claridad que la huella ecológica excede la capacidad de regeneración de la Tierra en un 30 %, o lo que es lo mismo en 2030 necesitaríamos dos planetas para poder mantener y asumir el ritmo de consumo actual, añadió Segovia.
Las condiciones extremas que sufre la Tierra se deben a la creciente demanda de alimento, pienso y biocombustibles y, en algunos lugares, debido a la disminución de aportes hídricos. También figuran las emisiones de carbono procedentes de la quema de combustibles fósiles y la deforestación como principales causas de la huella de la humanidad.
Las cinco huellas nacionales por persona más altas del mundo son las de Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Kuwait, Dinamarca y Australia; y las más bajas son Bangladesh, Congo, Haití, Afganistán y Malawi. La biocapacidad está distribuida de forma muy desigual, con ocho países (Estados Unidos, Brasil, Rusia, China, India, Canadá, Argentina y Australia) que tienen más de la mitad del total mundial.
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