

Secciones
Servicios
Destacamos
A. RALLO
Jueves, 15 de enero 2009, 14:20
Unos 300 presos de la cárcel de Picassent recibieron estas Navidades un regalo tan inesperado como bien recibido tras los muros de la prisión: un femenino. Durante esas fechas resulta habitual que se organicen actividades lúdicas dentro de la prisión, pero nunca, según los sindicatos, algo como lo que aconteció en el salón de actos. Los hechos sucedieron el pasado día 2 de enero. Tras la actuación de varios cantantes, una sorpresa aguardaba a los internos. Una mujer añadió el punto picante al espectáculo, que hasta ese momento se limitaba al ámbito musical. Pero lo que en un principio se pensaba, según la dirección de la cárcel, que sería un desnudo parcial -únicamente la parte de arriba- derivó en un número pornográfico, según el sindicato Acaip. Así, la bailarina decidió despojarse de toda la ropa interior. A continuación, comenzó una serie de juegos más propios de una despedida de soltero que del centro de una prisión. La joven se embadurnó el cuerpo con leche condensada, se dirigió hacia algunos reclusos "para que pudieran frotarse con ella" y a algunos de ellos, según el sindicato, llegó a "acariciar los genitales". Pero el número erótico no terminó ahí. Como punto y final a la actuación le introdujo a un preso un vibrador en la boca. En la sala estaban presentes internos de los módulos 8 y 10 de la penitenciaría. Si bien es verdad "que no son internos problemáticos, sí que hay varios que están condenados por delitos contra la libertad sexual y de violencia de género", según Acaip. Ante tal espectáculo, los ánimos entre los reclusos comenzaron a subir de temperatura. "Hubo tensión", confirman las asociaciones de trabajadores. Hasta tal punto que algunas funcionarias presentes en la sala abandonaron el lugar "al sentirse degradadas", pero también al ver amenazada "su integridad". El espectáculo terminó sin incidentes y con los presos satisfechos tras la exhibición de Daniela, nombre artístico de la . "El mejor regalo de Reyes", comentó un interno al propio director de la cárcel, Ramón Cánovas, quien en ese momento se dirigía al salón para ver cómo había terminado todo. También la bailarina se dirigió al responsable una vez concluyó el espectáculo. "He pasado un rato muy bueno. Divertidísimo. Un público muy respetuoso", le dijo. Sin embargo, Cánovas nunca supo el grado de erotismo que alcanzó el número de Daniela, tal y como ayer confirmó a LAS PROVINCIAS. El director no se esconde: "Sí, yo autoricé el espectáculo y asumo mi responsabilidad". Pero jamás imaginó que aquello se convertiría en algo pornográfico: "Pensaba en algo como lo que se ve en la playa, un desnudo parcial. Sólo la parte de arriba. Nunca lo que se produjo finalmente". Pero, al parecer, nadie le trasladó a Daniela la idea de suavizar el número. "Nadie me dijo nada", afirma en la entrevista de esta misma página. Y, al no recibir advertencia, actuó como si de una despedida de soltero o reunión de amigos se tratara. "Soy morbosa y me gusta seducir a los hombres", subrayó. El máximo responsable de la prisión, sin embargo, niega varios de los datos que aporta la nota del sindicato Acaip. En primer lugar, el número de presos. "Allí no había 300 internos. Entre 150 y 200, pero no más". Y en segundo lugar, que alguna de las actuaciones se pagara con dinero público. "Eso nunca. Todos los que actúan durante estas fechas lo hacen de forma gratuita. Se pagan ellos hasta los gastos de transporte". Delitos de los asistentes Sin embargo, no desmintió el hecho de que entre los asistentes estuvieran presentes algunos condenados por delitos contra la libertad sexual y por violencia de género. "No puedo asegurarlo, pero pienso que no", apuntó. Desde Instituciones Penitenciarias tampoco pudieron precisar este dato, aunque comentaron que habitualmente se suele hacer una criba de los internos que acuden a otros espectáculos o actos. Una de las subdirectoras de tratamiento del centro sí presenció la actuación. Los sindicatos critican que no decidiera detener el , mientras Cánovas respalda firmemente que no interviniera. "¿Qué iba a hacer entonces? Hubiera sido peor. Yo tampoco lo hubiera parado". El reglamento interno de las prisiones no prohíbe expresamente este tipo de actos de contenido erótico. Sin embargo, a la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, "no le parecen apropiados" para ser representados en estas instalaciones de seguridad. Por ello, reclamó "más precaución" a los responsables. El departamento, que depende del Ministerio del Interior, ya ha solicitado un informe al director de la cárcel para que justifique la organización del espectáculo, explique si conocía que iba a tener lugar y averigüe si alguna de las personas allí presentes se sintió ofendida. El delegado del Gobierno en la Comunitat, Ricardo Peralta, aseguró que la actuación "no estaba en las previsiones", y afirmó que la dirección del centro "tomará nota" para que no se repitan actuaciones de este tipo. El responsable de la prisión mostró su sorpresa ante la repercusión mediática del acontecimiento. No obstante, pidió "perdón" si con esa actuación "se ha herido la sensibilidad de alguien". arallo@lasprovincias.es
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.