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En autobús. Una foto de la orquesta tomada en el camino. FOTO CALVI. ARCHIVO PALAU DE LA MÚSICA
Conciertos de Iturbi en favor de los damnificados

Conciertos de Iturbi en favor de los damnificados

Solidaridad Concha Piquer y Lucrecia Bori organizaron galas benéficas, pero también las bandas de música de Llíria, Gila, el Real Madrid y el Barça

F. P. PUCHE

Domingo, 8 de diciembre 2024

La inundación de Valencia de octubre de 1957 se hizo memorable por muchas razones. Y una de ellas fue por la riada de solidaridad que despertó. A la Valencia herida llegaron ayudas de todo el mundo. El barrio de la Fuensanta, de viviendas para damnificados, lleva ese nombre por el gran afecto y las copiosas donaciones que Valencia recibió de Murcia, una de las provincias españolas que más se volcó en auxilio de los valencianos. Pero hoy evocaremos especialmente la gira de la Orquesta de Valencia, entonces llamada Orquesta Municipal, con el maestro José Iturbi el frente. Fueron 17 conciertos benéficos a través de los que se recaudaron 900.000 pesetas.

Aún es posible encontrar en Valencia una escuela que fue construida, tras la riada, gracias a las donaciones del reino de Suecia. Medio mundo se volcó en ayudar a los damnificados; pero la generosidad mayor, obviamente, llegó de España. Por esa razón, en 1958, la corte de honor de la fallera mayor tuvo representantes de todas las regiones. Con todo, los más mayores recuerdan la Gran Subasta de Radio Juventud de Murcia: un locutor de radio, de 19 años, montó el primer fenómeno de beneficencia que se recuerda en la radio española. Al joven Adolfo Fernández se le ocurrió un día subastar en su programa un puro que le birló a su hermano; y alcanzó tal éxito que las grandes cadenas de radio españolas terminaron conectando con su micrófono en las noches de mayor audiencia.

Hasta doña Concha Piquer pagó la entrada de su función

Aún es posible encontrar en Valencia una escuela que fue construida gracias a las donaciones llegadas del reino de SueciaAl maestro Iturbi la riada le pilló en Buenos Aires de gira. Canceló todo de inmediato y regresó a Valencia para ayudar

En 2007, cuando se cumplía medio siglo de la inundación, pudimos reconstruir para el libro 'Hasta aquí llegó la riada' los pasos que siguieron los consagrados en ayuda de Valencia. Y lo hicimos de la mano del periodista Rafael Brines, que vivió como reportero aquellos días intensos y emocionantes. «Doña Concha Piquer -relató Brines para el libro-se enteró de la riada cuando estaba actuando en el teatro Principal de Zaragoza y decidió dar una función a beneficio de los damnificados el 21 de octubre, en el Teatro Circo. De modo que ella misma, de su bolsillo, pagó a la compañía y los derechos de autor. Y decidió destinar la taquilla a su Valencia, pero de una manera total: para empezar, adquirió su propia entrada. De modo que allí pagó todo el mundo: el primero, el gobernador civil que fue a la función benéfica. Ella dijo que el cien por cien era para Valencia y así se hizo».

Concha Piquer recaudó cien mil pesetas, pero a Rafael Brines le costó mucho lograr que el Ayuntamiento le diera a doña Concha la Medalla de la Gratitud: «Que la solicite», tuvo que escuchar en una ventanilla municipal... El Real Madrid donó, también, cien mil pesetas, recaudadas tras un gran partido benéfico. Por su parte, el Barça envió una gran cantidad tras el partido jugado contra el Atlético de Bilbao: cien señoritas vestidas con trajes regionales, y otras cien de «pubilla», se encargaron de una cuestación callejera que se unió a la taquilla del estadio Juan Gamper.

