David y José tenían otros planes, pero la DANA los reunió en una nave al lado de la Pista de Silla. Recambios Mínguez, dice el segundo con voz casi inaudible en conversación con LAS PROVINCIAS. Son un ejemplo más del drama de los cientos de personas, en realidad un número imposible de concretar, que pasará la madrugada de este miércoles atrapados por la enorme tromba de agua caída en la provincia de Valencia.
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David se dirigía a Santa Pola con su coche, un Citroen casi nuevo, cuando la lluvia y el agua encharcada empezó a preocuparle. Por eso decidió parar en una vía de servicio de la Pista de Silla, a la altura de Catarroja. «Empezó a subir el agua y en poco tiempo ya entraba en el coche, salí por la ventanilla», aseguró.
El refugio más cercano que encontró fue una nave, donde no tuvo que forzar ninguna puerta. «El agua la había arrancado y no es pequeña», sostuvo. Desde el otro lado de la autovía, algunas personas encaramadas sobre un puente le hacían señas para que cruzara la desaparecida calzada con el fin de ponerse a salvo en un lugar elevado.
«Decidí quedarme aquí». El caso de José es parecido, aunque en su caso no estaba en ruta sino que la DANA lo pilló trabajando en el polígono industrial. Su tráiler empezó a dar señales de que el agua entraría pronto en la cabina, con lo que decidió buscar refugio. Encontró la nave.
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Eso fue a las 18.40 horas, asegura el primero, tras lo que llamaron a Emergencias y al puesto de la Guardia Civil. «Nos han dicho que tengamos paciencia porque estamos en un lugar seguro y hay personas que están peor, desaparecidas o en lugares más precarios», indicó.
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Así las cosas, tres horas después seguían esperando con lo que para matar el tiempo decidieron llamar a LAS PROVINCIAS y contar su historia. Encontrar un lugar seco en la nave fue difícil porque esta todo anegado. Finalmente, se auparon encima de unos muebles o estanterías (la comunicación era complicada) tras poner a salvo lo que tenían de valor en los vehículos.
David se lamentaba una y otra vez de que el coche estaba casi nuevo. Por el vídeo que envió está de siniestro total, como atestigua la otra persona, que andaba por el agua, el barro y la basura con la línea del caudal por el pecho. «Tranquilo, tete, no te agobies, que estás llegando, con calma», le animaba el otro.
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Y ahí se quedaron ambos esperando el rescate de la Guardia Civil o del personal de Emergencias, los que antes llegasen. ¿Comida? Nada de nada, mientras que bebida sólo encontraron alguna botella del personal de la nave, dado que estaban con ropa de trabajo.
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