JOSÉ L. MORALES
Miércoles, 7 de octubre 2015, 00:42
La presidenta del PPCV, Isabel Bonig, no dudó en aprovechar ayer la presencia de la secretaria general del PP, María Dolores De Cospedal, en un desayuno informativo del Foro Nueva Economía-Tribuna del Mediterráneo para cerrar cualquier debate sucesorio e interno y autoproclamarse candidata de su partido en las próximas elecciones autonómicas, quitándose de un plumazo el papel interino con el que fue nombrada presidenta de los populares valenciano tras la derrota electoral de mayo.
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Durante su puesta de largo como presidenta popular, Bonig no dudó en presentarse como líder de un proyecto de futuro dentro de la organización popular más allá de las elecciones generales del próximo 20 de diciembre, confirmando no solo su candidatura al próximo congreso regional de los populares valencianos sino también su candidatura a la Presidencia de la Generalitat.
Y lo hizo presentándose sin ningún complejo político, como una persona del PP y de convicciones de derechas pese al origen de izquierdas de su familia, sintiéndose «orgullosa de toda la gestión del PPCV al frente de la Generalitat», citando expresamente a Zaplana, Camps y Fabra como los tres referentes de la gestión popular frente al «guirigay actual».
Bonig se presentó como la «única garante de la centralidad política», y aseguró «no tener complejo a la hora de reivindicar la gestión del PP en la Generalitat», instando a los antiguos votantes populares a que «vuelva a votar en las próximas elecciones generales al PP, porque somos los únicos capaces de mantener políticas generadoras de empleo frente a otros experimentos -en referencia a Ciudadanos- que consideran la centralidad como la no fijación de posturas».
No dudó en presentarse como una persona de derechas, partidaria de la iniciativa privada, minimizando lo público, y apostando por un modelo de libertad económica que, en su opinión, «ha llegado a aumentar la población de la Comunitat y hacerla atractiva para las inversiones frente a los obstáculos del actual Consell».
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Ridiculizar a Puig
Respecto al jefe del Consell, no dudó en ridiculizar al máximo, asegurando que «no lo veo con la capacidad suficiente para controlar y liderar un gobierno basado en intereses partidistas y en el revanchismo», por lo que considera imprescindible un adelantamiento de elecciones.
En este sentido, llegó a calificar a Ximo Puig como «un pobre hombre» que, en su opinión, «no sirve para gobernar la Comunitat». De hecho, llegó a culpabilizarlo de la falta de recursos económicos «por sus ansias de país cuando era jefe de gabinete de Lerma y aceptaron unas transferencias de competencias sin partidas económicas».
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En este sentido, la deuda histórica de la Comunitat y falta de financiación, en opinión de la líder popular, no es culpa de la gestión del PP sino de los socialistas, y llegó a responsabilizar a Zapatero del modelo de financiación actual. Además, acusó al tripartito de querer convertir la Comunitat en un sucursal de Cataluña tras las elecciones generales.
Asimismo, aprovechó para destacar la «falta de programa» del actual Consell «que solo es un reparto de poder que no llegará a más de dos años», augurando un adelantamiento de elecciones «por la incapacidad resolutiva del gobierno, donde volveremos a gobernar la Comunitat»
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