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El arte de la calle
REGULACIÓN

El arte de la calle

Los músicos callejeros piden que el Ayuntamiento conceda licencias para tocar

SERGIO CRUZ

Martes, 25 de septiembre 2012, 01:29

Luis Luque y Jorge El Cigarra son dos guitarristas que, cada uno con su estilo, se ganan la vida actuando en la calle. Ambos aseguran que se puede vivir de las propinas que da la gente. El centro de Valencia está lleno de turistas y yo toco flamenco y es lo que la gente quiere escuchar, dice Jorge.

El casco histórico de Valencia es la zona que más turistas atrae y es donde los músicos prefieren tocar. Por la noche las terrazas se llenan de gente y cada uno comienza su pase. Se conocen y se respetan los turnos.

Pero la ordenanza municipal de Protección contra la Contaminación Ambiental de 2008, que desarrolla la ley del Ruido, prohíbe cualquier espectáculo o la venta ambulante en la vía pública sin un permiso previo.

La normativa depende de las ordenanzas municipales de cada ciudad. En algunas ciudades como Bilbao está permitido tocar en la calle. En otras ciudades como Santiago de Compostela basta con pedir una licencia, que se suele recibir en un mes. En Madrid o Barcelona había tanto músico que han decidido regularlo y se convocan una especie de oposiciones donde se dan un número limitado de permisos para, por ejemplo, tocar en el metro.

Pero el ayuntamiento no otorga ninguna licencia en las zonas que se consideran acústicamente saturadas, o como comúnmente se conocen, zonas ZAS, aunque sí que da su brazo a torcer en algunas festividades como las Fallas, donde sí que ofrece un número determinado de permisos. Durante el resto del año es imposible obtener la licencia dentro de los perímetros marcados como ZAS.

El trato que se nos da por parte del ayuntamiento es como si fuésemos mendigos, asegura Luis, quien por otra parte, entiende que mucha gente sale a la calle a tocar sin ser músicos y eso puede perjudicar la imagen de los que sí lo son.

Según fuentes policiales, la multa podría oscilar entre los 300 y los 600 ¤, aunque reconocen que primero tratan de disuadir al músico y solo se le sanciona por reiteración o negación a abandonar el sitio.

Normalmente, la policía me dice que recoja mis cosas y me vaya, confirma Luis. Casi nunca he tenido ningún problema, pero todo se arreglaría si concedieran licencias.

Por su parte, Jorge reconoce que generalmente la policía comprende que él hace su trabajo, pero quisiera poder tocar tranquilo. No entiendo por qué no se emiten licencias, aunque hubiese que pagar alguna tasa, los músicos estaríamos dispuestos, concluye.

El ruido ha sido un tema de discordia entre las asociaciones de vecinos y los hosteleros, que ha llevado de cabeza al ayuntamiento en los últimos años. Jorge, extremeño de nacimiento, ha recorrido ya varias ciudades tocando en la calle. Dicen que es por el ruido, pero cuando pasa un coche nos chafa. Ahora se va a París porque cree que allí no tendrá tantos problemas.

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