Las iniciativas se multiplicaron: la ciudad de Brujas donde vivió y murió Luis Vives, envió 100.000 francos belgas. La ciudad de Argel envió un millón de francos. Portugal mandó 3.000 kilos de café, 4.000 metros de tela de franela y 1.800 garrafas de Oporto, mientras la Cámara Agrícola de Fernando Poó, colonia española entonces, mandó 30.000 kilos de bananas. Pero fueron los artistas los que con mayor énfasis se volcaron en la organización de galas benéficas. Las bandas de Llíria, y es solo un ejemplo, compitieron por ayudar a los damnificados: la Unión Musical destinó a la cuenta de beneficencia la recaudación obtenida en su teatro el sábado y el domingo 19 y 20 de octubre y la Primitiva abrió una suscripción.

Lucrecia Bori

Lucrecia Bori fue una gran cantante de ópera que triunfó en los años veinte y treinta. Llegó a cantar 473 funciones en el Metropolitan Opera House de Nueva York y, al retirarse del canto, quedó vinculada al consejo de dirección de la institución. Allí organizó de inmediato un comité benéfico, famoso por la gala que se desarrolló en abril de 1958 en el Town Hall, en favor de Valencia. Allí estuvieron los hermanos Amparo y José Iturbi, más Victoria de los Ángeles, Licia Albanese, Leonard Warren, Andrés Segovia, Cornelia Otis e incluso Salvador Dalí, que tenía un olfato especial para las veladas con fotógrafos. En junio, Lucrecia Bori tuvo el honor de viajar a Valencia y entregar al alcalde, el marqués del Turia, los 50.000 dólares recaudados entre los melómanos de Nueva York.

Pero entre las cien iniciativas en favor de los damnificados de Valencia hay una que destaca: es la de la orquesta Municipal, hoy Orquesta de Valencia, que a lo largo del mes de noviembre de 1957 dio una inolvidable gira benéfica, de 17 conciertos, en la que se recaudó un total de 900.000 pesetas.

José Iturbi era director titular de la Orquesta desde octubre de 1957 pero la riada sucedió cuando él estaba en Buenos Aires, de turné. Se lo dejó todo, canceló la agenda prevista y se volvió a Valencia, donde el alcalde aceptó la idea de dar una serie de conciertos por toda España. Se improvisó mucho, con toda probabilidad, pero el 7 de noviembre la Orquesta actuó en el teatro Fortuny, de Reus, con la participación desinteresada de la mezzo María Fábregas, mientras en Valencia todavía se luchaba contra el barro.

Vicente Galbis, que ha estudiado la historia de nuestra orquesta, señala que en esa gira se dieron programas con piezas clásicas, españolas, valencianas y universales, asequibles al público, en tanto que se trataba, sobre todo, que alcanzar una buena recaudación benéfica. En nueve de los conciertos, hubo presencia de solistas -Achúcarro, Pilar Bayona, Gonzalo Soriano, etc.- que participaron desinteresadamente. Jorge Bolet se desplazó desde Holanda a Madrid y pagó de su bolsillo el viaje... Tarragona, el Liceo barcelonés, Sabadell, Terrassa, Zaragoza, Pamplona, Bilbao, Burgos... A bordo de autobuses, con el equipaje y el instrumental a bordo, la Orquesta hizo un viaje emocionante y lleno de afecto hacia los valencianos.

Tocaron en el Monumental de Madrid el 17 de noviembre y fueron después a Albacete y Murcia. En esta ciudad, al calor de los programas de radio, se desbordó la emoción: el Orfeón Murciano interpretó un magistral 'Requiem' de Mozart. Después llegó el calor de los alicantinos, en Alcoy, Alicante y Elda. Y todavía dio tiempo, el 24 de noviembre, para un gran concierto en el teatro Apolo de la calle de don Juan de Austria y para cerrar la gira en el entrañable teatro Marín, de Teruel, el día 25.

Nuestro crítico musical, el maestro López-Chavarri, comentó el llenazo y el éxito del teatro Apolo: él, que estuvo en el nacimiento de la Orquesta, escribió que los músicos parecían haber vuelto a los primeros y entusiastas años iniciales por la pasión que pusieron en su trabajo.

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