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D. G. / EP
Miércoles, 15 de febrero 2023, 20:59
Los médicos no van a dar su brazo a torcer. Así se lo han hecho saber a los responsables de la Conselleria de Sanidad a través de una sonora pitada a las puertas de la sede del departamento autonómico en Valencia. Los facultativos quieren llegar a un acuerdo que permita desconvocar los paros previstos para el primer lunes laborable de marzo, abril y mayo, pero de momento no hay consenso y la huelga programada por el Sindicato Médico de la Comunitat (CESM-CV) se mantiene en un contexto en el que la presión en los servicios de Urgencias hospitalarias y los centros de salud cada vez es mayor a causa de las infecciones respiratorias.
Al respecto, el secretario general de la formación, Víctor Pedrera, ha señalado de «inaceptable» el último documento de trabajo que les ha entregado esta mañana la conselleria para evitar la huelga. Son tres los aspectos en los que es necesario limar asperezas: el exceso de guardias que realizan los facultativos, la exención de guardias por edad y, probablemente, la piedra angular del conflicto: cómo se va a gestionar el exceso de pacientes una vez se limiten las agendas de los médicos de familia. Sobre este último punto, Pedrera ha precisado que Sanidad ha planteado «modalidades muy dispares que queremos que se concreten más. Es una propuesta ambigua, no la concretan y la dejan un poco a lo que cada centro esté dispuesto a hacer. Lo que queremos es que se concrete y se establezca lo que se va a pagar».
Ante esta situación, delegados sindicales de CESM (alrededor de un centenar) se han concentrado este miércoles frente a la Conselleria de Sanidad para expresar su «descontento con el ritmo de negociaciones» y exigir mejoras laborales para una «atención médica de calidad». «Sobran las razones», han recalcado en una pitada.
Pedrera ha explicado que una representación sindical ha sido recibida por las directoras generales a quienes han trasladado su «decepción» porque la última oferta «adolece concreciones» y «es solo divagaciones de 'ya se hará o se estudiará'». No obstante, los servicios jurídicos de CESM estudiarán esta oferta para trasmitir una contrapropuesta con la que volver a negociar en la próxima reunión prevista para el martes o miércoles de la próxima semana.
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Asimismo, se ha referido a las últimas declaraciones del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y el conseller de Sanidad, Miguel Mínguez, que han apuntado que el Consell llegará «al máximo que pueda de una manera racional» para «tener la mejor sanidad posible» y han confiado en llegar a un acuerdo que beneficie al personal sanitario «y fundamentalmente al ciudadano».
Pedrera les ha replicado que no pueden argumentar que el fin último de los acuerdos debe ser el ciudadano porque «precisamente nuestras peticiones son para mejorar sustancialmente el servicio y la atención» y de hecho ha recalcado que el sindicato médico ha acortado sus reivindicaciones a las más necesarias.
En ese sentido, ha advertido de que el tiempo corre y que tras dos meses de negociación los acercamientos logrados «no son suficientes» para desconvocar la huelga. «El acuerdo lo necesita ellos más que nosotros porque si no hay una reestructuración profunda en las condiciones laborales y retributivas los médicos se irán a las comunidades limítrofes que tienen unas condiciones mejores y tendrán un problema de cobertura de puestos», ha advertido.
Un poco antes, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, aseguraba que no ve motivo para la ruptura en las negociaciones que se mantiene con CESM para evitar la huelga y al respecto ha garantizado: «Vamos a llegar hasta el máximo donde podemos llegar de una manera racional». Puig ha destacado «la voluntad permanente de diálogo» por parte del Consell. De hecho, ha recalcado que ya hay unos puntos de acuerdo en este momento.
«Pensamos sinceramente que no hay motivo para la ruptura, en absoluto, vamos a llegar hasta el máximo donde podemos llegar de una manera racional para conseguir la mejora de las condiciones de trabajo de los profesionales y, sobre todo, el gran objetivo que es tener la mejor sanidad posible», ha recalcado.
Por su parte, el conseller de Sanidad, Miguel Mínguez, ha respondido también a la petición de CESM de que este departamento les presente ya «una oferta sensata» y, en ese sentido, ha apuntado que en cualquier proceso de negociación, cuando hay muchos puntos, «algunos de ellos quedan muy concretos y otros necesitan mucho diálogo» para concretarlos.
