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VICENTE LLADRÓ
Domingo, 17 de diciembre 2006, 05:38
La asamblea de agricultores de AVA-ASAJA de Oliva ha tomado una iniciativa polémica. Ha decidido que la agrupación agraria local compre varias decenas de miles de rotuladores de color naranja y los reparta entre la ciudadanía de la Safor, con la propuesta de que, en las próximas elecciones de mayo, cada cual coja la papeleta del partido que prefiera, naturalmente, pero extienda sobre ella una raya con el citado rotulador.
Al proceder así, los votos quedarían nulos en el recuento, pero quienes promueven la extravagante propuesta pretenden que de esta forma se plasme lo que entienden como el voto naranja de protesta, porque suponen que sus papeletas nulas llevarían adherido un claro mensaje para las formaciones políticas, haciéndoles ver que pierden sus votos porque los electores entienden que son desatendidas sus quejas por la gravísima crisis naranjera.
A los partidos mayoritarios no les ha gustado la idea, claro, al PP menos aún que al PSOE, porque se presupone que entre los citricultores y adheridos que fueran posibles seguidores de tal consigna pueda ser mayor la clientela . En cambio, a los partidos minoritarios les parece mejor, por si, a la hora del amplio descontento, alguno se decide por combinar el voto útil con el de castigo a sus colores y se acaba escorando un poco más allá.
Es bien curioso el panorama político, por cómo se molestan unos y se ilusionan otros con sutilezas, pero sin entrar a la raíz de las cosas, y también por la candidez de tan pintorescos animadores, al creer que su idea pueda llegar a tener un éxito sonado. Sí, sí, los cimientos de la Seo se van a remover.
Tendría visos de credibilidad tal maniobra si previamente estuvieran sus instigadores molestando de verdad al sistema y haciéndose notar por lo que, en cualquier caso, es verdad: la citricultura está gravemente herida, sobre todo por el lado del productor, que ya no tiene ni precio por lo que hace, y todas las Administraciones miran para otro lado, mientras prometen banalidades, con la esperanza de que acabe extendiéndose la tontuna de que aquí no pasa nada. Que sí que pasa, pero en silencio, lamentablemente.
La se hizo famosa en Ucrania hasta derribar a un gobierno, pero se logró con mucha presión popular. Mientras, aquí, nadie es capaz de decir que no le recolecten en su campo si no le conviene, cuando eso bastaría para parar la cadena, y han tenido que desconvocar la huelga. Cambiarla por rotuladores servirá de poco. Últimamente, lo que más suena a naranja en el mundo mediático son los carteles publicitarios de una operadora telefónica, y lo dice en francés.
campo a través
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