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Víctor Benlloch antes de iniciar el Camino de Santiago. Víctor Benlloch
Más de 1.000 kilómetros a pie para luchar contra el cáncer

Más de 1.000 kilómetros a pie para luchar contra el cáncer

El valenciano Víctor Benlloch recauda fondos para la investigación contra esta enfermedad mientras realiza el Camino de Santiago desde la Pobla de Vallbona

Gonzalo Bosch

Valencia

Martes, 25 de marzo 2025, 01:20

Todo comenzó con una promesa. Víctor Benlloch, natural de Godella y que vive en la Pobla de Vallbona, ha salido este lunes de su casa con un objetivo. Peregrinar hasta Santiago de Compostela desde su hogar, a pie, y sin ningún tipo de lujo. Unos 1.050 kilómetros repartidos en 35 días -si todo sale rodado- para cumplir con aquello que prometió tras superar un cáncer y que su prima también fuera diagnosticada con la misma enfermedad. Pero esto no queda aquí. Víctor quiere que cualquiera pueda ayudarle a dar un paso más a través de una sencilla donación que se enviará directamente a la investigación médica. Una peregrinación que lucha contra el cáncer.

«Soy trasplantado renal desde hace 25 años. Para que mi cuerpo no rechace el órgano, tomo una medicación que me genera tumores. Hasta ahora he tenido unos siete, la mayoría de ellos muy fáciles de extraer», explica Benlloch, ya en marcha durante su primera etapa. «El último de ellos lo tuve entre 2010 y 2011, apareció cerca de la sien y penetró bastante. Ese fue muy duro, con mucha radioterapia y quimioterapia, pero también me curé», celebra.

Después de estar peleando durante un año contra ese último tumor, el cáncer no ha desaparecido de la vida de Víctor. «Después de mí, a mi prima le detectaron cáncer de mama, y por suerte ya está curada. Por desgracia, un amigo muy cercano también tuvo la enfermedad, pero no lo superó. Mi lucha y mis relaciones fueron las que me llevaron a prometer que haría el Camino desde mi puerta«, indica el peregrino.

Víctor está casado y tiene dos hijos, por lo que organizar la expedición no sería fácil. «No es lo mismo dejar a mi mujer con dos niños de 10 y 13 años que con dos adultos. Ahora tienen 22 y 19, así que no suponen el mismo trabajo», explica, y añade, «la verdad es que llevaba tiempo planeándolo, pero son cosas que se alargan. Ahora, mi momento personal es el que toca, y la curación de mi prima ha sido el detonante para lanzarme a hacerlo».

Y es que, según explica el propio peregrino, en el Camino «se vive una magia, algo difícil de explicar que cuando se experimenta te cambia». En este sentido, sus amigos le dieron la idea de que la experiencia pudiera cambiar también la vida de otros. «Contando mi plan de hacer el Camino a seres queridos me sugirieron que lo promocionara para recaudar fondos para la investigación contra la enfermedad. Mi prima, que está metida y muy vinculada a la Asociación Española contra el Cáncer, me ayudó a gestionarlo todo. Así también podemos ayudar a otros».

A través de un enlace en la web de la asociación, cualquier persona puede donar para mandar fuerzas a Víctor en un Camino que no será fácil. Entre aquellos que ya se han sumado a su aventura, se encuentra la clínica Galbis, de Valencia, un centro médico dedicado exclusivamente al diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades respiratorias. «Se han convertido en un patrocinador personal. Es un centro que ayuda a muchas personas a vivir mejor, y sobre todo a seguir viviendo. A mí me ayuda mucho, nunca ha dejado de hacerlo y es un apoyo muy importante para mí», añade Benlloch.

«La ruta que he preparado es de unas 35 etapas. Esto siendo positivo y confiando en que todo va a salir bien. Si por ejemplo me paso varios días seguidos durmiendo en el suelo y llego a una etapa donde puedo descansar bien, tal vez paro algún día para recuperar fuerzas», explica. Pase lo que pase, Víctor Benlloch recorrerá una media de 30 kilómetros al día hasta llegar a Santiago.

Si la dificultad ya es evidente, el peregrino se ha marcado otros objetivos. «La primera vez que lo hice fui con amigos. Vives el Camino pero en esta ocasión quería otra cosa. Quiero que sea verdaderamente sacrificado», asegura. Por ello, emprende este largo viaje completamente sólo, y pretende evitar cualquier tipo de «lujo innecesario». El peregrino explica que será en Burgos cuando se una con el camino francés, una barrera mental donde las dificultades se reducirán. «Cuando ya estás en ruta oficial, es muy fácil encontrar albergues, pero hasta entonces muy pocos municipios ofrecen cobijo para peregrinos», asegura.

En este sentido, el párroco de Godella -y amigo cercano- le escribió una carta a todas las parroquias por las que pretende pasar Víctor, contando su historia y pidiendo colaboración en caso de que el peregrino la requiera. «Quería que este Camino fuese algo más primitivo, una peregrinación como en sus inicios. La carta afirma que soy una persona honrada y en la que se puede confiar, y si me pueden dar amparo. También espero contar con la ayuda de ayuntamientos, pero es todo un poco aventura. El objetivo es no necesitar acudir a hoteles y hostales, un lujo prescindible», confirma Benlloch.

Un largo viaje que no ha hecho más que empezar, donde el cáncer juega un papel importante, y con el único objetivo de que, algún día, la Medicina sea capaz de arrebatar protagonismo a una enfermedad persistente en la sociedad. Sólo queda desear un buen Camino a Víctor Benlloch.

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