Mínguez, que ha puesto de relieve «las circunstancias por las que atraviesa la Sanidad en estos momentos», ha señalado que «llegar a un consenso es relativamente sencillo» en algunos puntos, pero que «la concreción en otros aspectos pasa por varias reuniones», lo que requiere de «una calendarización» de las negociaciones.
No obstante, ha confiado en que «en pocos días» conseguirán «esa concreción y consenso que ratifiquen la voluntad de ambas partes que es llegar a un acuerdo que beneficie fundamentalmente al ciudadano, también al personal sanitario».
En ese sentido, ha apuntado que todos los acuerdos que se alcancen en Mesa Sectorial con los seis sindicatos, y en concreto con CESM, «finalísticamente es en beneficio del ciudadano».
Y en este conflictivo marco, la presión asistencial va a alza a causa del repunte de las infecciones respiratorias, como avanzaba este martes LAS PROVINCIAS, tanto en los centros de salud como, especialmente, en las salas de Urgencias de los hospitales de la Comunitat.
Al respecto, el sindicato CSIF alerta de que los pacientes sufren esperas de hasta 40 horas en servicios de Urgencias de hospitales como el Clínico de Valencia para poder ser ingresados en planta. La central sindical, por ello, insiste en la petición de más medios y personal a la conselleria y lamenta la «falta de reacción» de la Administración.
La formación advierte de la saturación que sufren servicios de Urgencias como el del hospital General de Valencia, que en la mañana de este miércoles tenía a 51 pacientes a la espera de cama libre en planta, el doble de los que había en esas circunstancias hace una semana.
La situación también ha empeorado en el hospital Clínico, que ha pasado de los 49 pacientes aguardando cama el lunes a los 72 de este miércoles a última hora de la mañana, con esperas medias de 40 horas en preingreso. De hecho, ha habilitado hasta cuatro salas de preingreso.
El sindicato CSIF añade que otro de los hospitales donde aumenta la atención y requiere de más medios es el de Gandia, que este miércoles tiene a 14 pacientes a la espera de cama en planta, de los cuales una decena está aguardando desde el martes en esa situación. En el recinto hospitalario de Alzira, por su parte, este miércoles han amanecido con 11 pacientes pendientes de habitación.
La central sindical, como viene haciendo desde hace semanas y ante la falta de reacción de Sanidad pese al incremento de la presión asistencial, insiste en un refuerzo de plantillas y en una mayor dotación de instalaciones con los medios adecuados para poder atender el aumento de pacientes. Del mismo modo, recalca la importancia de mejorar la atención primaria con el fin de evitar que, debido a su saturación, muchos pacientes acudan directamente a las Urgencias hospitalarias.
El Sindicato de Enfermería Satse ha solicitado a la Conselleria de Sanidad que modifique el sistema de altas hospitalarias sobre todo, en estos momentos de colapso sanitario, en el que es más necesario que nunca disponer de camas para ingresar a pacientes.
El sistema actual de los hospitales públicos establece que, cuando un paciente recibe el alta hospitalaria, permanece en la habitación hasta que sus familiares o personas a su cargo pueden llevárselo a su domicilio, o mientras se está esperando a que haya una ambulancia de transporte sanitario disponible para su traslado. Este proceso puede tardar varias horas e, incluso, producirse en el turno de tarde, cuando el alta se ha realizado por la mañana.
Este hecho, como es lógico, está dificultando el disponer de camas para pacientes de nuevo ingreso que, en ocasiones, deben permanecer durante horas en camillas en Observación de Urgencias e, incluso, en los pasillos, hasta que hay una cama disponible en el servicio de su patología o en cualquier planta del hospital donde se dispone de una cama libre.
Mientras el paciente con el alta concedida permanece en la habitación es totalmente imposible proceder a dar la orden para la limpieza de la misma y, por tanto, asignar la cama para un nuevo ingreso. Estas horas perdidas, además, dificultan la organización de los profesionales de las salas de hospitalización.
Por ello, este sindicato ha solicitado a la Dirección General de Asistencia Sanitaria que estudie soluciones de cómo se podría habilitar una pre-alta para aquellos pacientes a los que su estado de salud les permita permanecer en otros espacios que no sean en la cama de la habitación, hasta su desplazamiento al domicilio, permaneciendo solo en la habitación y cama aquellos pacientes cuya salud y/o patología no permita esperar en otro espacio, de manera que se pudiera agilizar el sistema de adjudicación de camas a los pacientes de nuevo ingreso.
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