LAURA GARCÉS
Lunes, 17 de agosto 2015, 00:11
valencia. Cuando Vicente Sorribes, un castellonense de Artana, se presentó ante los medios de comunicación para dar a conocer que en La Fe le habían implantado un corazón mecánico que le había salvado la vida no pudo ser más elocuente: «Cuando llegué al hospital estaba en el corredor de la muerte sin posibilidad de indulto». Pero el paso por el quirófano cambió el rumbo de las cosas, le salvó la vida.
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La intervención, primera de estas características realizada en la Comunitat, la llevó a cabo el equipo del doctor Anastasio Montero en marzo de 2014. La última, la cuarta, se llevó a cabo a mediados de julio, según destacó el centro sanitario y todo apunta a que se trata de una técnica cuya aplicación irá en aumento.
El balance que ofrece el centro sanitario revela que en poco más de un año ya son cuatro las intervenciones realizadas, la última tuvo lugar en julio a un paciente de 66 años a quien se le implantó el corazón mecánico «como terapia final». Desde La Fe confirmaron que en los cuatro casos ha habido un buen resultado y los pacientes se encuentran bien.
Alternativa al trasplante
La última intervención llegó 16 meses después de la primera, con la que se abrió la puerta a una técnica que, como relata el especialista, puede considerarse alternativa de futuro para el trasplante. Afirmación que se revela esperanzadora en un momento en el que se habla de caída de donación de órganos, realidad que preocupa a los facultativos y ante la que no dejan de incorporarse innovaciones.
De hecho, el doctor Montero adelantó que La Fe estudia la posibilidad de «incorporar al programa de trasplante de corazón de donante en asistolia -muerte por parada cardíaca- una máquina que permite conocer el estado de esos órganos» a fin de determinar si son idóneos para un receptor.
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Pero las oportunidades que ofrece el corazón mecánico que implanta La Fe contemplan otras alternativas, además de sustituir al órgano de un donante. Señala el especialista que es también una opción para pacientes en quienes las condiciones de salud desaconsejan el trasplante quedando sin solución de vida. Y no acaban ahí las alternativas.
El dispositivo cardiaco es también «terapia puente» para supuestos en los que el enfermo «está en lista de espera y se observa que empiezan a deteriorarse los otros órganos» de forma que ese enfermo no podría afrontar un proceso de trasplante, en ese caso la implantación de la aparato permite evitar el empeoramiento del paciente hasta la llegada de un órgano de donante.
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El aparato que implantan en La Fe, como relata el doctor Montero, persigue «ayudar al órgano a impulsar la sangre hacia la aorta» para normalizar el estado del enfermo. Es un pequeño artilugio que dispone de un tubo y una bomba centrífuga cuya función es bombear la sangre. El hecho de que sea centrífuga y sin válvulas permite un flujo sanguíneo continuo, de lo que se deriva una curiosa circunstancia: «El paciente que recibe un corazón mecánico no tiene pulso».
El dispositivo se acompaña de un cable que llega el exterior a través del abdomen del paciente, quien se mantiene siempre conectado a un ordenador alimentado por baterías recargables. Para que el dispositivo siempre disponga de energía eléctrica, la compañía suministradora conoce la existencia de estos pacientes a fin de garantizar el suministro. Para su seguimiento, al médico de cabecera se letrasmite la información de un enfermo que, por paradójico que parezca, vive sin pulso.
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